«ACCIDENTE» FERROVIARIO EN TOLEDO. Con mucho, lo más probable es que haya sido un sabotaje. Por qué las sospechas se dirigen a Israel
El «accidente» ferroviario que en las inmediaciones de Toledo produjo casi 80 muertos y decenas de heridos de gravedad puede haber sido producto de un sabotaje, es decir, un atentado. De acuerdo a sobrados antecedentes –tanto hispánicos como internacionales– y a la información disponible, es lo más probable. Y si fue así, el claro sospechoso es Israel ya que ¿ex? servicios de inteligencia israelíes participan de la privatización de áreas estratégicas del servicio que antaño eran exclusivas de Renfe, la empresa estatal. Renfe inaguró el servicio de trenes superveloces (AVE) en el tramo Sevilla-Madrid y viceversa en 1992. Y hasta 2023, cuando comenzó la privatización de áreas sensibles, jamás hubo accidentes mortales como los de este año.
Los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel son enemigos jurados del gobierno de Pedro Sánchez desde que este reconoció a fines de mayo de 2024 a Palestina como estado independiente y ha denunciado el genocidio que sigue perpetrándose en Gaza y –en menor pero creciente medida– en la Cisjornania ocupada. Y desde que Sánchez se negó a aumentar el porcentaje del PIB para la Defensa/OTAN del 2,5% al 5% como le reclamó Trump, y seguidamente prohibió que los bombardeos de la USAF y de la USNavy decolaran de las bases que tienen en Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) para atacar a Irán. Esta inquina ha tenido una muestra harto evidente. Fue cuando los servicios de inteligencia de ambos países aliados a la monarquía de Marruecos (que abomina de que el gobierno de Sánchez no le haya dado vuelta la cara a las autoridades de la clandestina República Árabe Saharaui Democrática que, por cierto, tienen la nacionalidad española) impulsaron la invasión de más de 70.000 moros (que así llama el común de los españoles a los marroquíes) a Ceuta, enclave español en el Magreb.
En el caso de que el «accidente» no haya sido tal sino producto de un hackeo, como parece, es evidente que su objetivo será impedir que Pedro Sánchez siga siendo Presidente y que llegue al poder un gobierno de derecha. En momentos en que la derecha conservadora de toda la vida, encarnada en el Partido Popular, ha contraído matrimonio con los extremistas de Vox, herederos de la vieja Falange… pero que, a diferencia de aquella, nacionalista, es gustosa vasalla de Estados Unidos. La extrema derecha ya no judeófoba como antaño sino sionista. Y a diferencia de sus abuelos franquistas no utiliza a la caballería marroquí como vanguardia contra rojos y republicanos, sino que tiene a los moros como principal objeto de su racismo polimorfo.
Ofrezco aquí tres videos que van de menos a más a una velocidad de vértigo. En el primero Pablo Iglesias (homónimo del fundador del socialismo español y fundador él mismo de Podemos, además de ex vicepresidente de Gobierno) explica por qué la privatización de parte del servicio ferroviario es la condición para que se produzcan este tipo de «accidentes».
En el video que sigue va una detallada explicación técnica técnica acerca de como funcionan esos trenes de alta velocidad y las salvaguardas que vuelven casi imposible un accidente. Por lo qu por ende se deduce que lo mas probable es que haya sido un sabotaje.
Y en el tercero, lapidario, la excelente periodista peruano-española Laura Arroyo detalla como la seguridad ferroviaria está en manos de ¿ex? agentes de inteligencia israelíes.
Como quienes critican a Israel suelen ser ser silenciados en las redes, sobre todo por META (WhatsApp, Instagram, Facebbok, etc.) hay tramos en los que Arroyo guarda silencio… mientras ofrece sustantivas informaciones por escrito. ¡No dejen de prestarle atención!
Conclusión provisoria: La única manera que Pedro Sánchez tiene de no perder las elecciones es que una prolija investigación a fondo descubra y demuestre que el «accidente» fue un atentado terrorista. Si lo logra, tendrá chances de revalidar títulos. En este caso el indeseado efecto colateral sea el reverdecer de la vieja judeofobia… lo que volverá a demostrar por enésima vez que no hay mayor fabricante y propulsor del «antisemitismo» que el sionismo genocida.
