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BOLIVIA. Segatos, cegatas y golpes de estado (con video sedicioso de los agrogarcas)

El Golpe de Estado que tumbó a Evo Morales se inició tres semanas antes de su renuncia. El autor asegura que los prolegómenos del que intentará acabar con el gobierno de Alberto y Cristina Fernández ya se han puesto en marcha, que son en gran medida previsibles y que se trata de analizar como conjurar un complot harto evidente. Debajo del artículo, un video esclarecedor.

Las razones de un golpe 

 

POR TEODORO BOOT / ZOOM

No es nuestra intención polemizar con Rita Segato sino rescatar de sus cuestionamientos y errático razonamiento (en https://www.infobae.com/america/america-latina/2019/11/20/rita-segato-durisima-con-evo-morales-dijo-que-no-fue-victima-de-un-golpe-y-recordo-su-machismo-y-autoritarismo/) este involuntario elogio: “Ahí emerge el hecho de que Morales es un sindicalista, y no un aymara”.

Puede agregarse que además de sindicalista, Evo es y siempre fue un dirigente político del socialismo boliviano, de alguna manera heredero –vía el malogrado Marcelo Quiroga Santa Cruz– de Augusto Céspedes y Sergio Almaraz. Y ha sido bueno que así fuera: de ser un líder aymara y no un dirigente político y sindical, su gobierno hubiera empezado con una guerra racial o interracial entre quechuas, aymaras, guaraníes y cambás.

Evo, por el contrario, intentó construir un Estado nacional que, con muy buen criterio, en su caso fue llamado “plurinacional”. ¿O acaso aymaras, quechuas, guaraníes y etcétera no son distintas “naciones”? ¿O, me pregunto, no es eso lo que queda del reino de España, un estado plurinacional no reconocido como tal?

Muchos recuerdan la bronca y la aparente incomprensión inicial de Andrés Soliz Rada, seguidor de Quiroga Santa Cruz y ministro de minas y petróleo de Evo, autor de la nacionalización de los yacimientos. ¿Qué es eso del indigenismo y lo plurinacional?, se quejaba, preferentemente en privado. Lógico: Solís no sólo pertenecía a la “izquierda nacional” boliviana sino que también era mulato, mestizo de negro y blanco. Y era posible inferir, de sus rasgos, que con nada o casi nada ni de ascendencia quechua ni de aymara. Por lo que resultaba bastante lógico que se preguntara ¿dónde diablos podría ir a parar un «negro» boliviano dentro de un “estado plurinacional”?

Eso, lo de político y de sindicalista, que Segato encuentra censurable en Evo, sería, justamente, lo que uno encuentra de encomiable. ¿Que cometió errores? No cabe la menor duda, porque debió enfrentar la disyuntiva entre personalización y alternancia que atraviesa a todos los movimientos nacionales de liberación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La personalización de los procesos de liberación no obedece a ninguna clase de patología étnica o cultural de nosotros, los subdesarrollados, sino a la necesidad de destruir y reemplazar las estructuras de representación política, social, económica y cultural del país colonial, proceso razonablemente largo en el que el pueblo no encuentra representación en ninguna otra cosa más que en la persona del dirigente máximo del período. Y esta “anomalía” obedece no sólo al hecho de que las instituciones de nuestros Estados han sido diseñadas para preservar la dependencia, sino también a que no existen en nuestros países distintos modos de ver la nación; a que el debate esencial no consiste en favorecer al conservadurismo o al progresismo, el izquierdismo o el derechismo, el machismo o el feminismo, sino que es entre el ser o el no ser de un proyecto nacional, dentro del cual los distintos ismos e inclinaciones puedan ir (en distintos momentos o en forma simultánea) acomodándose y dirimiendo sus diferencias. En nuestros países no hay posibilidades de antinomias semejantes a las europeas; aquí se trata de la disputa entre quienes (con todas sus diferencias) se proponen la construcción de una nación, y quienes, con el nombre que se quiera y con todas sus diferencias, se oponen, a veces no muy conscientemente, a la construcción de esa nación.

Éste es el dilema que enfrentó Evo (y que enfrenta todo el que se proponga una política de descolonización) en cuanto a las posibilidades de continuidad del proceso que encabezó, mas allá de la continuidad de los nombres y referentes. Porque, lo que está visto es que la alternancia no es nunca alternancia sino retroceso o suplantación de un proyecto nacional por un proyecto colonial.

