LA FAMILIA PRESIDENCIAL / DOSSIER: Daniel y Zoraida Awada y su marido, el arquitecto Rossi

Una extraordinaria nota publicada hoy sobre el cuñado presidencial Alberto Artemio Rossi (casado con Zoraida Awada, la hermana mayor de Juliana, foto) por Miguel Jorquera debe ser leída junto a la nota de tapa también de Página 12 de una semana antes, firmada por Santiago O’Donnell sobre otro cuñado presidencial, Daniel Awada, el mayor aportante individual de la campaña presidencial de Mauricio Macri Blanco Villegas y un obsceno lavador de dinero de procedencia desconocida.  Muchas de estas cosas, y otras, ya las había publicado yo hacia el final de mi libro Narcos, banqueros y criminales en un capítulo dedicado precisamente  a los Awada y a Rossi ofrecido como adelanto en Pájaro Rojo en junio pasado. Ver aqui: https://pajarorojo.com.ar/?p=24925

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Por si no quieren ir cliqueando y prefieren leer de corrido, los dejo a continuación con estos sustanciosos textos. Antes, una pequeña reflexión: Carlos Menem sobrevivió a su familia política y a su cuñado Moby Dick gracias a la insondable corrupción del fuero federal porteño (basta recordar lo que hizo el juez Galeano con la causa AMIA). Del mismo modo, también la familia política de Macri aparece como una piedra de molino atada al cuello del actual Presidente. Y entre los Yoma y los Awada hay al menos un claro eslabón: el arquitecto que se hizo rico entre la noche y la mañana a comienzos del menemismo, refaccionó la residencia presidencial de Olivos y construyó en Anillaco, con dinero de procedencia absolutamente desconocida, tanto La Rosadita como un aeropuerto internacional diz que para exportar aceitunas. Alberto Artemio Rossi -que alguna vez atribuyó su fortuna a la exportación / importación de orquídeas- estaba íntimamente vinculado tanto a su fallecido primo hermano y médico de Menem, Alejandro “Alito” Tfeli como a Monzer al Kassar. Y ambos, Tfeli y Al Kassar, aparecen vinculados al atentado a la AMIA.

¿Otra vez la casualidad permanente?

Quizá sea así a causa de la circularidad de estos temas. Si con Menem se trataba de un cuñado, con Macri se trata de dos… hasta ahora. Esta proiliferación de cuñados hizo que si en mi nota de junio utilicé el título “Gran Cuñado”, el mismo volvió a ser utilizado por O’Donnell y nuevamente por Jorquera. Por lo que estoy en condiciones de parafrasear a Macedonio Fernández y exclamar “¡Ese título es mío! ¡Yo lo robé primero!”. JS

Los negocios de Alberto Rossi, casado con una hermana de Juliana Awada

El prontuario del Gran Cuñado

 

Rossi

Su nombre circuló ahora porque creó una empresa para acceder a los beneficios anunciados por su pariente Macri para las energías renovables, pero hace quince años Rossi fue protagonista de un escándalo que lo tuvo primero como prófugo y luego como detenido.

 

POR MIGUEL JORQUERA

 

Se lo podría definir como un empresario “ecológico” ligado a los negocios del poder. Alberto Artemio Rossi, el cuñado de Mauricio Macri y Juliana Awada, fue noticia en los últimos días cuando se supo que, poco antes de que el Gobierno lanzara un plan para promover empresas dedicadas a las energías renovables, formó de urgencia una compañía para “generar, producir y transportar energía eléctrica en todas sus formas” y así poder participar de licitaciones y beneficios. Lo que no se dijo es que el esposo de la hermana mayor de la primera dama nunca desdeñó sus lazos con el poder. Rossi fue el arquitecto que diseñó y construyó La Rosadita, el bunker que el ex presidente Carlos Menem edificó en su Anillaco natal, y también fue protagonista de un resonado escándalo, que primero lo tuvo como prófugo de la Justicia y luego como detenido: en los 90 creó una empresa para trasladar residuos tóxicos desde Bahía Blanca hasta Mozambique, con socios que se formaron como gerentes en las empresas de Alfredo Yabrán y declamaban sus vínculos con el traficante de armas sirio Monzer Al Kassar, y que hasta fueron registrados en una cámara oculta jactándose de ser los promotores del contrabando de oro y de armas a Croacia y Ecuador.

El cuñado presidencial Alberto Rossi y su hijo fundaron en junio Solartia SA, una empresa para generar y transportar electricidad, con el objetivo de “celebrar todo tipo de contratos con entes públicos y privados”. Según reveló en el portal Nuestras Voces la ex legisladora porteña de Nuevo Encuentro Gabriela Cerruti, la flamante empresa del esposo de Zoraida Awada fue publicada en el Boletín Oficial apenas un mes antes de que el cuestionado ministro de Energía, Juan José Aranguren, firmara la Resolución 136 por la cual se convoca a los interesados a presentar ofertas para el Plan de Energías Renovables Argentina 2016-2025, bautizado RenovAr. Una licitación para la que ahora se preparan los Rossi con una empresa también habilitada para “compra e importación de estructuras” para energías renovables y “realizar uniones transitorias de empresas y celebrar cualquier clase de asociación para cumplir con el objeto social”.

A ese área de negocios ya se sumaron otros buenos amigos presidenciales: Nicolás Caputo, dueño de varias de las principales empresas contratistas de obra pública, y el magnate británico Joe Lewis, que hospedó al matrimonio presidencial en su mansión de Río Negro.

