ASESINATO DE RUCCI. Un trabajo definitivo certifica la autoría de Montoneros

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Cuando mataron a Rucci fui de los primeros en llegar a la sede de la Juventud Peronista de la calle Chile 1481. Y ante la carencia de dirigentes y la presencia de periodistas holandeses, con Isaac Drikas, al que llamábamos “El Pato Fellini” nos pusimos a garabatear un borrador de comunicado para explicar que ese asesinato solo había podido cometerlo la CIA. Hasta que llegó el Canca (Juan Carlos Dante Gullo) y nos dio a entender que habíamos sido “nosotros”, es decir Montoneros (recomiendo leer más abajo el testimonio de Jorge Rachid acerca de como él y el Canca se habían enterado momentos antes de tan infausta novedad). Como le preguntamos al Canca por qué se lo había matado, no supo decírnoslo y resultó evidente que no tenía idea. Muchos años después, a comienzo de los 90, en la Feria del Libro que por entonces se hacia sobre la avenida Figueroa Alcorta, junto a la Facultad de Derecho de la UBA, se presentaron simultáneamente libros de Gonzalo Caves-Jorge Lewinger, Juan Gasparini y Eduardo Blaustein, con el resultado de que la sala se llenó de ex militantes de la llamada “tendencia”. Y se suscitó un encendido debate sobre la autoría de ese crimen, que el libro de Gasparini (ver más abajo) atribuyó a Montoneros con pelos y señales. Entre los presentadores estaban el Canca y también Francisco “El Barba” Gutiérrez… Me fui de allí pensando que algún misterioso virus o bacteria había borrado los “discos rígidos” de unos cuantos compañeros. Todos los que participaron directamente de aquella desafortunada acción han muerto (el último, tengo entendido, de cáncer en Suecia hace no mucho tiempo). No siempre estoy de acuerdo con Aldo Duzdevich, pero esta vez si. Él y otros compañeros decidieron alejarse de la orga formando lo que se llamó “La Lealtad” pero no funcionó como una nueva orga porque no los unía el amor sino el espanto ante el rumbo que había tomado la conducción de la nueva organización resultante de la fusión de FAR y Montoneros. Yo quedé alejado de hecho, luego de estar fugazmente detenido en “Coordina” (la Superintendencia de Seguridad Federal) el 20 de enero de 1974, día en que esta vez el ERP cometió otra burrada, el asalto al cuartel de Azul. Y que no casualmente ingresó subrepticiamente a esa repartición el funesto comisario Villar. Seguidamente entré a cumplir el servicio militar en el cuartel de La Tablada y la orga, considerándome “quemado” (fichado) ordenó que tomara una licencia con un mínimo contacto mensual, algo así como un año sabático. A pesar de detestar a Rucci (que ideológicamente comulgaba con el fascismo de los pistoleros de la CNU) estaba claro que era, por así decirlo, el brazo derecho de Perón que sostenía el Pacto Social (el brazo izquierdo era José Ber Gelbard, que tenía llegada directa a la conducción del PCUS, el Partido Comunista de la URSS) y matarlo era dispararle a Perón. Creo que fue entonces cuando el viejo general dijo aquello de “me cortaron las piernas”, frase que muchos años después resucitaría Maradona. También tengo para mi que en la decisión de matar a Rucci, además de la comodidad (las FAR tenían claros los movimientos de Rucci antes de fusionarse con Montoneros) jugó un importante papel psicológico que recientemente se había estrenado la segunda parte de El Padrino, con la famosa escena del caballo. ¿Capisce?