Los errores (y lo son porque le salieron mal, que de haberle salido bien no serían “errores”) de Evo responden a esta disyuntiva, la misma que enfrentaron todos los líderes independentistas y que casi ninguno –o ninguno– pudo resolver. Segato –y otros– apuntan centralmente al desconocimiento del resultado del referendum o al veto de Evo a una eventual candidatura presidencial del canciller David Choquehuanca. Es posible que estas decisiones de Evo hayan contribuido a brindar algunos argumentos a una oposición tan feroz que suele no necesitar de ninguno. Pero es fácil y simplista adjudicar a esos errores políticos las razones de un golpe que no necesitó de ninguno de esos eventuales errores, que no fue motivado por ninguno de ellos. No fueron esas las razones del golpe de estado, ni una situación económica asombrosamente buena (habida cuenta de los antecedentes nacionales y de la situación internacional) ni cualquier probable irregularidad en 72 de las más de 3000 actas electorales. Las razones del golpe son otras y otra la de su oportunidad. Se relacionan mucho menos con los errores de Evo Morales y la situación política y económica de Bolivia, que con una decisión tomada hace ya muchos años, y su momento, con el circunstancial aislamiento regional de Evo, que no habría sido tal luego del 10 de diciembre, cuando asuman los Fernández.

Un golpe no necesita de ninguna razón. Requiere de una técnica y aprovecha momentos y circunstancias. El factor aquí a analizar, entonces, no son los errores o fallas políticas de Evo, sino su falta de reacción ante un proceso golpista que llevó más de 20 días antes de su desenlace final.

La política puede explicar el hecho de que los golpistas tengan más o menos argumentos mediáticos para, más que aunar voluntades, anularlas. Porque todo golpe de estado persigue el desconcierto, el descreimiento y finalmente la parálisis y la indiferencia de la sociedad.

Y aquí nadie pretende polemizar con Rita Segato, porque ni Rita Segato ni quien escribe tienen mucha importancia. Aquí se trata de observar con la debida perspectiva lo ocurrido en Bolivia para entender qué es lo que muy seguramente ocurrirá entre nosotros dentro de no muchos meses. Las razones, tanto internas como externas, son casi las mismas. La técnica será ligeramente diferente, muy probablemente una reiteración de la ensayada a lo largo de los últimos once años: operación mediática, boicot agropecuario, más operación mediática, corte de rutas, desabastecimiento, más operación mediática, cacerolazos, operación mediática, movilización, búsqueda de víctimas fatales, operación mediática, más movilización, exigencia de renuncia del ejecutivo, operación mediática y operación judicial. Llegado el caso, operación policial o pseudomilitar.

A nuestro deficiente modo de ver las cosas, esos serían los puntos a analizar y discutir: cómo desarticula, cómo se defiende un movimiento revolucionario e igualador, de liberación nacional, de un muy previsible plan destituyente. Todo lo demás, viene después. Seguramente no en orden cronológico, pero sí en orden de importancia.

En suma, que creer que la renuncia de Evo Morales obedeció a sus errores políticos o a su machismo sindicalistófilo, es, si se nos permite la descortés rima, de persona muy pánfila.

Los oligarcas, contando con la infantería de los antiguos chacareros que devinieron rentistas de los pools de siembra, no nos darán un minuto de tregua. La lógica más elemental indica que tienen que que pagar por la renta diferencial de la tierra, es decir por el uso exclusivo de una tierra feraz que dios (o la naturaleza, según se quiera ver) nos dejó a los argentinos, Y que se la apropiaron los que planificaron y ejecutaron la limpieza étnica de los pueblos autóctonos, convertidos en terratenientes de enormes latifundios. Tienen que pagar, pero harán lo imposible para no hacerlo, y no hay otra manera de que nuestro Gobierno pueda hacerse de dólares frescos. Está cantados que van a cortar las rutas para desabastecer las ciudades. ¿Cómo vamos a responder?

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5 comentarios

  1. MODESTAMENTE ME PARECE QUE LOS GOBIERNOS PROGRESISTAS QUIEREN DARLE AL PUEBLO BUEN VIVIR Y BIENESTAR DENTRO DEL SISTEMA CAPITALISTA Y EN ESE RAZONAMIENTO RADICA QUIZA EL ERROR DE ESE PENSAMIENTO … ES CIERTO NINGUN IMPERIO VA A COLABORAR CON UN GOBIERNO PROGRESISTA ….. PERO ES MUY DIFICIL CASI IMPOSIBLE QUE CON INSTITUCIONES CAPITALISTAS SE PUEDA LOGRAR UN GOBIERNO POPULAR DE TERCERA POSICION..DESDE GADAFFI NASSER Y OTROS LOS MATAN LOS CORREN LOS METEN PRESOS LE LAVAN EL CEREBRO PERO NINGUNO LLEGA …. EL EVO RENUNCIO Y HAY MAS MUERTO QUE SI EL HUBIERA OFRENDADO SU VIDA….HOY EL MAS TERMINO RECONOCIENDO A AÑEZ Y LA GENTE DEL ALTO NO LO VE DE ESA FORMA…. NO SE LA SOLUCION SINO SE LA COMENTARIA, SE QUE MI VISION PUEDE SER EQUIVOCADA…. PARA ESO ESTOS MEDIOS PERMITEN CORREGIR OPINION EN FORMA RESPETUOSA SALUDOS

