EQUILIBRIOS. Argentina procura arreglar con China sin irritar a los EEUU en momentos en que parece desatarse una nueva Guerra Fría

Un combo excepcional: El análisis de Alejandro Bercovich sobre una Argentina que se encuentra en medio de dos colosos en pugna, un imperio menguante, Estados Unidos, y uno creciente a velocidad vertiginosa como efecto, entre otras cosas, de su habilidad para dejar atrás la pandemia. China desplazó a Brasil como el primer cliente de la producción local y el gobierno argentino, que depende en importante medida de la buena voluntad de Beijing, procura mantener el equilibrio en momentos en que hay una enorme confrontación entre ambos colosos, lo que en el mejor de los casos habrá de desembocar en una nueva Guerra Fría, tal como explica el coronel español Pedro Baños, que ofrece una clase magistral sobre lo que está sucediendo…

PS: Luego de publicada este post apareció una nota complementaria en La Nación, firmada por Rafael Mathus Ruiz. La añadimos debajo de la de Bercovich.

El juego de los palitos chinos. No encuentro palabras lo suficientemente elocuentes para recomendar que vean y sobre todo escuchen este video que demuestra con todo tipo de datos sorprendentes que China está sobrepasando a Estados Unidos en todos los órdenes a una alta velocidad que la pandemia no ha hecho más que acelerar. La clave, concluye el expositor (que estuvo a punto de ser nombrado por el presidente Sánchez director de la Central Nacional de Inteligencia, lo que fue frustrado por una ofensiva conjunta de la derecha española) es que China tiene un plan que ejecuta sin prisa y sin pausa desde 1978, cuando Den Xiaoping terminó de hacerse con el poder. China es mucho más que un país, explica Baños, es una civilización decidida a imprimirle un nuevo rumbo económico al planeta, y lo hace a un ritmo vertiginoso en directa relación con la manera en que estudian sus jóvenes en todo el mundo y trabajan sus adultos: doce horas diarias durante seis días a la semana, tal como lo hacían nuestros abuelos o bisabuelos inmigrantes. La paradoja del siglo XXI es que la potencia menguante, de ideología librecambista en el siglo pasado, se ha vuelto proteccionista, mientras su rival, la potencia creciente, de ideología comunista y proteccionista en el siglo pasado, se ha convertido en adalid del libre cambio. Y aunque lo hace con la habilidad y la paciencia con que se juega a los palitos chinos, procurando que todo discurra sin violencia,  el escenario previsible (y no por cierto el peor) es que ya se haya iniciado una nueva Guerra Fría, siendo la primera batalla conspicua la desatada en torno a la tecnología 5G.

También a la Argentina le cabe la metáfora de los palitos chinos, ya que su economía es complementaria de la china y competitiva con la de los Estados Unidos, por lo que resulta vital establecer formas de cooperación de mutuo beneficio con Beijing… para lo que es necesario contar con un Estado fuerte y políticas de Estado (planes) a largo plazo. Y, al mismo tiempo, tratar de hacerlo sin soliviantar a Washington, que muy previsiblemente se pondrá más y más exigente apretando con el “¿de qué lado estás? ¿estás conmigo o estás contra mi”. Como en el juego de los palitos, llevar a buen puerto los intereses nacionales exigirá, puede verse, buen pulso y clara determinación.

Se me ocurre la siguiente comparación: nuestros próceres, luego de derrotarla en Buenos Aires, se apoyaron en Inglaterra para desembarazarse del absolutismo español. Cierto es que con el paso del tiempo, y el triunfo del sector agroexportador en Caseros, nuestro país terminó siendo en la práctica una colonia británica… pero hoy por hoy nos encontramos en una fase parecida a aquella primera, de lo que parece prudente extraer algunas conclusiones.

Claro que la confrontación entre ambas potencias mundiales pone a la Argentina en un estrecho sendero, un camino de cornisa. La perentoria necesidad de llegar a acuerdos con China no sólo debe enfrentar el furor yanqui (que como explica el coronel Baños, son los imperios decadentes los más peligros para los pueblos que se encuentran bajo su órbita y aspiran a emanciparse) sino también los requerimientos chinos. En este sentido, debe tenerse en cuenta lo planteado con amplios y plurales apoyos en el manifiesto No queremos transformarnos en una factoría de cerdos para China, ni en una fábrica de nuevas pandemias.