Se trataba de tirarle un muerto a Perón con el propósito delirante de obligarlo a negociar, delirio que, muy lamentablemente fue seguido por otros. con lo que el accionar de las guerrillas colaboró involuntariamente con el Golpe de Estado y el exterminio desatado por él desde el primer minuto. Lo que no quiere decir que si los Montoneros no hubieran matado a Rucci, un golpe militar cruento no se habría producido. Había una decisión imperial de acabar con la tercera presidencia de Perón y de quien continuara su senda, y ese propósito del gran capital concentrado (por entonces muy mayoritariamente radicado en los Estados, no se altero un milímetro. Quizá lo hubiera hecho si “El Rodrigazo”, un golpe de palacio dado para ejecutar un shock econónico que, dirigido por Ricardo Zinn y el ministro lepezrreguista Celestino Rodrigo devaluó el peso a un tercio de su valor frente al dólar en menos que canta un gallo, hubiera tenido el éxito político que tuvo en el plano económico. Pero en el terreno político, semejante patada en las encías del pueblo trabajador desembocó en una masiva concentración de trabajadores en Plaza de Mayo a la que acudió también la mayoría de los montoneros y filomontoneros, que desoyeron la orden de no concurrir. Y esa concentración consiguió la última victoria del movimiento obrero organizado en su conjunto, motivó que “Isabel” se desprendiera de Celestino Rodrigo y eyectara ae López Rega en condición de embajador itinerante por el ¿espacio? exterior… lo que dejó políticamente huérfanos a los sicarios de la Triple A. Las Fuerzas Armadas tardaron poco más de dos meses en absorberlos como reclutas de operaciones inreivindicables, o desecharlos, dejándolos fuera de juego. De modo que a partir de octubre de 1975, las Tres A pasaron a ser las Tres Armas.

Yendo al grano

Quien dirigió el asesinato de Rucci fue un militante ejemplar, asesinado en la tortura, el correntino Antonio Horacio Arrué, más conocido como “Pablo Cristiano” (foto).Otro de los que participó de la llamada (con posterioridad) “Operación Traviata”  fue un ex dirigente sindical de la CTERA, Juan Julio Roqué, más conocido como “Ivan Lino”, de quien habla (más abajo en el texto) Miguel Bonasso.  Roqué, un veterano militante guevarista, murió como un valiente luego de combatir contra una patota de la ESMA que había ido a secuestrarlo hasta su domicilio clandestino, creo recordar que en Haedo. Su hija María Inés hizo una película conmovedora llamada Papa Iván. Huelga decir, llegados a este punto, que la política y mis sentimientos divergen. Rucci me caía mal. Y si hubiera conocido a Roqué a comienzos de los 70, cuando todavía adolescía, hubiera sido mi ídolo. Baste decir que decidí ser peronista cuando murió el Che. Estas contradicciones desgarraron el alma de muchos militantes de entonces ante la imposibilidad de efectuar un balance, de llegar a una síntesis superadora.

https://youtu.be/cWAXK1tBBrc

Los dejo con Duzdevich. Con la esperanza de que esta vez sí, el suyo sea el trabajo definitivo sobre la autoría del asesinato de Rucci. Es necesario enterrar esta historia, tan desdichada. Cansa estar siempre debatiendo las mimas cosas en lugar de centrarnos en un presente que requiere tantísimo nuestra acción sino queremos seguir corriendo hacia un despeñadero.

Los debates no saldados de la historia reciente: ¿Quién mató a Rucci?

POR ALDO DUZDEVICH / APU

A raíz de un reportaje publicado en AGENCIA PACO URONDO, algunos defensores de la historia oficial montonera, han cuestionado mis afirmaciones diciendo que no tienen fundamento ni demostración histórica. En particular han puesto en duda que haya sido Montoneros quien en septiembre de 1973 mató a José Ignacio Rucci. A veces uno cree que después de tanta evidencia abrumadora estos temas ya están saldados. Pero, siempre aparece alguien repitiendo viejas o nuevas versiones que generan confusión y hay que volver a demostrar lo ya demostrado.

En 2015 publiqué el libro “La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Perón” dedicando 16 páginas con testimonios y documentación sobre el tema. Pero, claro, los libros pertenecen a un público muy reducido. Así que, aunque hoy nos ocupan otros temas más importantes, como es la pandemia del coronavirus, aprovecho y agradezco las críticas recibidas porque me permiten llegar a un público mucho más amplio que los lectores de La Lealtad.

El mediodía del 25 de septiembre de 1973, dos días después de que Perón obtuviera su tercera presidencia con el voto del 62% de los argentinos, al salir de su domicilio de Avellaneda 2953, el Secretario General de la CGT José Ignacio Rucci fue recibido con una lluvia de balazos que terminó con su vida.