Es que el RenovAR promete ser muy redituable para los empresarios. Macri y Aranguren anunciaron que llegarían inversiones por 5 mil millones de dólares para el sector en el que el gobierno de Cambiemos creará un fondo de fomento de 12 mil millones de pesos y disminuye cualquier riesgo empresario asegurando compradores: el 8 por ciento de la energía que consumen las industrias deberá ser renovable. El costo lo pagarán los usuarios.

La propuesta del gobierno renovó el espíritu emprendedor de Rossi, cuyos antecedentes empresarios no son los mejores. A principios de 2001, este cronista publicó una investigación en El Diario de Morón que revelaba la existencia de International Waste Group (IWG), una empresa destinada al traslado marítimo de residuos peligrosos y tóxicos desde la zona militar del puerto de Bahía Blanca y que recorrería los principales puertos de América y Europa hasta el africano  (Mozambique), donde serían finalmente enterrados en un basurero formado por “rocas impermeables”. La empresa había sido habilitada por María Julia Alsogaray.

Uno de los socios de Rossi era el empresario Antonio Aguirre, amigo del ex intendente menemista Juan Carlos Rousselot, que le habilitó el crematorio privado que funciona en el cementerio de Morón y dueño de otro similar que el ex intendente de San Isidro, el radical Melchor Posse, también habilitó en su municipio. Aguirre había recibido unos meses antes en su quinta de Parque Leloir (Ituzaingó) a Al Kassar, al que paseó por Morón y al que reconocía como el socio oculto de IWG detrás de un negocio mayor. El otro dueño de IWG era Alberto Artemio Rossi, el arquitecto de Menem, que además de la Rosadita construyó la fastuosa pista internacional de Anillaco para exportar aceitunas riojanas al mundo, la que nunca se utilizó.

Unos meses después, munido de toda la información recopilada por El Diario de Morón (y su colaboración periodística), Telenoche Investiga retomó la investigación: en octubre de 2001, logró mostrar en cámara oculta con la inmunidad y el desparpajo que Rossi, Aguirre y el tercer socio, el verborrágico Ángel Ramini, desplegaban su prontuario delictivo para asegurarse otro negocio oscuro que se proponían realizar.

–“¿Vos sabés de quién eran los contenedores que transportaron las armas (a Ecuador y Croacia)?” –le preguntó Ramini a su interlocutor, que lo filmaba con cámara oculta.

–“De Papito –se contestó señalándose con las manos y desplegando una sonrisa irónica. “¿Vos sabés quién fue el despachante de aduana de Fabricaciones Militares?”, continuó y sin esperar respuesta volvió a repetir: “Papito”. “¿Vos sabés quién no está en los diarios?”, insistió y volvió a responderse: “Papito” y lanzó una carcajada.

Hasta entonces “Papito” Ramini sólo había sido mencionado en el libro La mafia del oro, donde el periodista Marcelo Zlotogwiazda le dedicó un capítulo para recordar su paso como gerente de Juncadella en época de Yabrán. Pero el escándalo que desató la investigación de Telenoche lo puso al descubierto de una manera que hasta envidiarían las “viralizaciones” en estos tiempos de redes sociales. Una publicidad televisiva de la multinacional de bebidas colas llegó a mostrar a Papá Noel en plena crisis de la Navidad de 2001 preguntando a los televidentes: “¿Quién llevaba los regalos?” y cerraba el comercial con la bebida en la mano y una respuesta que los publicistas consideraban que se había masificado: “Papito”.

“Mi vida se complicó cuando conocí a Antonio. A mí me lo presentó Carlitos Menem”, decía en forma risueña Rossi a la cámara oculta de Telenoche, reconociendo su sociedad con Aguirre y su participación en el negocio sucio que le proponían los investigadores.

Ramini expuso a Rossi de otra forma. “¿Estás en Don Torcuato? Bueno mándale un abrazo al Jefe”, dijo distraídamente Ramini en una conversación telefónica captada por la cámara oculta. El nombre de Rossi no figuraba en los registros de visitas a la quinta que el ex jefe de la Casa de la Moneda Armando Gostanian tenía en Torcuato, donde Menem cumplía prisión domiciliaria por contrabando de armas. Pero sí quedó registrado (el 27 de septiembre de 2001) el de la mujer de Rossi, Zoraida Awada, hermana de Juliana y madrina de su casamiento con Mauricio Macri.

A la hora de nombrarlo como su socio, Ramini era más contundente: “Alberto está subido a la loma, porque es el testaferro de Menem ¿Te suena el arquitecto Rossi?”, le dice Ramini a la cámara oculta. “Alberto la hizo fácil. Desde el ‘92 la tuvo en bandeja, pero en esos años no tenía ni para comer”, sumó Aguirre. Rossi ya vivía en una mansión del selecto country Tortugas.

Tras la publicación del informe televisivo, el juez federal Jorge Urso ordenó la captura de los tres empresarios. Rossi, Ramini y Aguirre estuvieron prófugos y luego presos. Recuperaron su libertad y la causa de Urso nunca prosperó.

Desde entonces, Rossi mantuvo perfil bajo. Reapareció como funcionario en el gobierno porteño de Macri. Hasta el 10 de diciembre fue jefe del gabinete de asesores del entonces ministro de Gobierno, Emilio Monzó, hoy titular de la Cámara de Diputados. Ahora parece más entusiasmado con lo que su cuñado propone como negocio estelar de su gestión: las energías renovables.