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Bastones caros para salir de la postración económica

La pelea no es por una empresa sino por el control, por Alejandro Bercovich

POR ALEJANDRO BERCOVICH / BAE Negocios

En el salón Bosch, donde empezó a sesionar el mes pasado para mantener la distancia social entre sus miembros, el directorio del Banco Central aprobó la renovación de los dos intercambios de monedas con el Banco Popular de China que sostienen las reservas argentinas por encima de la inquietante barrera de los 40 mil millones de dólares.

El salvavidas chino llegó justo a tiempo, porque el Swap vencía originalmente el viernes pasado y no a fin de mes como creían en la Cancillería. Pero al margen del detalle, lo que la urgencia puso de manifiesto es lo difícil que le va a resultar a Alberto Fernández maniobrar en la nueva normalidad geopolítica post-COVID para sacar al país de la postración en la que él mismo admitió que está sumido.

En ese mismo salón, en el que Federico Sturzenegger y Lucas Llach quedaron retratados para la posteridad junto a su vulnerada meta de inflación del 10% (+/-2%) para 2018, volvieron a debatirse entre empanadas un par de bifurcaciones estratégicas.

Fue al día siguiente de la presentación de Fernández por videoconferencia ante el Consejo de las Américas, un lobby del establishment neoyorquino que alberga a críticos furibundos de Donald Trump pero que comparte la preocupación del magnate por el desafío financiero, político y ahora también tecnológico de los chinos a la supremacía global norteamericana.

Es algo estructural y a la vez urgente. Desde la campaña electoral, Gustavo Béliz y Jorge Argüello trabajan para que la gestión de Fernández haga equilibrio entre las dos potencias en una oscilación que no le deje dudas a Washington de su permanencia en el “Hemisferio Occidental”, como denominan allá a los que consideran sus dominios inexpugnables. Pero la pandemia alteró esos planes incluso más que otros. Si bien el coronavirus debutó en Wuhan, también migró rápido. Y castigó mucho más a Occidente.

Bastan dos datos de la universidad John Hopkins para dimensionarlo: Argentina (44 millones de habitantes) superó quince días atrás a China (1.393 millones de habitantes) en casos confirmados. Hoy está cerca de duplicarla (tiene 141.900 infectados vs 86.096). La mortalidad argentina cada 100 mil habitantes, en tanto, ya es 18 veces la del gigante asiático. La estadounidense, 136 veces. La correlación con la economía es directa: el FMI pronostica que la economía estadounidense se contraerá 8% este año y recuperará apenas la mitad de eso en 2021, mientras que la china se mantendrá en el terreno positivo en 2020 (+1%) y crecerá 8,2% en 2021.

En un equipo económico con muchos graduados de posgrado en Estados Unidos, como el propio Martín Guzmán, el que más insiste con la tesis de que el COVID va a catapultar a China a una paridad de poder con el Tío Sam mucho antes de lo previsto es Sergio Chodos. Abogado y apasionado por la diplomacia, el ahora representante argentino ante el FMI se quedó varado en Washington durante casi tres meses por el cierre de fronteras y recién dos semanas atrás volvió a reunirse con su familia en Buenos Aires, previa cuarentena. “Con esto ya está: el siglo XXI es de Asia”, le dijo a Guzmán al llegar. El publicitado pero relativamente modesto plan de reconstrucción que aprobó la Unión Europea esta semana tampoco augura que el Viejo Continente vaya a terciar en esa pelea por la punta.

Sergio Chodos: La China se avecina.

Dragones de fuego

La pregunta, en ese contexto, es en quién planea apoyarse el Presidente para salir de la postración. La renovación de los dos Swaps con el Banco Popular de China, que datan de las gestiones de Martín Redrado y de Sturzenegger, representan unos U$S 18.500 millones de los 43.350 millones de reservas brutas que hoy mantiene el Central después de los pagos de deuda que hizo Guzmán. Es decir, agua en el desierto. Y llegaron antes que la refinanciación de la deuda de USD44.000 millones que dejaron Mauricio Macri y el FMI como herencia envenenada.