La sorpresa y el desconcierto que generó entre la militancia de JP y Montoneros llevó a repetir la frase “fue la CIA”. ¿Quién más que el peor enemigo del Movimiento Nacional podría haber cometido semejante asesinato? Ese desconcierto se transformó en estupor cuando la frase mutó del “fue la CIA” al “fuimos nosotros”. Así discretamente se fue “bajando” a los cuadros medios de la organización que la operación era una venganza por la “masacre” de Ezeiza, pero que no se iba a asumir públicamente. Por lo tanto nunca hubo un comunicado público de Montoneros reivindicando la operación, como normalmente hacía cualquier organización revolucionaria. Quedó dando vueltas la idea, que ese golpe al corazón de Perón y el peronismo, sólo podría ser obra de la CIA. Y sobre esa idea, algunos críticos de montoneros construyeron la teoría conspirativa, de que montoneros siempre estuvo infiltrado y manejado por los servicios y la CIA, y por lo tanto no importaba quiénes apretaron el gatillo, sino quién dio la orden. Yo no comparto esa versión, basada en un 90% de suposiciones y mucha imaginación.

Recién, dos años después, y ya fallecido Perón, Montoneros en su órgano de prensa oficial el Evita Montonera, N.º 5 de fecha junio-julio de 1975, asumió públicamente el “ajusticiamiento” de José Ignacio Rucci. El artículo de cuatro páginas lleva por título “A dos años de la matanza de Ezeiza. Ni olvido ni perdón” en el cual se relatan los hechos de Ezeiza. Y en un recuadro al final de la nota, titulado “Justicia Popular” dice: “La masacre del 20 de junio puso de manifiesto la fractura que desde ese día iría profundizándose en el Movimiento Peronista. Esa misma noche Rucci justificó la matanza ante las cámaras de televisión, mientras los medios de difusión controlados por López Rega y el vandorismo intentaban ocultar la absoluta hegemonía de nuestras fuerzas en el acto.” “La Juventud Peronista denunció esa misma semana desde El Descamisado a los autores de la traición, con un amplio testimonio fotográfico que no dejaba lugar a dudas.” “La sangre de los compañeros peronistas caídos el 20 de junio, de Antonio Quispe, Beto Simona, José Luis Nell y tantos otros que cayeron ese día, no fue ni será olvidada por Montoneros.”

A continuación en mayúscula y negrita se enumeran los nombres de dieciséis “ajusticiados” con la aclaración de que la organización los mató. Y el primero de ellos es el de José Rucci.

“—JOSE RUCCI, ajusticiado por Montoneros el 25-09-73
—JORGE PATRICIO GALLARDO, del C.de O. ajusticiado por el ERP22
—BONDARCHUK, del C. de O. ajusticiado por el ERP22
—“BOCHA” VENTURINO, del C de O. herido gravemente por Montoneros
—FELIX NAVAZZO, instructor militar de CNU, ajusticiado por Montoneros el 1-7-74
—MARTIN SALAS, de la CNU, ajusticiado por Montoneros el 5-8-74.
—ALEJANDRO GIOVENCO, herido gravemente por Montoneros y muerto por una bomba que
llevaba en su portafolios.
—VÍCTOR SÁNCHEZ, jefe del C d O del Chaco, ajusticiado por Montoneros el 13-9-74 junto al
matón CARLOS ALBERTO SAUCEDO.
—JUAN CARLOS MARIANI, de la JSP, ajusticiado por Montoneros el 23-10-74
—ISSAC YORKIS, de la JPRA, ajusticiado por Montoneros el 30-10-74
—RUBEN DOMINICO, concejal del C. de O. ajusticiado por Montoneros en diciembre de 1974.
—ARMANDO CANZIANI, vandorista del Ministerio de Trabajo, ajusticiado por el ERP22 el 28-
1-75.
—VILLAFAÑE, matón de la UOM ajusticiado por Montoneros en Marzo de 1975.
—CASTROFONI, de la CNU, ajusticiado por el ERP22.”

