El jueves se presentó en público (fue como un bautizo) mi último libro (y del finado Rafael Cullen), El golpe que duró más de tres meses. En la mesa estuve acompañado por Eduardo Gurucharri, Viviana Civitillo y Mariano Fatalá. Entre el público estaba Guillermo Caviasca, historiador y autor de varios libros, hombre especialmente ducho en temas militares (pueden leer aquí su último, meticuloso trabajo).

Caviasca escribió en FB una breve reseña que comparto (a la vez que insto a ver el original cliqueando aquí, ya que son interesantes los comentarios que recibió de sus lectores). No recuerdo haber dicho lo que me atribuye Guillermo al final, pero eso no quiere negar que no haya sabido expresarme bien. Lo cierto es que no creo que haya cosas que no se puedan revertir, aunque si lo es que aún cuando se reviertan y cicatricen, seguirá siendo imposible regresar a aquel pasado de esplendor nacional con el que se inició la década de los ’50. Forzosamente habrá que inventar un futuro, entrelazando nuevas y viejas melodías.

GUILLERMO MARTÍN CAVIASCA
El jueves fui a la presentación del libro «El golpe qué duró más de tres meses» de Rafael Cullen y Juan Salinas, un trabajo muy interesante sobre el golpe de 1955 donde se reponen los hechos verdaderos respecto a como fue la caída de Perón.
Especialmente interesantes son las operaciones militares, qué fueron el inicio de una guerra civil con operaciones de unidades convencionales. Hechos de armas cuyo conocimiento ha sido borrado de la historia, incluso en la academia.
Allí vemos columnas de tanques, infantería, artillería, unidades navales, grupos aéreos, en combate con decenas, cientos de muertos. Muertos olvidados. Que el libro repone en los que pudo encontrar con nombre y apellido y que hay que sumar al bombardeo a nuestra ciudad de junio y los atentados terroristas.
Son soldados, oficiales y suboficiales. Paramilitares y obreros. En los dos bandos. Con clara superioridad peronista. En dos campo perfectamente definidos. De contenido nacional y de clase muy claro.
Algo olvidado. El campo de la nación el campo del pueblo tenía más fuerzas militares de su lado y podía ganar la guerra civil… qué debió ser. Y no fue.
Desde mi punto de vista, y creo que también el de los autores, por responsabilidad de Perón.
Bueno las consecuencias de ese error son cada vez peores.
Y quizás, como señaló el autor que aún vive, irreversibles.