¿Qué hubo que entregar a cambio de esos 130 mil millones de yuanes? En el Central aseguran que no mucho. Que el principal interés de los chinos es abrir canales de comercio sin pasar por el dólar, algo que con Argentina no lograron instrumentar hasta ahora pese a la magnitud del intercambio bilateral. Ese proyecto de desdolarizar era para el largo plazo pero la pandemia lo adelantó al mediano. En abril, cuando el virus recién empezaba a golpear a Sudamérica, China ya desplazó a Brasil y se convirtió en el principal socio comercial de nuestro país.

¿Pidió acaso Beijing para renovar el swap que Huawei provea los equipos para instalar el servicio 5G en el país? El Gobierno asegura que no, y que el principal interesado en comprarle esa tecnología al gigante que acaba de echar Boris Johnson del Reino Unido a pedido de Washington es Telecom, del grupo Clarín. ¿Reclamó acaso Xi Jinping que se mantenga el acuerdo con el FMI para renovar ? No solo no lo hizo sino que aceptó inmediatamente remover esa cláusula, que se había introducido a pedido de Sturzenegger. ¿Pidió algo en relación a las represas de Santa Cruz, la mayor obra de ingeniería china en toda la región? Reactivarlas y apurarlas, como pide siempre. No más.

Esa aparente generosidad del país de los dragones no borra las desconfianzas de un gobierno que hace gala de su pragmatismo pero que por formación y trayectoria tiene más lazos con el imperio menguante que con el creciente. Argüello, por caso, suele subrayar puertas adentro el “desastre” que a su juicio hizo China en África, donde le ganó de mano a los capitales norteamericanos en todos los proyectos extractivos y de infraestructura de los últimos 20 años. “Es comparable solamente con lo que hicieron los europeos en el siglo XIX”, dice.

Cuando era embajador en Portugal y atendía desde ahí a Cabo Verde, un archipiélago especialmente pobre donde solo hay 12 embajadas extranjeras y que por su ubicación sirvió en el siglo XIX como central de entrenamiento y acopio de esclavos tras su captura en el continente, Argüello tuvo la ocasión de ver cómo se despliega el capital chino allí donde hace y deshace a gusto. El presidente caboverdiano de entonces, que le pedía siempre de regalo libros de Jorge Luis Borges y de Raúl Zaffaroni, lo llevó una vez de visita a una represa que construía una empresa china. No solo flameaban banderas chinas. Todos los trabajadores, hasta el último, también eran de esa nacionalidad.

Jorge Argüello: Advierte sobre el peligro amarillo.

De Susan a Vicentin

Las condiciones de Estados Unidos y el FMI son más conocidas. El tema Huawei, al menos por ahora, no está sobre la mesa, quizá porque en Washington tomaron nota de que Argentina fue uno de los últimos países es desplegar la tecnología 4G. Pero sigue siendo una incógnita lo que pedirá el Fondo para patear sus vencimientos hacia adelante.

Con el establishment de Wall Street, la discusión es sobre los negocios ya instalados. Y por eso Fernández volvió a apoyarse en Susan Segal, aun cuando el Consejo de las Américas llegó a condecorar a Macri con su Insignia de Oro en octubre de 2018, cuando su plan económico ya había colapsado. “Susan es de Susan y es del gobierno que esté a cargo. Dirige una fundación que armó David Rockeffeller y negocia con todos los gobiernos. Pero su preferido es Argentina y no hay otra que te dé 135 mil viewers en simultaneo para una presentación como la de Alberto”, explicó a BAE Negocios uno de los que organizó la reunión de esta semana.

El común denominador de la reunión previa a la presentación fue ése: eran todos potenciales inversores para la pospandemia en la economía real. Algo que el Presidente está dispuesto a salir a buscar aun a riesgo de entregar más de lo que preveía al inicio.

¿Y el capital local? Nadie espera demasiado de él en términos económicos, pese a las declamaciones y a puestas en escena como la del 9 de Julio. “Con que no se sigan yendo alcanza”, resumió la misma fuente del gabinete. No solo pensaba en Marcos Galperin, el CEO de Mercado Libre que se volvió a vivir a Uruguay apenas asumió Fernández. También en Nicky Caputo, autoexiliado en Miami y en una grave crisis familiar por el desarraigo y por el temor a las represalias que lo invade más seguido de lo que quisiera. ¿Le quieren sacar Edesur, donde mantiene cerca de un tercio junto a sus socios? Las fuentes oficiales juran y perjuran que pese al “clamor” de los intendentes jamás esa opción se barajó.