Este documento cuyo facsímil acompañó y que puede ser consultado en “ruinasdigitales.com” y en otros archivos históricos, cierra la discusión respecto de la autoría de la ejecución de Rucci, y los defensores de la historia montonera deberían releer su “Órgano Oficial”.

Alguno dirá que el Evita Montonera también fue escrito por la CIA para engañar a los historiadores, pero bueno, si es así, los equivocados somos unos cuantos y paso a transcribir algunos de los testimonios dados por reconocidos ex-militantes. Para no extenderme, el origen de las citas va al final del texto.

Miguel Bonasso: “El Pepe Firmenich, de manera fría y seca, nos confirma oficialmente que Rucci fue ejecutado por la Organización. Lo explica en términos estratégicos: la lucha contra el vandorismo…y su responsabilidad en la masacre de Ezeiza(..). No estoy de acuerdo y lo digo (…) Firmenich da largas explicaciones e incluso sugiere que el capo de la UOM, Lorenzo Miguel, le dio luz verde al atentado. (…) Al otro día fuimos a cenar con Lino Roque, que me contó con pelos y señales el atentado contra Rucci. (1)

Juan Gelman “Lo de Rucci no se hizo para despertar la conciencia de la clase obrera; se hizo en la concepción de tirarle un cadáver a Perón sobre la mesa para que equilibrase su juego político entre la derecha y la izquierda. Cuando se produce lo de Rucci en septiembre de 1973 y lo de Mor Roig después, hay gente de distinta procedencia que no está de acuerdo. Como conclusión, lo de Rucci iba a cercenar el apoyo de la clase obrera y lo de Mor Roig los apoyos de la clase media” (2)

Ex Secretario de DDHH Dr. Eduardo Luis Duhalde “No tengo dudas de que a Rucci lo mataron los Montoneros y FAR, que acababan de fusionarse. Lo hicieron con un propósito múltiple: en su delirio habían acuñado la teoría de que había que negociar con Perón, “apretándolo con un muerto sobre la mesa”. Al mismo tiempo buscaban congraciarse con Lorenzo Miguel (…) y ajustar cuentas con Rucci. (…) Ni el secretario de la UOM vio con simpatía este crimen, ni a Perón lo “apretaron” sino que se enfureció realmente” (3)

Carlos Mugica: “¿Quien mato a Rucci? Los Montoneros. No es lo que yo opino. Lo sé. Los montoneros lo hicieron saber directamente. Le quitaron la alegría tremenda de experimentar a Perón dos días después de ser elegido Presidente…Le castraron la alegría y eso es imperdonable. No importa la autocrítica…¡la cagada que hicieron!Un error tremendo de la burocracia montonera, la nueva burocracia.” (4)

Ernesto Jauretche: “Los compañeros entraron a la casa de al lado como una empresa de pintura. Cuando Rucci salió rodeado de la custodia, estaba completamente a tiro, porque le estaban apuntando de arriba…y además le tiraron una granada”. (5)

El ex jefe del PRT-ERP Enrique Gorriaran Merlo: “La lucha interna entre la izquierda y la derecha peronista se dirimía a tiros. En cambio, nosotros, en todo lo que se refería a dirigentes sindicales o políticos, tendíamos a dirimirlo de otra manera… Igual los Montoneros, poco antes de que asumiera Perón mataron a Rucci, aunque no se hacían cargo y quedaba la duda. En ese caso tuvimos que sacar un comunicado diciendo que no habíamos sido nosotros; por supuesto que no decíamos quien había sido”.(6)

El ex “oficial montonero” y escritor Juan Gasparini: “Los siete miembros del equipo operativo dirigido por Horacio Antonio Arrue, ´Pablo Cristiano´ lo acribillaron a perdigones. A dos días del abrumador triunfo electoral de Perón (…) si bien no hubo firma publica para la militancia fue un secreto a gritos que la ´Traviata´ era la primer opereta de la flamante OPM. (…) Firmenich confesará ante Jorge Asís en Brasil: ´Nosotros no matamos a Rucci. El error nuestro fue político, no haberlo desmentido en su oportunidad´”. Gasparini reflexiona: “No, pero sí. La equivocación no fue la ejecución, sino el olvido de impugnarla. Si no se la negó fue para capitalizarla entre bambalinas y porque a Perón no debían quedarle duda de quienes “le habían tirado el fiambre”, usando la expresión que volveremos a escuchar en la boca de Firmenich. (/)

