GAZA. Acerca de las Naciones Unidas, la ocupación militar israelí y el genocidio en ejecución
El autor de esta nota, Juan Gasparini, es argentino y ex militante secuestrado durante la dictadura y sobreviviente de la ESMA que se convirtió en el exilio en periodista y escritor. Pájaro Rojo ha publicado varias notas suyas o referentes a sus libros. Gasparini vive en Ginebra y está íntimamente vinculado a las Naciones Unidas. Hasta el punto de poder considerarlo un vocero oficioso.
Publicamos esta nota a fin de que pueda aquilatarse debidamente la acción, o falta de ella, de la ONU respecto a la destrucción física de la Franja de Gaza y de sus habitantes. Lo hacemos dejando asentado nuestro repudio a que se llame «guerra» a ese exterminio, así como que se hable de «combates» solo porque en alguna escaramuza entre las ruinas algunos invasores hayan muerto a manos de resistentes.
Benjamín Netanyahu y Bezalel Smotrich. Fotos: cnnespanol y Avi Ohayon / Oficina de Prensa del Gobierno Israel, respectivamente.
La ocupación militar israelí de Gaza, y el genocidio contra la población palestina
La ocupación militar de Gaza ordenada por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu sepulta las resoluciones 181 (II) y 194 (III), adoptadas por la Asamblea General de la ONU del 29 de noviembre de 1947 y el 11 de octubre de 1948, las cuales fijaron las fronteras entre los dos Estados de Israel y Palestina, junto a la «desmilitarización e internacionalización de Jerusalén, así como la protección de los lugares sagrados de Palestina y el libre acceso a los mismos».
Aquellas resoluciones se produjeron para favorecer el retorno de los refugiados palestinos a sus hogares y el pago de indemnizaciones por los bienes perdidos o dañados. Tras aceptarlas, Israel se convirtió en uno de los 193 Estados miembros de la ONU. No fue este el caso de Palestina, que sigue siendo Estado Observador no miembro de la Asamblea General, sin poder de voto, cuyas fronteras con Israel están desapareciendo a raíz de la invasión militar israelí, lo que incentiva el genocidio del pueblo palestino.
Se vislumbran asechanzas en el futuro inmediato, cuando Israel incorpore 120 mil reservistas al terreno de combate en Gaza. Ante todo, deberá observarse lo que sucederá con el cese el fuego temporario negociado por Egipto y Qatar, al cual Hamás ha dado su consentimiento. De momento, el gobierno israelí no se ha manifestado, dejando trascender que continuará exigiendo la entrega de armas por parte de Hamás y de las demás milicias existentes en Gaza, la liberación de los rehenes israelíes, el control de seguridad del enclave y una administración civil en la que no participen ni Hamás ni la autoridad palestina.
Un segundo interrogante se cifra en cual será es el temperamento que observaran los reservistas convocados. La prensa israelí destila comentarios amargos sobre la fatiga que padecerían los hombres y mujeres llamados a filas y deberán poner entre paréntesis sus vidas personales, familiares y profesionales durante meses. Fuentes militares anticipan que, según sus cálculos, necesitarán 10.000 efectivos para colmar sus necesidades, sin que se sepa aún saber cuantos casos habrá de convocados que se nieguen a ser reclutados, no que impacto producirá ello en la opinión pública.
En tercer lugar no está claro como reaccionaran los habitantes de Gaza al desplazamiento forzado impulsado por el gobierno israelí. Se pretende que los combates sean precedidos por la evacuación de civiles. Esos movimientos forzados de población son condenados por las oenegés y los organismos internacionales: se trata de personas exangües por largos meses de guerra y privación alimentaria decidida por Israel, lo que hace prever que el hambre y la malnutrición se agravaran.
En cuarto lugar, es inimaginable el nivel de riesgos para los 20 rehenes que continúan vivos. Cabe recordar que a fines de agosto del 2024, 6 rehenes fueron ejecutados por Hamás cuando el Ejército se acercó al túnel donde estaban cautivos. Valga como referencia la respuesta israelí al ataque del 7 de octubre, y la primera batalla en la ciudad de Gaza, entre noviembre de 2023 y enero de 2024. Perecieron miles de civiles y el Ejército perdió una centena de militares.
Para peor, en las actuales circunstancias, el Ejército israelí es supuestamente asistido en Gaza para distribuir comida entre los palestinos por una organización que dirigiría el presunto estadounidense John Acree, quien no se ha presentado públicamente en rueda de prensa alguna, criticando la «desinformación imperante en los medios, alineados con Hamás». Se trata de la «Gaza Humanitarian Foundation» (GHF), que dice haber distribuido 129 millones de platos de comida en tres meses. Arguye que el «sistema tradicional de la ONU no funciona» y que circulan muchas críticas a su labor, entre ellas de la Cruz Roja, UNICEF, y otras agencias de la ONU.
La GHF es financiada por Israel, quien asume haberle pagado 473.000.000 dólares, un acto que las ONG no confirman. Dicen en cambio que los cuatro centros de distribución de comida que ha dispuesto están en zonas controladas por el ejército israelí. La GHF admite solo haber recibido financiamiento de la Administración de Donald Trump por 30 millones de dólares, y de «tres países europeos» a los que no identifica. Propuso a los gazatíes llevarles la comida a sus domicilios, a cambio de conocer la localización y la de sus familias, datos que prometían guardar en secreto, pero luego desistió. En Ginebra, un portavoz del Alto Comisionado de la ONU para derechos humanos informó que 1857 palestinos perecieron buscando comida cerca de los centros de GHF.

Hay que ser extremadamente reservados con la información. Ya hemos visto que el descubrimiento de la estructura atómica y la energía contenida en el núcleo fue usado para bombardear Hiroshima y Nagasaki. La información acerca del cambio climático debiera ser muy reservada ya que puede estar causando esas «expulsiones» de habitantes de tierras «prometidas». Homo sapiens es una especie belicosa y ha habido un crecimiento poblacional enorme. La organización de las Naciones Unidas se creó con una finalidad que posiblemente ya no tenga vigencia. Hay imágenes en Facebook que muestran la disputa cara a cara entre colonos israelíes adolescentes y mujeres mayores Palestina. Ese conflicto es de larga data y ahora se ha «internacionalizado». En Argentina no solíamos ponernos a favor ni en contra de ninguno de los Estados beligerantes (Palestina e Israel). Al menos los ciudadanos comunes que siempre tuvimos amigos/as de todas las religiones y etnias. Hasta con gitanos hemos conversado a sabiendas de lo tramposos y ladronzuelos que eran.
Salud!