Con lo que sí promete (otra vez) volver a la carga el Gobierno es con Vicentin. “Quedate tranquilo que a los accionistas que llevaron adelante el vaciamiento los vamos a correr”, le dijo el Presidente a Claudio Lozano el martes por la noche, después de que el verdadero cerebro de la expropiación se quejara en público por lo que consideró el “retroceso” del Plan Perotti. La hoja de ruta, según le anticipó, es la de un cram down con la forma de un fideicomiso financiero. Habrá que ver.

EE.UU. vs. China: más allá de una Guerra Fría, un conflicto en todos los frentes

EE.UU.-China. Más allá de una Guerra Fría, un conflicto en todos los frentes

WASHINGTON.- En 1979, Deng Xiaoping se convirtió en el primer líder chino que visitó Estados Unidos tras la apertura diplomática tejida por el gobierno de Richard Nixon. Fue agasajado por Jimmy Carter, y luego viajó a Atlanta y a Houston, donde ese mismo año China abrió su primer consulado en suelo norteamericano. Esta semana, Donald Trump ordenó su cierre. Fue el último eslabón de una escalada de roces, tensiones y disputas que hundió a la relación bilateral en su peor momento desde el histórico deshielo . Ya el año pasado, Henry Kissinger, uno de los arquitectos de la apertura occidental a China, alertó que las potencias estaban “al pie de una nueva Guerra Fría”.

Días después del cierre del consulado, el actual secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, declaró que la “estrategia de involucramiento” inaugurada por Kissinger había fracasado y que era hora de dar vuelta la página.

“Es hora de que las naciones libres actúen”, dijo Pompeo, en un discurso dedicado a China. “Si el mundo libre no cambia, la China comunista seguramente nos cambiará”, alertó.

Con ese discurso, Pompeo redondeó la línea dura que adoptó Washington hacia Pekín con Trump en la Casa Blanca. Pompeo describió a China como una amenaza, una nación “cada vez más autoritaria, cada vez más agresiva”, de la que se debe desconfiar. Si el mundo se queda de brazos cruzados, advirtió, “los hijos de nuestros hijos pueden quedar a merced del Partido Comunista Chino”.

“Es ciertamente el caso que las relaciones entre Estados Unidos y China están en el punto más bajo desde 1979”, resumió Robert Daly, director del Instituto Kissinger sobre China del Centro Woodrow Wilson, que vivió como diplomático en Pekín, y ha sido intérprete de Carter y Kissinger.

“Esta es una relación contenciosa a largo plazo, una competencia global con altos riesgos, una profunda desconfianza y una creciente alienación mutua”, describió Daly.

La lista de peleas se amplió en los últimos años:la guerra comercial de Trump, la puja tecnológica -que va desde las denuncias por robo de tecnología, el avance de Huawei y el desarrollo de la red 5G hasta la nueva carrera espacial a Marte-, el avance de Pekín sobre Hong Kong, y el control del Mar de la China Meridional, donde Pekín tiene disputas de soberanía con otros países. A la lista se sumó este año la pandemia del nuevo coronavirus, surgido en diciembre pasado en Wuhan y al que Trump llama el “virus chino”.

Pepe Zhang, director asociado del Atlantic Council, cree que la presión seguirá al menos hasta la elección presidencial de Estados Unidos.

“Cada semana, cada día pasa algo. Es cuestión de tiempo que la presión siga aumentando, yo creo que de acá a noviembre la situación empeorará, no veo mayor probabilidad de que se arreglen en el corto plazo”, advierte.

Los reclamos de Estados Unidos a China son añejos, y no cambiaron con la llegada de Trump. Pero el presidente impuso un nuevo estilo de política exterior, más duro e imprevisible, que tensó la relación bilateral y le sumó incertidumbre. Estados Unidos abrió una nueva ofensiva contra China, en la que sobresale la guerra de aranceles. El régimen de Xi Jinping le achaca esa ofensiva a Washington, mientras que Estados Unidos se queja de un mayor autoritarismo de Pekín.