Más aún: este hecho acercaría nuevamente a la organización Montoneros con el ERP, por encima de las diferencias de identidad política”. (7) Ex “oficial montonero” y escritor Carlos Flaskamp: “La idea del comando fuera de control puede ser descartada, porque todas las estructuras estaban bajo control en esta etapa, y también porque sería ilógica, ya que la acción contra Rucci contó con el respaldo orgánico de la conducción y los ámbitos inferiores(…) En la conducta de Roberto Perdía, quien se autotitula “jefe montonero” y efectivamente lo era en ese momento y también después, hay una evidente intención de embuste cuando un cuarto de siglo más tarde, en su historia lavada de los montoneros, todavía pretende no saber nada del asunto. Lo sabía hasta el último miembro pleno de la organización y tanto más Perdía, que integraba su núcleo nacional de conducción.” (8)

Ex “oficial montonero” y escritor José Amorín: “En realidad, el asesinato de Rucci constituyó la forma de zanjar de una vez por todas las discusiones entre Movimientistas y Militaristas. En ese momento en la Conducción Nacional eran ocho. De ellos cuatro (Firmenich, Hobert, Perdía y Yager) provenían de Montoneros. Tres (Quieto, Roqué, y Osatinsky) de FAR y Horacio Mendizábal de Descamisados.” (9)

Ex militante montonero y escritor Horacio González: “Yo personalmente imaginé que había una autoría de esa índole y por eso mismo junto a muchas otras personas decidimos dar un paso al costado al poco tiempo de la organización. Rucci es una criatura de él, no era una criatura del peronismo, era un hombre de la extrema fidelidad a Perón (…) Entonces, creo que Perón valoraba mucho a Rucci, era el secretario General de la CGT y además era el líder de la UOM. Montoneros sabía que si tocaba a Rucci de esa manera -aunque la Historia nunca es fácil de predecir- iba a estar en el límite, y que Perón iba a aceptar esta fuerza antagónica e iba a aceptarlo en conciencia histórica de un modo dialéctico, con negatividad.” (10)

Ex jefe militar de Taco Ralo FAP Néstor Verdinelli: “Montoneros siguió empecinado en dar la lucha en ese terreno superestructural. Esa estrategia culminó con el asesinato de Rucci. Que fue hecho para presionarlo a Perón, para obligarlo a negociar. Error capital, cometido tanto por incapacidad de análisis como por desconocimiento elemental de Perón y su psicología. Rucci era un incondicional de Perón y en su historia no hay nada que justifique matarlo. Allí sellamos la separación de las fuerzas populares y las organizaciones armadas. Después sería sólo un proceso inevitable el ir siendo masacrados a manos de los criminales más crueles de nuestra historia”. (11)

Ex militante montonero Jorge Rachid: “Cuando lo matan a Rucci, estábamos con Greco en la JTP y nos vamos a verlo al Canca en la calle Chile. Empezamos a redactar un comunicado de repudio acusando a la CIA y a los servicios cuando llega un compañero “comandante” que nos dice: “¡Paren, boludos, qué están haciendo, si lo hicimos nosotros (…) Para nosotros fue como un mazazo por dos cosas. Primero porque nosotros -pese a estar en JTP- no le teníamos animadversión. Más enemigo nos parecía Lorenzo Miguel porque, en términos de poder político era más fuerte que Rucci, que era el delegado de Perón. Matarlo a Rucci era matarlo a Perón porque Rucci no tenía otro poder que no fuese Perón. Pero, Lorenzo Miguel -que era el jefe del aparato, de las 62, de la UOM, el gremio más poderoso del sindicalismo- estaba hablando con la conducción de la “Orga”. (11)