La justicia investiga una donación del empresario Daniel Awada a la campaña de su cuñado, Mauricio Macri

Aporte sospechoso para ayudar al Presidente

 

Dawada

El fiscal federal electoral Jorge Di Lello abrió una investigación para averiguar si esa y otras donaciones a distintos partidos se utilizaron para encubrir otras no declaradas o en negro en violación de la ley electoral.

 

POR SANTIAGO O’DONNELL

A raíz de un informe de la fiscalía nacional especializada en lavado de dinero que identificó como sospechoso a un aporte de campaña del cuñado del presidente Mauricio Macri, el fiscal federal electoral Jorge Di Lello abrió una investigación preliminar para averiguar si esa y otras donaciones a distintos partidos se utilizaron para encubrir otras donaciones no declaradas o en negro en violación de la ley electoral. Según la Procelac, dichas donaciones también podrían haber ocultado maniobras ilegales como la evasión impositiva y el lavado de dinero.

El informe de 28 páginas de la Procuraduría de Criminalidad y Lavado de Activos (Procelac), al que tuvo acceso este diario, fue entregado hace dos semanas a la fiscalía electoral. En el texto, el cuñado del presidente, el empresario textil Daniel Awada, aparece como uno de los seis donantes sospechosos identificados con nombre y apellido.

Después de detallar la situación impositiva de Awada y su participación en distintas empresas, incluyendo su condición de “empleador” en Cheek SA, dueña de la marca de ropa infantil Cheeky, el informe dice lo siguiente: “En los últimos meses habría percibido acreditaciones bancarias que ascendieron a 1.063.200 pesos.”

Por su parte Daniel Awada confirmó que había aportado 2,6 millones de pesos a la campaña Macri-Michetti para el ballotage de las elecciones del 2015, y hasta había exhibido un recibo del partido Cambiemos por ese monto a un periodista de Cronista.com, según consta en una breve crónica en ese sitio de noticias el 3 de mayo de este año.

Fuentes judiciales señalan que precisamente lo que llamó la atención de los investigadores es la magnitud del aporte, el más importante de toda la campaña macrista, en relación a la situación financiera del donante, ya que el monto entre duplica y triplica sus acreditaciones bancarias durante todo un año.

Según una investigación del sitio especializado en análisis de datos y discurso Chequeado.com del 10 de abril de este año, con “los 2,6 millones de pesos que declaró para la campaña previa al ballotage,” Daniel Awada es “el individuo privado que más dinero ha declarado haber aportado a la campaña de Mauricio Macri Presidente”. Esa investigación había detectado que la última campaña Cambiemos habría recibido más de tres millones de pesos en donaciones de gerentes y empleados de empresas contratistas con el gobierno de la ciudad, lo cual, según un fallo de la Cámara Nacional Electoral, equivaldría a un aporte empresarial encubierto, que está prohibido por la ley electoral.

Para la Procelac, la donación de Awada y otras similares deben ser investigadas para “desalentar a aquellos que eventualmente podrían estar facilitando su nombre para que figure un aporte de orígenes no permitidos por la ley de financiamiento a los partidos políticos o incluso hechos ilícitos,” según dice el informe.

Consultado por este diario Awada facilitó copias del comprobante de la transferencia y el recibo de Cambiemos y señaló por escrito lo siguiente: “Mi donación de 2.600.000 pesos, en el marco de la campaña presidencial, fue realizada a través de un banco y cuenta con toda la documentación respaldatoria necesaria, además de estar por debajo del monto máximo estipulado para el aporte de personas físicas”.

Por su parte el vocero de Macri, Iván Pavlovsky, derivó la consulta de este cronista a un amigo personal y estrecho colaborador del presidente con un importante cargo en el partido PRO y un rol clave en la fiscalización de la última campaña. “Awada dirige una empresa con más de 700 empleados, le sobra para hacer la donación que hizo. Yo hubiera querido que aporte más”, dijo la fuente, que pidió no ser nombrada. El asesor presidencial agregó que no le sorprende que el cuñado de Macri haya aportado más que los principales empresarios de la Argentina y aún más que el propio presidente, quien aportó dos millones de pesos y aparece en segundo lugar en la lista de donantes de Cambiemos. “Es normal que te apoye tu familia. Por ejemplo, cuando abrí mi estudio de abogacía mi familia me apoyó. Esta denuncia se va a terminar cuando consulten a Awada y él explique que se trata de fondos propios”, señaló.

La investigación de la Procelac, la fiscalía especial a cargo de Gabriel Perez Barberá y María Laura Roteta, contó con la colaboración de la UIF, la unidad fiscalizadora de delitos financieros que depende del Ministerio de Justicia. Surge de un convenio firmado por el organismo con la Cámara Nacional Electoral en marzo del año pasado, después de que una auditoría del tribunal encontrara irregularidades en los informes que presentaron las alianzas electorales.

Además del aporte de Awada, el informe señaló como aportes sospechosos a la campaña de Cambiemos los realizados por la poderosa empresaria industrial Ivana Karina Román, hija del llamado “zar de las grúas”, y por su pareja Ricardo Jose Mihura Estrada. Con 1.500.000 y 1.481.215, respectivamente, son los principales donantes a la campaña de Macri detrás del cuñado presidencial y del presidente. Mihura Estrada fue candidato en 2012 para representar a los abogados en el Consejo de la Magistratura de la Nación por el Bloque Constitucional, secundado por Victoria Villarruel, presidenta de la ONG Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (Celtyv), que fue recibida por el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, a pocos días de la asunción de Macri.

