Libia. Una mentira de los invasores queda en evidencia

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Fijense en los comentarios de la nota anterior sobre lo que ocurre en Libia.
Créase o no, las imagenes de los rebeldes supustamente festejando en la Plaza Verde de Trípoli se filmaron en un escenario hollywoodense de tamaño natural.
Y, por cierto, lo de la captura de los hijos de Gadafi era un bolazo. Miren:

Apareció el hijo de Gaddafi y las dudas aumentan

Saif el Islam, heredero del dictador libio, se mostró públicamente y dijo que el gobierno de su padre seguía en control; los rebeldes aseguraron el domingo que lo habían capturado

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La aparición pública en la noche de este lunes en Trípoli de Saif el Islam, hijo y heredero político de Muammar Gadafi, aumentó las dudas acerca del final del dictador libio, tras una jornada en la que la euforia por el inminente derrocamiento dio paso a la incertidumbre acerca de su paradero.

Saif el Islam fue visto en la noche del lunes (madrugada del martes en Trípoli) cerca del Hotel Rixos, donde se encuentra apostada la prensa internacional. Incluso mantuvo contacto con algunos periodistas internacionales, entre ellos un enviado de la cadena CNN, con quien mantuvo un breve diálogo, mientras recibía vítores de decenas de libios que aún se mantienen fieles a quien ha detentado el poder por más de 40 años.

En diálogo con BBC, Saif el Islam aseguró que, lejos de estar detenido por las fuerzas rebeldes, se encontraba recluido en el Hotel Rixos, y que el gobierno de su padre se encontraba aún en control. La aparición de Saif el Islam significa un fuerte golpe para la credibilidad de los rebeldes, que hasta ahora habían enviado mensajes de absoluto optimismo.

El vacío de poder fue el signo más claro del lunes, más que el inicio de un nuevo régimen, según consignan los enviados del New York Times, David Kirkpatrick y Kareem Fahim.

De todos modos, la aparición de Saif tampoco denota una toma del poder de parte del gobierno. La televisión estatal sigue sin señal, luego de ser cortada por los rebeldes, que  además controlan varias zonas de la ciudad.

El ruido de las balas se escucha aún en la capital -que los insurrectos dicen ya controlar en un 95 %- y otros puntos del país, donde soldados leales al dictador, y en particular grupos de francotiradores, todavía ofrecen resistencia.

La gran duda, a esta altura, pasa por saber el paradero del líder libio; si se encuentra en Trípoli intentando reagrupar a sus fuerzas, o si ha huido hacia su ciudad natal Sirte, o incluso al vecino Chad, que preside su amigo Idriss Deby.

Más temprano, también se había informado que Mohamed Gaddafi, hijo menor del gobernante y de un perfil mucho más bajo que su hermano, también había escapado de la custodia rebelde, ratificando la idea de que la caída del régimen aún no se ha formalizado.

Ante todo, la palabra es incertidumbre, ya que tras la aparente caída de Trípoli se esconde una guerra de información.

 


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