  2. Nuevamente «El Pájaro Rojo» iluminando y enfocando a lo esencial…, debemos analizar, reflexionar… y organizar la defensa del gobierno nacional-popular. Abrazo solidario a los compañeros Juan Salinas y Teodoro Bolt.

  3. Estoy de acuerdo con poner barbas en remojo en Argentina respecto de lo que acontece en Bolivia. 2008 y el lockaut destituyente de la patronal del campo están muy frescos en el recuerdo como para no espabilarse a futuro inmediato.
    Ahora bien, el gobierno de FF aún no asumió y ya estamos con mentalidad de «resistencia» tras una barricada. Lo inmediatísimo es la batería de leyes y previsiones para «ayer mismo» que la sociedad nos demandará con márgenes de tiempo y tolerancias cortos. Comprendo las «alertas» que tantos referentes y compañeros tiran pero hay que evitar la paranoia anticipada. Antes que organizarnos para resistir un golpe tenemos que asumir gobierno y laburar frenéticamente proponiendo desde todos los ángulos, soluciones para las demandas.
    Por estos días, hay reacción epidérmica a voces tanto importantes como banales que se han expresado sobre Bolivia. Tal parece que los medios concentrados no dejaron de imponernos agendas y concurrimos a batirnos en duelo por cada recorte sesgado que tiran a la palestra. Porque no fue casual la repercusión que dio, nada menos que Infobae, al culebrón Segata. Deberíamos estar polemizando sobre qué hace Syngenta dentro del plan contra el hambre, por ejemplo, ya que hay mucha data sobre la colonización de las grandes semilleras en los planes agrarios populares a efectos de destruir germoplasma autóctono, reemplazarlo por transgenia y lanzar a la quiebra posterior a los agricultores populares, cautivos finalmente de esas semillas incomprables, tal como aconteció en otros países de Sudamérica y en África. El Plan ProHuerta acá fracasó palmariamente y parece que nadie anotició a Alberto de eso. O deberíamos ayudar buscando la casuística que sí existe sobre planes alimentarios (ver el escondido PEM25 de Cáritas Argentina en los 90s que los curas duermen en sus archivos porque ya entonces esa tan exitoso que temieron que la política les delegara en exclusividad ese item); o la voluminosa casuística que preexiste a nivel habitacional de los tiempos de la Comisión Nacional de la Vivienda que el PRO sepultó con su nuevo organismo rematador de tierras.
    El autor dice no polemizar con Segata pero lo hace. Hace días nomás, también cayó en la volteada Brienza por su ingenua y ahistórica recomendación a AF de entablar con la oposición un abrazo estilo Perón-Balbín. Es cierto, hay expresiones infelices o clasistas pero dedicarles tiempo y espacios, con la menesunda de vértigo que nos está cayendo encima a escasos 20 días, me parece un lujo que no podemos permitirnos.
    El autor -a quien respeto sobremanera- da por hecho ciertos absolutos que, a como se mueven las sociedades hoy día, yo no aseguraría tanto.
    Por ejemplo:
    a) Por ser sindicalista y no dirigente exclusivamente indigenista Evo evitó una guerra interracial (totalmente contrafáctico, estamos imaginando lo que nunca fue);
    b) la alternancia política siempre es retroceso y sustitución del paradigma progresista previo (alerta comprensible pero eso no equivale a decir que se transgredirán las formas democráticas para garantizar sobrevida a un proyecto: aquí nos la bancamos sin alterar procesos al menos 12 años y ese proyecto fue posible y podría volver a serlo nuevamente);
    c) la personalización característica de los gobiernos populares sudamericanos es necesaria para destruir efectivamente estructuras sociales, políticas, económicas, culturales preexistentes. Sí y no; en los 3 gobiernos recientes del kirchnerismo no pudimos cambiar el paradigma científico que impregnaba la formación de nuestros cuadros técnicos lanzados a territorio de asesoramiento productivo; la falta de información fehaciente que padecieron nuestros 3 ejecutivos peronistas recientes- por ingenuidad, molicie burocrática o franca colonización paradigmática de sus asesores- fue evidente cuando la 125; otra, el cooperativismo extenso no fue promovido por atender las relaciones con la clásica conformación empresaria (grande, mediana y pequeña); tuvimos burras contradicciones con el tema recursos naturales y extractivismo; se hicieron grandes logros en la matriz productiva al promover ciertos desarrollos pero no nos movimos un ápice del esquema capitalista clásico, así que no derribamos ninguna estructura previa (si es que ésa es la justificación para el mantenimiento a todo costo de personalismos incapaces de dar sucesión razonable a un proyecto – lo que no nos está pasando a nosotros, ergo, la comparación con Bolivia es desmesurada-).
    d) no habría que analizar errores de Evo sino su falta de reacción al golpe (¡pero si es indisoluble de sus errores!);
    e) en el transcurso de un proyecto nacional se acomodan y dirimen las diferencias (eso no ocurrió por acá: Cristina y otros pocos tuvieron que meter mano sorpresiva y casi en tiempo límite para «dirimir» esas diferencias; ni hablar de cómo no se dirimió un corno con fuerzas por fuera del UC y el posterior Frente, etc.).
    Tal vez haya que hacer propia una frase histórica de los impresentables radicales y cambiarla por «Calma, peronistas». Saludos.

