PORCINOS & ECOLOGÍA. La culpa no la tiene el chancho sino quien le da de comer

Que se debate en torno a la gran oportunidad de criarlos para exportar a China. Este es un tema crucial del futuro próximo para nuestro país. Venía discutiéndolo con algunos compañeros que en aras de la preservación del Medio Ambiente se oponen frontalmente a que la Argentina “fabrique” cerdos para exportarlos a China. Les decía que, siempre a mi entender de lego, estaban tirando al niño (una gran oportunidad económica para tecnificar el campo y generar divisas) junto al agua sucia. Me acaba de llegar de carambola este breve y preciso texto del compañero Pedro Peretti, uno que sabe, que, me parece, pone las cosas en su lugar.

Como dice el refrán, la culpa no la tiene el chancho… es decir, en este tema, el gobierno nacional tiene que hacer valer su autoridad o será responsable del desaguisado.

El santafesino Peretti perteneció a la Federación Agraria Argentina (FAA) de la que fue director titular hasta que tomó distancia de esa entidad porque no estuvo de acuerdo con la alineación con la Mesa de Enlace. Es miembro del Movimiento Arraigo al que también pertenece Francisco “Paco” Durañona.

PS: Al final agrego un videíto muy pertinente.

Convenio con China: lo que está bien y lo que está mal..

Cerdos en una factoría.

No está mal acordar un convenio de venta de carnes de cerdos con la República Popular China. No está mal incrementar el número de cerdas madres en gestación para abastecer dicho acuerdo. No está mal la intención ni la iniciativa. Lo que está mal, muy mal, es el criterio. Como es el de hacerlo sin incluir a peq y medianos productores agropecuarios en su diseño y desarrollo. Lo que está mal es no medir el impacto ambiental de esas mega-factorias antes de desarrollar el proyecto no después, como anunciaron los funcionarios de la cancillería argentina. Este criterio de dejar para lo último la evaluación ambiental es muy “noventista”, y más después del Covid19. Lo ambiental es lo primero, no lo último.

Lo que está mal es hacer un enclave exportador de “tipo africano” en la Argentina, localizado en áreas geográficas específicas, cuyo único fin es achicarles los costos de fletes de camión a un minúsculo puñado de terratenientes diversificados (banqueros, futbolistas, megas millonarios) que siembran maíz en las tierras que desmontaron. Eso no es industrializar la ruralidad, eso es depredar la poca ruralidad que queda.

Lo que está mal es que se hable de inversión china si el 100% de los insumos en infraestructura genética y veterinaria para la cría, recría y faena son nacionales. Si todas las maquinarias para los mataderos y frigoríficos son producción nativa, y todo se paga en pesos argentinos, ¿De qué tipo de inversión estamos hablando… de verdad? ….

Cerdos ibéricos alimentados a bellota en los campos de Extremadura. De alli proviene el famoso jamón de Jabugo (Pata negra). Hay alternativas.

Lo que está mal es sostener que las provincias pueden controlar el aspecto ambiental, sanitario o social de estos emprendimientos. No pueden controlar los desmontes y las fumigaciones, menos van a poder reglar estos mega emprendimientos.

Lo que está mal es que no se consulte al INTA en primera instancia no de última, y especialmente al INTA Marcos Juárez que hace 40 años que desarrolla un módulo porcino muy rentable y perfectamente sustentable. Por eso la cabeza del proyecto debe ser el Ministerio de Agricultura y no la Cancillería. Es lo que corresponde.

Lo que está mal es que no se convoque al Foro de Agricultura Familiar, a la FECOFE, al Movimiento Arraigo, a la FAA, a la UTT, a la CETEP, etc, es decir a toda la base social, electoral y militante del FDT. Y lo que está peor aún, es que todo ese negocio va a las manos de los que siempre desestabilizan a los gobiernos populares. Todo eso está mal y no es poco.

Queremos acuerdo, pero para que haya desarrollo rural, ocupación geopolítica del territorio de manera racional al servicio del de todo el país, no de un minúsculo grupo de capitales nacionales concentrados. No desaprovechemos la oportunidad de reconvertir una parte de los productores que quedan del monocultivo sojero a la chacra mixta. No dilapidemos una gran oportunidad de generar arraigo extendido y del bueno. Solo para que los que tienen todo, tengan más.

No escuchemos a los profetas del volumen a cualquier precio y de cualquier forma y a los que sostienen que el tamaño de las la explotaciones agropecuarias no importa. Eso es neoliberalismo en estado puro. El volumen es importante si lo generan miles de productores de rostro humano, es la única forma en que “derrama” bienestar y arraigo; sino es peor el remedio que la enfermedad… El tamaño de las explotaciones es un factor clave para analizar la viabilidad y sustentabilidad de un proyecto agrario. Latifundio, feedlot, mega granjas porcinas son todos sinónimos de concentración en pocas manos y no dejan más que depredación ambiental, miseria y magros salarios. Son la contracara imprescindible del modelo de sojizaciòn inducida con concentración de tierras y rentas. Eso sí que es volver al siglo XX. Esa política de moderna y progresista nada tiene. Somos un gobierno nacional y popular, por lo tanto la porcinocultura, también, la hacemos con rostro humano y sustentabilidad ambiental…  salud y cosechas.

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