CONQUISTAS DE LOS TRABAJADORES e HIPOCRESÍAS OPOSITORAS: “Haz lo que yo digo, no lo que yo hago”.”.

Los grandes empresarios y los cambiemitas están protagonizando una brutal ofensiva que pretende destruir, y si no es posible del todo, esmerilar hasta dejarlas mondas y lirondas, las conquistas sociales obtenidas por la clase trabajadora por intermedio del coronel Perón. quien se ganó el título de “el primer trabajador”, desde la Secretaría de Trabajo y Previsión antes del 17 de Octubre de 1945 (ver en el post siguiente su discurso de despedida de esa función, antes de ser detenido y confinado en la isla Marín García, de dónde habría de rescatarlo la movilización popular). Así como entonces se mofaron de los delegados obreros diciéndoles que fueran a reclamarle el aguinaldo al prisionero, los oligarcas pretenden ahora acabar no ya con la doble indemnización (que hasta ahora el gobierno viene sosteniendo contra viento y marea) sino también con la indemnización simple por despido sin causa, arbitrario. Su ideal es que el despido sea libre como se estila en los Estados Unidos y se estilaba en aquella Argentina preperonista. Como en el taquirari El Camba que cantaba el gran Alfredo Zitarrosa sucedía en el oriente boliviano: “tírenle dos arrobitas nomás, y que se mande mudar”.

Ahora, bien, los cambiemitas que fogonean esto, hicieron todo lo contrario y protegieron con altísimas indemnizaciones a sus funcionarios del palo, por si el gobierno de Alberto Fernández quisiera prescindir de ellos.

Lean esta noticia publicada por Infogremiales el pasado 8 de octubre:

Di Tullio recordó que Macri decretó para sus funcionarios un régimen de indemnizaciones de privilegio: “Haz lo que digo pero no lo que hago”

El ex presidente Mauricio Macri firmó a días de dejar su cargo un decreto con la finalidad de «atornillar» a funcionarios con cargos políticos que exigía su permanencia por 5 años o una indemnización que desde el Gobierno actual calificaron como «fuera de toda proporción». La Senadora Juliana Di Tullio recordó esta maniobra en el contexto del impulso que le da actualmente Juntos por el Cambio a la eliminación de las indemnizaciones laborales.

El Decreto 788/2019 que vio la luz del puño y letra de Mauricio Macri el 27 de noviembre de ese año, a días del cambio de banda presidencial.

«Esto no es solamente una barbaridad, es una corruptela mayor de un Gobierno que se quiere perpetuar y dejar su cría en cargos jerárquicos del Estado», había dicho Hugo «Cachorro» Godoy, secretario general de ATE.

El mismo partido que hoy propone eliminar las indemnizaciones o reducirlas y flexibilizarlas, en 2019 y para sus funcionarios garantizaba la posesión de los cargos por un período de 5 años o, en su defecto, una indemnización «fuera de toda proporción», según expresaron desde la Jefatura de Gabinete.

La secretaria de Gestión y Empleo Público de la Nación, Ana Castellani, destacó en su momento que el mismo implicaba «una grave distorsión de los principios establecidos en relación con el Empleo Público, afectando derechos y deberes de empleados y funcionarios y atentando contra los recursos del Estado».

La resolución tomada por el macrismo generaba una modificación del Convenio Colectivo del Sector Público, y creaba un escalafón de privilegio para funcionarios que hubiera quebrado la carrera administrativa.

Ese decreto fue suspendido a los pocos días de asumir la nueva gestión encabezada por Alberto Fernández.

Sin embargo –retomo yo, Juan Salinas– la cantidad de funcionarios cambiemitas –que en su mayoría sabotean las políticas públicas del gobierno– es enorme, especialmente en áreas absolutamente vitales como la Aduana, la Afip, el Indec y la Cancillería, entre otras.

Por dar solo un ejemplo, el Secretario de Coordinación Administrativa de Santiago Cafiero, ahora en la Cancilleria, antes en la Jefatura de Gabinete y todavía antes mano derecha de Rogelio Frigerio, era y posiblemente siga siendo del PRO. A las pruebas me remito:

 

Y aquí, Pablo Norberto Delgado aparece como aportante del PRO:

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Lo peor es que estas situaciones abonan lo echado a rodar por algunos colegas: que habría un pacto (¿entre bueyes no hay cornadas?) entre el gobierno y el macrismo, versión que provoca enorme desazón en las filas de todos los que se consideran perukas o kirchneristas a secas.

Es esto lo más difícil de entender y de perdonar.

 

 

 

 

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