El capítulo del informe de la Procelac dedicado al Frente para la Victoria (FpV) incluye como sospechosos a los aportes de campaña de tres empresarios vinculados al dueño de medios, casinos y constructoras, Cristóbal López, que en total donaron 340.000 pesos. Se trata de Ricardo Benedicto, socio de López en Casino Club, que aportó $ 120.000; Héctor José Cruz, socio de López en Estados Unidos, que donó $ 120.000, y Carlos Fabián de Souza, socio de López en el canal de televisión C5N, que puso otros $ 100.000.

Con respecto a Compromiso Federal, del candidato presidencial era Adolfo Rodríguez Saá, la Procelac detectó que doce de los quince donantes privados más generosos de toda la elección hicieron aportes a esa campaña por un total de más de 4,3 millones de pesos.

En su informe, la Procelac le pide al fiscal Di Lello “profundizar la investigación del perfil patrimonial de los aportantes y los informes finales de campaña de los partidos políticos mencionados”. También solicita que la secretaría electoral remita los balances anuales de 2014 y 2015 “de los partidos de orden nacional que comprenden las alianzas mencionadas” o sea Cambiemos, FPV y Compromiso Federal, para analizar y cotejar los perfiles de los aportantes. Además, la Procelac pidió cruzar los datos de los donantes con la base de datos de la ANSES. Con un número sospechoso de donantes jóvenes aportando a la campaña de Cambiemos justo por debajo del límite establecido, se busca averiguar cuántos son empleados públicos en distritos macristas, ya que sus nombres podrían serían usados para encubrir aportes en negro, explicó una fuente.

En el caso específico de Awada, la Procelac informó que el empresario registra el Reporte de Operación Sospechosa o ROS número 39296384 del 24 de enero de 2012, en el cual “una aseguradora informó que no pudo definir el perfil del cliente atento a la imposibilidad de obtener la información y documentación” correspondiente. Además, y solicita que “se realice una amplia certificación de la causa 5583/2013 de la justicia en lo Penal Económico caratulada AWADA, Daniel y otros sobre infracción 22.415”. En esa causa, Awada había sido imputado por contrabando de ropa desde China a través de una falsa triangulación a Paraguay, ya que dos choferes denunciaron a la policía que habían perdido la mercadería en un robo pero luego declararon ante la aduana que la habían dejado en el depósito de Cheeky de Cuyo 3040, Martínez, por orden de un tercero. Sin embargo, según informó el sitio Perfil.com., el 28 febrero, dos meses después de la asunción presidencial de Macri el juez Diego Amarante sobreseyó a Awada “por el beneficio de la duda” a pesar de que los recibos aduaneros y de la AFIP de la ropa en cuestión estaban a nombre de Cheeky.

Awada también se benefició con sobreseimientos recientes en sendas causas por reducción a la servidumbre en los talleres clandestinos que proveían trabajo esclavo para confeccionar la ropa que vende en sus tiendas, tal como denunció en varias oportunidades la fundación La Alameda desde 2006. El primer sobreseimiento provino del entonces juez federal Guillermo Montenegro poco antes de asumir como ministro de seguridad de Macri en la ciudad en diciembre de 2007. Más cerca en el tiempo, en abril del año pasado, la jueza porteña María Fontbona de Pombo sobreseyó a Awada, y otros dueños de marcas de ropa de moda, en una causa similar por “reducción a la servidumbre de costureros bolivianos con documentación irregular”. La jueza falló que no es delito contratar a talleres clandestinos. Según la apelación del fiscal Adrián Madrea, citado en el sitio CosechaRoja.com, el fallo equivale a decir que para Awada “contratar a un taller donde trabajan esclavos para producir ropa de su marca para beneficiarse con ello no es su problema ni está prohibido”. El fallo de la jueza porteña fue confirmado en Cámara.

Tras recibir el informe de la Procelac sobre aportes de campaña sospechosos, fuentes de la fiscalía señalaron que Di Lello abrió una “investigación preliminar” y dispuso una serie de medidas esta semana. Por un lado, pidió al Cuerpo de Auditores Contables de la Cámara Nacional Electoral que remitan a su fiscalía “todos los informes que haya realizado hasta el momento con relación a las campañas electorales de orden nacional celebradas durante el año 2015 respecto de las alianzas Cambiemos, FpV y Compromiso Federal”. Por otra parte, pidió a la Procelac que profundice su investigación para determinar “en qué circunstancias detalladas en la presentación resultan, si bien en forma provisoria, suficientes para iniciar una investigación en el campo electoral”.

El llamativo aporte de campaña del cuñado presidencial quedó así en la mira de la justicia electoral, a la espera de novedades.

@santiodonnell

Así termina la 3ª edición de Narcos, banqueros & criminales:

Residuos tóxicos

Hubo de pasar casi toda una década hasta que se produjeron novedades importantes en el conocimiento de la trama puesta en evidencia con la historia de los Tres Mosqueteros (Aguirre, Rossi y Ramini) donde, como en el original de Alejandro Dumas & Co., el principal resultó el cuarto, Al  Kassar.