Integración

A diferencia de la Guerra Fría, el problema para el mundo ahora es que Washington y Pekín son dos superpotencias estrechamente integradas, con un lazo económico muy fuerte -China es, de hecho, el principal socio comercial de Estados Unidos-, y China ofrece un desafío mucho más serio que Rusia . Hay nuevos problemas globales, como el cambio climático, que requieren cooperación global. Pero Daly señala que Xi se alejó del camino reformista, y el mundo tiene la sensación de que es más difícil trabajar con Pekín.

“Uno escucha bastante el término desacoplamiento”, señala Daly.

Al desacoplamiento económico y financiero, que están en camino, se suma el desacoplamiento del conocimiento y la información. Daly advierte que universidades, centros de estudios y de investigación, los medios de comunicación y las redes sociales también se distancian. “Cuando tenés diferentes sistemas de conocimiento y diferentes sistemas de información, cruzaste la línea”, advierte. El resultado es “narrativas, argumentos, hechos” fundamentalmente diferentes que empujan a cada país a su propio relato, un escenario al que Daly, que reniega de hablar de una nueva Guerra Fría, equipara al de la Guerra Fría.

“Todavía no estamos allí, pero parece que con cada semana que pasa nos estamos acercando”, indica.

Para Daly, el peor escenario -“altamente probable, altamente lamentable”- es una nueva carrera armamentística, que incluirá el ciberespacio . Un escenario menos dramático requiere un retorno de Xi al proyecto reformista, y que Washington retome una política exterior más previsible, junto a sus aliados, un escenario que los expertos creen se daría con una presidencia demócrata de Joe Biden . En América Latina , uno de los campos de batalla, donde China hizo fuertes inversiones en infraestructura, muchos países, entre ellos, la Argentina , han intentado jugar a dos puntas. Zhang cree será más difícil.

“Es cada vez más difícil, pero es una estrategia que se tiene que hacer. Los países no deberían elegir lados para poder trabajar con todo el mundo. El no trabajar con Estados Unidos o no trabajar con China nos genera complicaciones adicionales”, afirma. “Y no estamos en posición de elegir”, cierra.

Comentarios (2)

  1. ridi pagliaccio

    Cataratas de juicios por delitos de lesa humanidad contra el Estado casi argentino.
    Se acabó el cuento de izquierdas y derechas y centristas del orto de la corona. El candidato para las próximas elecciones es un proyecto para meter presos a todos los traidores a la patria y desmantelar a la monarquía juidicial y a sus herramientas legales psicopáticas. Ésta es una versión mejorada del “que se vayan todos” y mejor que el voto en blanco que sirve para alimentar a los parásitos, y, nos ahorramos muertos por los que se babean todos los extremistas del pueblo elegido de Yah veh.
    Desafortunadamente no hay rehabilitación para los enfermos mentales del poder, porque la rehabilitación sirve para ser adaptados a un sistema sano y todavía no está clasificado su trastorno específico gracias al lobby psi. Por lo visto nos encontramos en el pico ascendente de la corrupción humana, y a medida que vayan marchando hacia el calabozo, la curva se irá bajando. Al final tanto que querian el confinamiento perpetuo ahora tienen la posibilidad de hacer realidad sus sueños.

    Todos los médicos que firmaron para sostener este fraude mundial no tienen la misma responsabilidad que un político, ya que el clásico del psicópata es escudarse en la legalidad y la técnica, sin embargo las pruebas de hoy y de las futuras autopsias solo se dirigen hacia una responsabilidad.
    Si en las próximas semanas no dicen la verdad quedarán en la historia como lo peor que haya engendrado esta Nación.
    Da asco la manera en que usaron a la gente buena e ingenua que creyeron con toda su alma en un camino cagados de miedo, y aún así, sigen creyendo. Por un lado el padre golpeador y violador y por el otro la madre que le promete a sus hijos que cambiará, el mal menor y el mal mayor como menú cotidiano a elegir. Al fnal la clase política es una secta religiosa y logia mafiosa, rama del Vaticano, y ellos son lo peor del mundo por engañar y robar a esas pobres almas.

    Para llegar a la verdad primero tiene que caer todo lo que no es verdad, y lógicamente hay desengaño, enojo y lo más importante, Des Ilusión. La vida de mierda que hicieron vivir y el daño irreparable con el cuento de la culpa y la sobrepoblación, no tiene perdón ni olvido.

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    1. El jardinero

      Esclarecedor. ¿Gracias?

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