EMBAJADA DE ISRAEL / 2. Un ataque de falsa bandera cometido por mercenarios judeófobos
Valoro la labor del periodista Sebastián Salgado, el único que, como corresponsal de Hispan TV, la telemisora persa, da la cara por la agredida República Islámica de Irán. Lo hace frente a una legión de cobardes que la difaman, casi siempre desde una ignorancia supina, haciéndole coro a Milei quien sigue al milímetro la agenda sionista por encima de nuestros intereses nacionales, del mismo modo que Trump lo hace en Estados Unidos. Salgado tiene además el portal Data Urgente, que puede verse por YouTube, y dirige el canal de cable Extra! (canal 301 de Telecentro) dónde además de sus entrevistas puede verse una selección de materiales de canales, como RT (Russia Today) y Telesur.
Salgado me hizo una entrevista que comparto. He recibido elogios de quienes la han visto (hace unas horas, desde Francia). Comparto luego críticas que ya le hice a Salgado.
Es público que trabajé para medios de José Luis Manzano y Daniel Vila. Incluso fui brevemente director del diario El Ciudadano de Rosario cuando lo compraron, allá por el año 2000. No me gustó que, aprovechando que Manzano era el ministro del Interior al producirse el atentado a la Embajada de Israel, Salgado hiciera preguntas banales, como si Manzano era judío y se había cambiado el apellido (bulo echado a rodar, recuerdo, por agentes judeófobos del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército vinculados al sector carapintada a fines de los años ’80) o sobre una supuesta operación estética (fake esta fabricada por sus rivales dentro del gobierno menemista, la facción «rojo punzó» liderada por Alberto Kohan y Raúl Granillo Ocampo). Comentarios que me resultaron chocantes porque el tema que tratábamos, el bombazo que estalló dentro de la Embajada de Israel y mató un número indeterminado de personas (nunca se aclaró si 22 o 29) es de una gravedad absoluta, sobre todo en momentos en que el gobierno de Milei está ofreciendo enviar tropas a Irán y en Estados Unidos periodistas tan reputados como Tucker Carlson advierten que Israel, en su afán de culpar a Irán, puede estar planeando atentados de falsa bandera como al parecer ya hizo contra una destilería de petróleo en Arabia Saudí. Me molestó porque me precio de permanecer invicto frente a los embates judiciales como de resistir cualquier archivo, nunca fui chupamedias y siempre tuve como norma no escupir para arriba ni morder la mano que me dio de comer. No puedo imaginarme siquiera que a la querida María Seoane, que trabajó tantos años en Clarín, se la quisiera forzar a hablar mal de Magnetto por mucho que éste lo mereciera.
PS: Más grave aún es que Salgado subió a Instagram su vituperio a Manzano, sin hacer referencia al atentado por el que me pidió entrevistar, y con mi presencia en la imagen me hizo hablar, forzado por él, de Manzano. Es lo mismo que suele hacer Santiago Cúneo, que invita gente a su programa y se pone inesperadamente a insultar a alguien, haciendo que el invitado, por el mero hecho de estar allí, aparezca como compartiendo la diatriba.

Aclarado el tema, repito lo que vengo diciendo hace años: está claro que la bomba que voló media embajada fue colocada adentro por una banda vinculada a los servicios de la Policía Federal; la custodia de un agente de la misma se retiró y su reemplazo nunca llegó, y el patrullero apostado cerca de su puerta se retiró por orden del Comando Radioeléctrico en función de un supuesto motivo que se reveló falso (ver post anterior). Y también esta claro que la custodia de la propia embajada fue retirada y que su jefe, Roni Gorni, fue el primero en desviar las investigaciones hacia una vía muerta.
Nunca se investigaron los claros indicios de que el atentado pudo haber sido instigado desde un círculo muy cercano al presidente Menem (aunque éste no tuviera nada que ver, al igual que nada que ver había tenido el jefe de la PFA, Jorge Luis Passero) ni los motivos por los cuales Israel no impulsó la investigación (ni siquiera se presentó como querellante) ni dejó que el jefe del Departamento de Explosivos de la policía de Tel Aviv, Jacob Levy, viajara a Buenos Aires a requerimiento de la Corte Suprema para ratificar o rectificar lo que había informado luego de investigar in situ: que nadie había visto la supuesta camioneta-bomba y que a su juicio no había existido.
El motivo por el que la Corte Suprema, doblándose ante los deseos del sionismo no deja que nadie meta las narices en el expediente judicial (negando un derecho ciudadano en clara prevaricación) es porque podría verse con claridad quienes y como pusieron la bomba, y como Israel y sus cómplices sionistas desviaron la investigación.
Lo que deja flotando desde hace más de tres décadas una pregunta inquietante: ¿Por qué lo hicieron?

Una de las declaraciones mas claras de los atentados! con pruebas y testimonios! mejor imposible!
Este señor Juan José Salinas, merece todo el apoyo y la compañía de nosotros, dado que no tiene el apoyo ni de la DAIA ni de Israel ni de los gobernantes argentinos.
Gracias