  4. El PEM25 (plan alimentario que subvencionó Italia con apenas 3 de los 6 millones de dólares previstos – 3 millones sencillamente no llegaron – ) fue una iniciativa de Cáritas italiana. Italia salía recién del Mani Pulite y Caritas internacional no quiso problemas por lo que entregó dinero contra un exhaustivísimo control de embajada donde se presentaban periódicamente, y sin excusas, los avances del plan. Dicho plan contemplaba a cerca de 50.000 niños y consistía en la creación de múltiples emprendimientos populares con seguimiento de las Diócesis, donde no solo se daba trabajo a los familiares de los niños involucrados sino que se establecía, para ese entonces, un costo total de 3,25 U$ para 3 comidas per cápita. Los emprendimientos eran complementarios unos de otros y lograban un autoabastecimiento cruzado. El plan proveía estructuras físicas no sólo para comedores sino para los emprendimientos en sí y requería de presentación y fiscalización in situ de planos y construcciones efectivas. El contralor italiano fue implacable. Y así debe ser en toda iniciativa que se precie.
    Pero cuando sobreviene a la dirección de Cáritas Argentina la banda de Cáritas San Isidro con el inefable Cassaretto (en tiempos de la Alianza de De la Rúa) todo se discontinúa misteriosamente y algunos de esos emprendimientos como queserías y derivados lácteos vacunos, caprinos, etc. son «declarados» deficitarios y, oh casualidad, son entregados a emprendedores acomodados para su «gestión», quienes finalmente terminan comprando por chirolas dichos emprendimientos.
    Cuando me refiero a que el Plan ProHuerta fracasó lo digo porque requería de contralor trimestral de los 10.000 o 20.000 $ que se entregaban a las familias y eso no se realizó. Los municipios del país, por fuera del ProHuerta, entregaron también bolsas con semillas a los habitantes de las comunas pero todo se rigió por la falta de seguimiento serio de los emprendimientos. Y por desconocimiento agrario básico, también. Defender el germoplasma local no es delirio new age: hace a la soberanía alimentaria. Porque una vez que se discontinúan los planes de provisión de semillas, pasado el período de emergencia, ahí vienen las semilleras a través de los bancos a los cuales los productores populares recurren para comprar las siguientes remesas de semillas transgénicas…quedándose con las tierras de los mismos, incluso. La colonización cultural de los agentes gubernamentales es la que posibilita esos cambios nocivos de paradigma alimentario soberano.
    Hay mucho por hacer. Y mucho por investigar. Hay archivos útiles y múltiples que están durmiendo la paz de los cementerios por esa triste costumbre argentina de no mirar qué se hicieron en otras administraciones anteriores. Me parece que deberíamos emplear nuestra inteligencia y apasionamiento en hurgar antecedentes e idear soluciones nuevas para esta nueva gestión.
    El contexto internacional es tan adverso que esperar de éste pronunciamientos positivos es absurdo. Y si las apetencias destituyentes locales se efectivizan, que éstas nos encuentren habiendo hecho algo productivo, al menos.

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