Hernán Patiño Mayer cuenta que al día siguiente tenían una reunión con el jefe montonero Horacio Mendizábal: “Antes de bajar a buscarlo habíamos estado un rato frente al televisor mirándolo a Perón en el entierro de Rucci en Chacarita y haciendo nuestras especulaciones. En ningún momento se nos ocurrió la posibilidad de que algún peronista pudiera haber cometido tamaña barbaridad.  “Bajamos Pedro y yo para ir a buscarlo a Mendizábal. Y en el ascensor le dije: “¡qué hijos de puta los del ERP 22 que lo hicieron boleta a Rucci!”. Mendizábal nos miró, casi diría como si fuéramos –tal vez lo éramos- unos pelotudos y nos dijo “fuimos nosotros”. (11)

Ex militante de la Resistencia Peronista Pancho Gaitán: “Los combativos en el movimiento obrero argentino teníamos una presencia interesante”.“Sin embargo éramos parte del movimiento obrero argentino en su globalidad, éramos parte de sus contradicciones e incluso con el propio Rucci nosotros teníamos contradicciones. Pero de ninguna manera este hecho o las diferencias podrían confundirnos en plantear que su asesinato fuera un hecho revolucionario que sirviera a los intereses del peronismo; al contrario, nosotros creemos que fue un hecho contrarrevolucionario, creemos que fue un vil asesinato y creemos que atentó contra Perón, contra la conducción de Perón y contra el conjunto del movimiento obrero” (11)

Ex militante de FAP y Montoneros Marcela Durrieu :“La muerte de Rucci fue una provocación abierta. Hasta entonces, salvo excepciones como la muerte de Aramburu, la violencia era contra el enemigo externo y contra objetivos simbólicos. Las organizaciones peronistas no asesinaban personas, y menos civiles, cualquiera fuera su condición política o moral. Los muertos eran en enfrentamientos y, aún así, se consideraban un error en la planificación militar”. El “relato” de Ezeiza fue la excusa para matar personas “en defensa propia”. Fue una buena ocasión para declararse víctimas del peronismo y en definitiva de Perón.”(11)

Ex militante de las FAP y del MVP Vidal Giménez: “Otra muestra de cinismo político fue la táctica de “Operaciones Negras” dentro de la cual acomodaron el asesinato de Rucci. Cuando nos enteramos por los medios todos pensábamos que había sido la CIA. Dejamos de ser la organización polìtico militar revolucionaria para convertirnos en una mafia manejada por padrinos: la ética y la moral revolucionaria se iban transformando en el más vulgar maquiavelismo, con el único objetivo de competir con Perón por el liderazgo del Movimiento Peronista con métodos de chantajes constantes, mentiras y violencias.”(11)

Arturo Armada: “Fue clave, el acontecimiento que todo disidente recuerda y menciona como detonante de la disidencia, lo inaceptable, lo insoportable. Que a dos días del triunfo de Perón en las elecciones presidenciales, con el 62% de los votos, se matara a el hombre de confianza de Perón, su hombre en el sindicalismo, en la C.G.T., nos gustara o no. Rucci no nos gustaba, pero matarlo era imbancable.” (11)

Miguel Saiegh: “La presencia de Rucci en la C.G.T era decisiva para sostener el Pacto Social de Gelbard, porque había que generar una instancia de contención que era la CGT. Más allá de que quizás se exageró con los precios controlados o congelados; el acuerdo tripartito estaba; con tropiezos pero funcionaba. Por izquierda y por derecha se empieza a torpedear el proyecto de Perón. La muerte de Rucci, a los pocos días de Perón Presidente, es un hecho gravísimo. No es sólo el daño  que le hacen a Perón amputándole uno de sus brazos, es que ese brazo le ayudaba a sostener todo un andamiaje tanto político como económico-social”(11)

Podría seguir varias páginas más de testimonios; rescaté solo una parte de los registrados en “La Lealtad” poniendo aquellos cuyos nombres han tenido mayor protagonismo público y pueden ser reconocidos fácilmente.

Dicen que la historia se escribe con dos elementos, los hechos y sus interpretaciones. Asumo que podemos discutir las interpretaciones. Pero estos son los hechos: el 25 de septiembre de 1973 un comando integrado por militantes de FAR y Montoneros acribilló a balazos a José Ignacio Rucci. No fue la CIA ni el Mossad, ni la Triple A, ni la interna de la UOM, “fuimos nosotros” escuchamos de boca de los jefes de la orga en esos días de 1973.