Fue en 2011 cuando Cynthia Ottaviano, futura Defensora del Público (de la manipulación mediática) publicó una nota sobre el veraneo de Mauricio Macri y su tercera esposa, Juliana Awada, en la hermosa villa patagónica de La Angostura, dónde el actual Presidente festejó su 52º cumpleaños. A la periodista le había llamado poderosamente la atención que la pareja se hubiera alojado en la casa de la familia Melhem, algunos de cuyos miembros habían sido denunciados “junto a Ernestina (Herrera) de Noble y Héctor Magnetto por sacar millones de dólares del país con ayuda del JP Morgan“.[1]

Lo más interesante, con todo, destacaba la periodista, era que allí, en el sur de la provincia de Neuquén, Macri hubiera convivido con el arquitecto Rossi “de estrechos vínculos” con Menem y cuya “temeraria relación” con Al Kassar habían sido puesta en evidencia casi una década antes por Telenoche Investiga.

Rossi, hasta entonces de modestísimos recursos, a comienzos de los ’90 había comprado una fastuosa residencia en el Tortugas Country Club valuada en dos millones de dólares, lo que había justificado diciendo que era producto de su dedicación al cultivo y exportación de orquídeas. Entre las obras que planificó y ejecutó seguidamente en nombre del presidente Menem estuvieron las refacciones hechas en la residencia presidencial de Olivos, y dos fastuosas construcciones en Anillaco, el pueblo natal de Menem: “La Rosadita”, una mansión que puso a su nombre, y una pista de aterrizaje de dimensiones internacionales que supuestamente serviría para inundar de aceitunas riojanas el planeta.

Cuando Menem fue preso por la causa Armas, el juez Jorge Urso pidió la captura de Rossi, que se profugó durante dos semanas y después se presentó ante el magistrado, quien lo dejó en libertad ambulatoria… a diferencia de lo que hizo con “Papito” Ramini, que se quejó amargamente por eso.

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Rossi, Aguirre y “Papito” Ramini.

Entrevistado por Jorge Urien Berri[2], Rossi admitió conocer a al Kassar. Dijo que se lo había presentado Antonio Aguirre y no recordar si había sido socio de IWG. “Antonio conocía al secretario chileno de Al Kassar (Felipe Moreno), que había vivido en la Argentina y le pidió que al Kassar lo recibiera en Marbella”. Dicho de otro modo: Rossi sabía que Aguirre buscaba dinero y que se lo pedía a Al Kassar. También admitió que él, junto a Ramini y Aguirre, pretendían enterrar residuos tóxicos como el PCB, altamente cancerígenos, en tierras argentinas.[3]

Después de que los tres mosqueteros fueran sobreseídos en la causa Armas, Aguirre inició una demanda por daños y perjuicios contra Telenoche Investiga, pero la Cámara Civil concluyó que se había tratado “de una investigación seria que enaltece la profesión de los periodistas”.

Genealogías y siniestros

Suele afirmarse que Juliana Awada y Mauricio Macri se conocieron ya adultos en un gimnasio, pero no es verdad. Se conocen prácticamente desde siempre, ya que a mediados de la dictadura ella era una niña que correteaba entre las piernas de su actual marido tanto en la quinta Los Abrojos (donde habrían de anunciar su compromiso y donde siguen prefiriendo pasar sus horas de ocio mientras Juliana encara todo tipo de refacciones -¿a cargo de Ross?- y arreglos en la residencia de Olivos) como en el adyacente Club Los Cedros, fundado por los libaneses maronitas (como Simón Bestani, dueño de las conservas Inca)  pero que luego aceptó socios musulmanes como su padre Abraham Awada, nacido en Baalbeck, la capital del fértil valle de la Bekaa.

Situados en la Villa de Mayo, cerca de Los Polvorines, entre ambos predios no hay una separación clara y se puede ir caminando de uno a otro como quien pasa de la cocina al living, lo que facilitó que Franco Macri y Abraham Awada hicieran amistad. Awada era amigo de Carlos Menem desde los años ’70 y Menem solía jugar al golf con él en el club (posiblemente también lo haya hecho con ellos Franco Macri) pero curiosamente tanto él como su esposa, Elsa Esther Baker, más conocida como “Pomi”, negaban conocerlo.[4]

De acuerdo a la historia oficial, la innegable riqueza de la familia se debe a los afanes de la matriarca, que desde una pequeña tienda habría logrado hacer crecer una empresa textil familiar con la marca Awada[5]. Pero mucho más exitosa habría de resultar otra textil, capitaneada por su hijo Daniel, de 60 años, y dedicada a la ropa infantil, Cheeky, denunciada reiteradamente por comercializar prendas confeccionadas por operarios esclavizados. Según datos oficiales, Cheeky tuvo un crecimiento vertiginoso, con una facturación de 1685 millones de pesos en 2015.[6]

Usurpaciones

Volvamos a la contigüidad de la quinta de los Macri y el Club Los Cedros. Lo más notable, sobre todo tratándose de personas que hablan tanto de su rechazo a la usurpación de espacios públicos por personas en situación de calle, manifestantes y manteros, es que según todos los mapas, incluso los oficiales del municipo de Malvinas Argentinas, ambos predios son cruzados verticalmente por la calle César Bacle. La misma que hasta fines de los años ‘70 cruzaba la Ruta 8 (llamada a esa altura avenida John F. Kennedy) y se internaba en la guarnición Campo de Mayo.