NOTAS

1) Miguel Bonasso, Diario de un clandestino, Buenos Aires, Planeta, 2000, p. 141-42
2) Roberto Mero, Conversaciones con Juan Gelman- Contraderrota, Bueno Aires, Contrapunto, 1987, p. 101
3) Dr. Eduardo Luis Duhalde ex Secretario de DDHH. Nota publicada en la revista Todo es Historia Nº314, de Septiembre de 1993 (Pag.20) declaración al historiador Santiago Senen González.
4) Audio de charla en Chivilcoy noviembre de 1973. https://www.youtube.com/watch?v=Ve6v3aemnuY
5) Relato de Ernesto Jauretche, presentado como “ex Montonero” en la película El Golpe, una producción para TV de Anima Films y The History Chanel Latinoamérica, dirigida por Matías Geilburt, con la locución de Gastón Pauls
6) Enrique Gorriarán Merlo, Memorias de Enrique Gorriarán Merlo, Buenos Aires, Planeta,2003, p. 207
7) Juan Gasparini, Montoneros Final de Cuentas, Buenos Aires, Punto Sur, 1988 , p. 70
8) Carlos Flaskamp, Organizaciones Político Militares, Buenos Aires, Nuevos Tiempos, 2007, p. 122
9) José Amorín, Montoneros la buena historia, Buenos Aires, Catálogos, 2005, p. 253
10) Horacio González Director de la Biblioteca Nacional 12-12-2006. LAPOLITICA ONLINE.COM
11) Testimonio dado para el libro “La Lealtad los Montoneros que quedaron con Perón”.


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2 comentarios

  1. Los ENEMIGOS de Perón y Eva fueron los EMPRESARIOS argentinos y compadres de la CIA. Sí, mejor dejar temas políticos que no hacen a lo esencial de la teoría y práctica del peronismo, y por supuesto NO HAY PERONISMO sin Perón, sin Eva, sin NK y CFK, y hoy con Alberto Fernández. Tampoco hay peronismo de “DERECHA”, eso es un disfraz olkigárquico y mafioso. Los MEDIOS tiraron al ruedo que los montos, que eran balazos para las “patas” -que no las piernas- de Perón, ¿y por qué no los EMPRESARIOS que sacaron las armas durante la dictadura del 76, o los militares de la italianada siempre ansiosos por mejorar la “prosapia del inmigrante”, y en eso han sido y aún son hábiles. Pero la historia real es otra, como dice Salinas hay que sacudirse la madorra y la infodemia para atender con lucidez la agresión de las EMPRESAS de MEDIOS y REDES, junto a bancos, cuervos y buitres más Rocca y su mafia milanesa contra Argentina y su democracia, le guste o no al cacerolaje de la imbecilidad que existió en todos los tiempos y que hoy apuntan a acorralar a la Argentina de la “DEUDA” y a AF y a CFK. El voto sigue siendo un compromiso con el pueblo, una responsabilidad social verdadera, contra el criminal neoliberalismo macrista y magnettista, dispuesto a todo.

  2. Un contraversion esta dada por la carta enviada con fecha de Agosto 1987 por Robert Scherrer, ex FBI destinado a la Embajada de USA en BsAs en los 70s dirigida a Christopher Carduff, Jefe Editor de la Addison -Wesley Publishing company (que le habia pedido corroboracion para info a ser publicada en el libro de Martin Andersen) en la que afirma que gente de los servicios argentos le habian dicho en su momento que no habian sido los Montos sino posiblemente gente asociada a Lopez Rega la que asesino’ a Rucci. (habria que preguntarle a Firmenich, mencionado como agente de los servicios por Scherrer en otra parte de la respuesta, pero casi seguro se ha olvidado en su retiro catalan. De eso y de otras cosas). La frase, traducida, de Scherrer en la respuesta a Carduff : “…La infiltración [de Montos con servicios] fué lo bastante profunda como para eliminar toda duda que los Monteneros (sic en el original) no fueron responsables del asesinato de Rucci….”

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