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Entonces, y en una acción coordinada, Franco Macri y el Ejército tapiaron esa calle tanto al ingreso de Los Abrojos como a la guarnición, con el resultado que tanto los Macri como el club se adueñaron de la traza, que hoy no es ya discernible en la quinta del actual Presidente y apenas un poco mas en el club, como sendero que lleva a la salida, sobre la ruta.[7]

Pues bien: el arquitecto Rossi está casado con (Claudia) Zoraida, de 57 años, la hermana mayor de Juliana, con la que tiene cinco hijos. Dicho de otro modo: Rossi es cuñado de Macri. El padre de Zoraida y de Juliana (y también de otros tres hijos, entre ellos el enjundioso actor Alejandro Awada, la oveja negra –o blanca, según se mire– de la familia) ya se dijo, era Abraham, que murió en 2012, a los 90 años. También se dijo que sobrino suyo era Alejandro Tfeli Awada, a su vez primo hermano de Juliana y sus hermanos. Tfeli fue el médico personal del presidente Menem, luego de que se lo recomendara Abraham Awada. Ambos, el patriarca y su sobrino Alito, eran allegados a Al Kassar, y Tfeli era primo de un socio histórico de Al Kassar, Sobhi Tufaili, antiguo señor feudal de Baalbeck, de dónde es oriunda la familia Awada.Tufaili fue desde su fundación en 1982 hasta 1987 secretario general de Hezbolá.

Si bien confusamente, Sohbi Tufaili fue considerado inicialmente nada menos que el cerebro y organizador del ataque a la AMIA por los servicios de inteligencia de los Estados Unidos.[8]

Hace años, en diálogo con el autor, Zulema Yoma manifestó detestar tanto a Daniel Awada como a Tfeli. Del primero dijo que estaba involucrado en el tráfico de armas y que lo creía “capaz de todo” y acusó al segundo de haber manipulado el cadáver de su hijo (algo sobre lo que no cabe duda que se hizo de acuerdo a los videos forenses que Zulema Yoma exhibió) para acelerar su descomposición, de manera de borrar las huellas de lo que –sostuvo–, había sido un asesinato con arma de fuego.

Si Rossi estuvo involucrado en el contrabando de armas hacia Croacia y Bosnia, Tfeli lo estuvo, claramente, en el atentado a la AMIA, tal como el autor denunció ante el juez Galeano en 1998, hace ya 18 años, en un extenso escrito titulado El Dr. T’ y la bomba (entonces no sabía que no había sido una sino que habían sido dos).[9]

“… la genealogía que los negocios familiares y el viento del destino amontonan, revelan que a Mauricio Macri, la esperanza electoral de la derecha argentina, ya le queda poco de aquella nueva política que prometía: Menem, Al Kassar y el lavado de dinero serán cualquier cosa, menos el futuro”, concluyó Ottaviano su nota.

Y es que el menemismo –aquella continuación farsesca de la dictadura exterminadora– parecía un pasado pisado, inerme, muerto. Pero aconteció un siniestro inesperado. Tal como describió Freud, siniestro es lo inanimado que cobra vida. La resurrección gerentocrática revestida de “revolución de la alegría” y globos de colores, la restauración de la Argentina previa al 2001, se coló por una hendija, sorprendiendo a propios y extraños, acaso porque no se extrajeron ni socializaron las lecciones de un pasado al que se quiere enterrar dejando sus crímenes inesclarecidos e impunes para siempre.

NOTAS

[1] “Macri se alojó en la mansión de un amigo investigado por lavado” en Tiempo Argentino del 27.02.11 (http://tiempoargentino.com/nota/32884/macri-se-alojo-en-la-mansion-de-un-amigo-investigado-por-lavado)

[2] “Habla el arquitecto de Menem. Prófugo durante dos semanas”, La Nación, 28.10.01

http://www.lanacion.com.ar/346644-habla-el-arquitecto-de-menem

[3] “Nosotros somos unos vivos bárbaros”, por Eduardo Tagliaferro en Página/12 del 01.10.01. http://www.pagina12.com.ar/2001/01-10/01-10-11/PAG03.HTM

[4] “Secretos de los Awada. La increíble familia política de Macri”, nota de tapa del semanario Noticias del 27.02.16, nº 2044.

[5] Su esplendor llegó con el menemismo luego de que abriera un local en el shopping Alto Palermo en 1993.

[6] Las denuncias fueron hechas por la Fundación La Alameda, capitaneada por el legislador porteño Gustavo Vera y que goza ostensiblemente de las bendiciones y respaldo papal. Cheeky abrió su primer local en el shopping Alto Palermo en 1994 y hoy tiene 225 locales en el país y en el exterior, con unos mil empleados, y dice producir diez millones de prendas al año.

[7] “Los Macri, usurpadores: Mauricio se quedó con Casa Amarilla como su padre lo hizo con la calle que iba al aeródromo de Campo de Mayo”, nota del autor publicada originalmente en la revista Caras y Caretas (https://pajarorojo.com.ar/?p=4193)

[8] Me refiero, por ejemplo, al infome presentado a la Cámara de Representantes de los Estados Unidos a fines de 1994 por la Comisión Republicana de Investigación de la misma con el título “Fuerza de Tareas sobre Terrorismo & Guerra No Convencional”. El documento (que lleva la firma del representante Yossef Bodansky y del experto Vaughn S. Forrest y cuya traducción se encuentra incorporada al expediente judicial de la causa AMIA) acusa al jeque Tufaili de ser el máximo responsable del atentado, pero escribe su apellido de modos diferentes y erróneamente lo considera iraní. También dice que vivió muchos años en Buenos Aires, lo que deja flotando la pregunta de si no habrá hecho del jeque y de su primo porteño, Alito Tfeli, una sola persona. Los párrafos más compromedores para el jeque dicen así “La planificación profesional general de la operación en Buenos Aires fue realizada por Zabhi Tusufaili o Zabih Tsafali (dependiendo de la traducción), ex militar iraní y oficial de la IRGC (las tropas iraníes destacadas en Líbano) que había vivido en Argentina durante varios años y conocía muy a fondo las condiciones locales”. Más tarde añadió que el jeque “había vivido por varios años como residente (de Hizbolá) en Argentina, pasando (luego) a desempeñarse como agregado militar iraní”, condición en la que habría “tomado parte en la planificación del ataque de 1992 a la Embajada de Israel”.

[9] “El Dr. T’ y la bomba. Como el médico de Menem, Alejandro Tfeli, está involucrado en la acción terrorista más cruenta de la historia argentina”, 73 páginas numeradas a un solo espacio presentadas en el Juzgado Federal nº 7 de la Capital Federal el 4 de junio de 1998 con la aclaración de que se trataba de “mi aporte final como investigador contratado por la propia mutual judía agredida”.

[10]“La huella nazi de los ‘papeles de Panamá’: El oscuro y secreto pasado de Mossack Fonseca”, RT, 10.04.16 (https://actualidad.rt.com/actualidad/204335-viejo-oscuro-secreto-papeles-panama)

[11]“Mossack Fonseca escondió un Modigliani robado por los nazis”, 08.04.16 (http://goo.gl/BpzDxD)

 

Comentarios (2)

  1. Carlos Balmaceda

    Esto publiqué hace una semana en Facebook a raíz de la nota de O’Donnell.
    Me parece muy reveladora la relación de Awada con su familia política, los Solnicki, donde huelo a lavado y contactos con los encubridores del atentado a la AMIA DAIA.
    Daniel Awada, cuñado del presidente, dona 6,2 millones de pesos a la campaña de Cambiemos.
    Sus ingresos en los últimos meses están muy por debajo de esa cifra: 1.063.200 pesos.
    La PROCELAC hace un informe. El fiscal electoral Di Lello inicia una investigación.
    El aporte a la campaña es más alto que el del propio Macri.
    A sugerencia del vocero presidencial, Santiago O´Donnell, de Página/12 consultó a una fuente que no se dio a conocer, quien declaró: “es normal que te apoye tu familia. Por ejemplo, cuando abrí mi estudio de abogacía mi familia me apoyó. Esta denuncia se va a terminar cuando consulten a Awada y él explique que se trata de fondos propios”.
    Daniel Awada es el dueño de Cheeky.
    Awada estuvo involucrado en un caso de contrabando en los últimos meses. Triangulaba ropa a través de Paraguay desde China.
    Dos choferes denunciaron que habían sufrido un robo de esta mercadería, pero luego declararon en la Aduana que la dejaron en el depósito de Cheeky de Cuyo 3040, Martínez.
    El 28 febrero, el juez Diego Amarante sobreseyó a Awada “por el beneficio de la duda” a pesar de que los recibos aduaneros y de la AFIP de la ropa en cuestión estaban a nombre de Cheeky.
    2007: Awada fue sobreseído por una causa de reducción a la servidumbre, ocurrida en los talleres que confeccionaban la ropa para Cheeky.
    Quien lo sobreseyó fue el juez Guillermo Montenegro, quien en poco tiempo más se convertiría en funcionario de Macri en la ciudad de Buenos Aires.
    2015: Awada fue sobreseído en otra causa de reducción a la servidumbre. Esta vez fue la jueza María Fontbona de Pombo.
    Sostuvo que no es delito contratar a talleres clandestinos. El fiscal Adrián Madrea, apeló, señalando el contrasentido de que “contratar a un taller donde trabajan esclavos para producir ropa de su marca para beneficiarse con ello no es su problema ni está prohibido”.
    Awada no es ajeno a las operaciones y vínculos con la política, incluso los más farandulescos.
    Fue el quien le presentó a Juan Manuel Urtubey a su actual pareja, Andrea Bursten, quien a su vez es amiga de la pareja de Awada, Yanina Solnicki.
    Detengámonos un poco en su familia política (nunca mejor usada la palabra en sus dos posibles acepciones)
    ¿Se acuerdan de aquellas famosas 4040 cuentas del HSBC que figuran en la sucursal suiza del lavador de plata narco más grande del planeta?
    Bien, allí hay 60 que se destacan como las más abultadas. Entre éstas, se encuentran las de los suegros de Daniel Awada, en las que, según la denuncia presentada por la AFIP, el dinero no estaba declarado o la exteriorización jurada era significativamente inferior al monto depositado en Suiza.
    Citamos a Marcelo Zlotogwiazda de la revista Veintitrés: “En esa situación están las cuentas de Amalia Lacroze de Fortabat, de la familia Rodríguez Larreta, la imponente cuenta de 80 millones de dólares de Luján Estrada y Ferreira, la del financista Moisés Smolarz, la de la accionista del Banco Supervielle, Pilar Supervielle de Basso, la de los accionistas del grupo constructor Twins, Jaime Víctor Solnicki y Mirta Najdorf de Solnicki”
    Un operador de Wall Street, de apellido Tawill gestionaba las cuentas de los suegros de Awada. Citamos el blog “Un espacio kirchnerista” del 23 de febrero de 2015, para ver las conexiones: “Tawil gestionaba las fortunas de una tercera familia, los Solnicki. Jaime Víctor y Mirta Najdorf de Solnicki, son propietarios de dos sociedades radicadas en Uruguay y que no fueron registradas: se trata de Niveland S.A. y Universal Racing S.A., que suman entre ambas cerca de U$S 13 millones no tributados y fueron denunciadas por AFIP. Pero con esta tercera familia surge una nueva conexión en la causa: los Fleisman y los Solnicki, ambos representados por Tawil y denunciados por AFIP, son socios en por lo menos tres empresas. Ninguna de ellas vinculadas a la abogacía y los servicios jurídicos, sino a los negocios financieros e inmobiliarios. En los registros de Estados Unidos aparecen el abogado Jorge Ernesto Fleisman y Jaime Víctor Solnicki como titulares de la empresa Camden Gold Corp. Radicada en la Florida en el año 2005.
    Además, ambos empresarios y abogados fundaron juntos la firma Grupo Twins Buenos Aires S.A., el mismo año que Camden. Lo mismo ocurre con la compañía Grupo Desarrolladores Borges, una sociedad anónima encabezada por Jorge Fleisman y Víctor Solnicki. Dedicada a la construcción, la empresa tiene domicilio en Capital Federal. “
    Alan es uno de los hijos de don Víctor que siguió los pasos de su padre, y se asoció con Mariano Jinkis, involucrado en el escándalo de corrupción de la FIFA en una constructora acusada de lavar dinero.
    Pero, pese a lo que pueda parecer, el dinero, una vez que se obtiene, sacraliza y limpia. Los hijos de Solnicki, casado con la hija del célebre ajedrecista Miguel Najdorf, se dedicaron al arte: Yanina, la novia de Daniel Awada, es diseñadora y vistió a su concuñada cuando se casó con el actual presidente, y Gastón es cineasta.
    Se dedicó a filmar durante doce años a su familia.
    Por suerte para ella, jamás se le ocurrió hacer una película sobre el origen y destino de la fortuna familiar, sino un retrato de familia con abuelos que sobrevivieron al Holocausto y todas esas cosas tan humanas.
    Aquí un fragmento de una entrevista que le hace el suplemento Ñ de Clarín, en ocasión del estreno de su filme, Papirosen.
    “-En Papirosen se puede ver que su padre quedó muy marcado por el suicidio de su abuelo. ¿Cree que la película le sirvió a su padre para exorcizar ese fantasma?
    -La película nos permitió hacer una catarsis familiar y pudimos sacarnos la sombra de mi abuelo. Creo que mi padre tiene tres momentos importantes en su vida: su infancia en Europa, el suicidio de su padre y el premio que recibió mi película en el BAFICI. Cuando anunciaron el premio me abracé con mi viejo y lloramos mucho. Ese momento creo que nos transformó a todos, y él logro sacarse el fantasma de mi abuelo de encima”.
    Por ahí, otro de los momentos fue generar una fortuna de cientos de millones de dólares.
    Pero volvamos al protagonista de esta noticia, a Daniel Awada.
    Según las denuncias de Gustavo Vera, Cheeky tuvo un crecimiento de 1685 millones de pesos, solo en 2015.
    Esto explicaría por qué pudo ser tan generoso en las donaciones a su cuñado.
    Pero si el dinero no salió de allí, pudo salir de otros negocios, como los que tenía con Alejandro Burzaco, involucrado también (oh, las vidas paralelas) en el escándalo de corrupción de la FIFA. Citamos aquí a la revista digital Anfibia “Burzaco fue el gestor de los partidos de la B Nacional y la comercialización de los campeonatos de Primera División en el exterior. Torneos, como si fuera poco, mantiene acuerdos con la AFA, Conmebol y la FIFA. También Burzaco –que tiene doble nacionalidad, pasaporte argentino y otro italiano- produce material para Fútbol para Todos y es uno de los directivos de Revista El Gráfico. Como de fútbol no solo vive el hombre, Burzaco también tenía los derechos de las ligas de Voley y Básquet de la Argentina; y se alzó con los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. También es parte de un negocio con viñas en Mendoza, junto a Tinelli y Daniel Awada, dueño de Cheeky y cuñado de Macri”.
    Por último, para volver a las propias conexiones familiares de nuestro prohombre, Juan Salinas nos recuerda quién es y qué vinculaciones ha tenido en su vida.
    “…Pues bien: el arquitecto Rossi, testaferro de Menem y socio de Al Kassar, está casado con (Claudia) Zoraida Awada, de 57 años, la hermana mayor de Juliana, con la que tiene cinco hijos. Es decir: Rossi es cuñado de Macri. (…) También se dijo que sobrino suyo era Alejandro “Alito” Tfeli Awada, a su vez primo hermano de Juliana y sus hermanos. Tfeli fue el médico personal del presidente Menem, luego de que se lo recomendara Abraham Awada. Ambos, el patriarca y su sobrino Alito, eran allegados a Al Kassar, y Tfeli era primo de un socio histórico de Al Kassar, Sobhi Tufaili, antiguo señor feudal de Baalbeck, de dónde es oriunda la familia Awada. (…) Hace años, en diálogo con el autor, Zulema Yoma manifestó detestar tanto a Daniel Awada como a Tfeli. Del primero dijo que estaba involucrado en el tráfico de armas y que lo creía “capaz de todo”.
    Daniel Awada. Tal vez sea la primera vez que lo escuchan nombrar.
    Hagámoslo desde nuestro modesto lugar una estrella de las redes y que esto se difunda.

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  2. anibal perpetua (@PerpetuaAnibal)

    Son tantos datos publicados sobre los personajes del poder, que parece que la condición necesaria y suficiente para ser político y gobernante en Argentina es tener amigos delincuentes con dinero suficiente para no ir presos y de paso hacer aportes de campaña.-

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