GORILADAS. El golpe de Estado en Bolivia y la ceguera de Rita Segato

Las declaraciones de la antropóloga feminista Rita Segato acerca de que en Bolivia no habría habido ningún golpe de Estado sino que Evo Morales habría caído por su propio peso, causaron consternación, y no sólo –amarga y absoluta– en quien escribe… que ayer se encontraba subiendo y encomiando una entrevista que le había hecho Socompa. Esas declaraciones, un insulto a la inteligencia de sus oyentes/lectores, también causaron gran impacto, entre otros, en el psicoanalista Jorge Alemán –que escribió sobre tamaño desatino desde Madrid– del periodista Marco Teruggi, que lo hizo desde Bolivia, y de nuestro habitual columnista Teodoro Boot quienes le respondieron (Boot lo ha hecho para Zoom, por lo que recién mañana por la mañana podrán leerlo en Pájaro Rojo) e incluso una apostilla muy oportuna que hizo Cynthia García. A la que le haremos caso y con la publicación de la nota de Boot (que procura reconducir el debate advirtiendo que también aquí ha comenzado prepararse un golpe), daremos por cerrado el tema.

Lo importante es como combatir el golpe ejecutado en Bolivia, y contrarrestar el que ya se comenzó a gestar aquí, entre nosotros.

Adelanto respecto a Segato que no concibo un modo más radical de negar la esfera política de la vida en sociedad, no puedo imaginar un streap-tease tan violento que desnude la hasta ahora para mi insospechada naturaleza gorila y carente de cualquier atisbo de solidaridad no sólo con un líder popular derrocado por una alianza de fascistas, racistas y cipayos y, sobre todo, con sus partidarios, hombres, mujeres de pollera y niñes, baleados en El Alto.

Segato debería apellidarse Cegato, pues parece la versión femenina de Mr. Magoo, imposibilitada de ver con claridad algo claro para todo aquel que no practica la ceguera voluntaria, esto es que en Bolivia se ejecutó un golpe de Estado clásico, según lo establecido por Curzio Malaparte en su libro, titulado con precisión Técnica de un golpe de Estado.

Quizá lo más preocupante es que Rita Segato no es una voz solitaria, hay feministas aun más reaccionarias (1).

Por fin, comparto un tweter de Sebastian Fernandez @rinconet, al que no conozco personalmente:

Después de la “crisis” del bufón de Cancillería Faurie, del “gobierno provisional” de Malamud, de la “pueblada” de Santiago O’Donnell y del “vacío de poder” de Asís, llega la “oportunidad histórica” de Rita Segato. Mi libretita de “eufemismos para no decir golpe” está casi llena.

Bolivia y la deconstrucción

POR JORGE ALEMÁN / PÁGINA 12
En este momento horrible de Bolivia surgen voces que desde distintos lugares reclaman abrir un “espacio crítico”con respecto a Evo ,”pensar sus errores para no repetirlos “,”no ser binarios” etc . En otros términos, en el momento en que el verdugo levanta el hacha invitan a la víctima a “deconstruirse” y les proponen a los seguidores de Evo que reflexionen sobre todos los errores cometidos. Más allá de la pobrísima idea acerca de la función de la repetición en la historia, desde que lugar de enunciación se pretende hablar, quienes son aquellos que por su valiente “lucidez critica ” tienen el privilegio de situarse fuera del antagonismo para no ser “binarios”. ¿A qué lugar remite este uso masivo e indolente del término binario cuando somos los contemporáneos de una masacre? ¿Es endiosar a Evo no señalar ahora, justamente ahora, todos los errores de su proyecto? Los que lo apoyamos sin ambivalencias y condenamos sin más al golpe, no habíamos visto los errores? O ahora resulta que para no ser binarios nos podemos situar en una alteridad irreductible e intocable que nos protege y nos promete un futuro sin errores.
L@s intelectuales critic@s que nos quieren deconstruir en nuestro apoyo incondicional demuestran cómo, un supuesto ejercicio crítico, a veces es nada más que ofender a la causa, esa causa frágil, errática, poblada de errores, pero con enemigos muy crueles y peligrosos como para salirse del “binarismo” haciéndose el distraíd@ con aquello que mata de verdad. ¿Quienes son los que están cieg@s?

Pegándole al caído e ignorando al grandote golpeador

POR MARCO TERUGGI

Varias cosas me llaman la atención de las recientes palabras de Segato. En primer lugar, la operación de reducción de quienes defendemos a Evo Morales y nos oponemos al golpe de Estado: tenemos una posición binaria, lo endiosamos, somos Boca-River, lógica de guerra fría, sin ninguna capacidad crítica para el análisis y hasta cerrados para escuchar. Es un llamado a la complejidad –que podría estar bien– pero parte de caricaturizar y reducir a todos quienes, según ella, no lo estaríamos haciendo. Según su análisis no tenemos capacidad de mirada crítica, de reflexionar sobre los errores cometidos, sobre el referéndum del 2016, los límites del proceso, las divisiones en movimientos del proceso de cambio, las dirigencias, los flancos que le dejamos abierto al enemigo que avanzó violentamente.

En segundo lugar: el error de análisis sobre qué sucedió en Bolivia, los sujetos, actores de conducción, poderes fácticos operando para lograr el derrocamiento. La cuestión sería así, reconstruyo de sus palabras: los errores y el descrédito fueron tan grandes que Evo “cayó por su propio peso” y luego de eso vino el golpe de Estado “oportunista”. Eso lo planteó también Raúl Zibechi. ¿Que Evo perdió legitimidad con el referéndum del 2016 y el error del conteo del TREP el domingo 20 de octubre y eso generó una base que se movilizó contra él? Sin dudas. Pero eso es tan evidente como la composición social predominante de esa base movilizada, las conducciones civiles, empresariales, internacionales, la conformación de grupos de choque armados, la confirmación de que parte de la dirección de la policía y los militares estaban en el esquema golpista que venía preparado desde antes. Lo que me resulta poderosamente llamativo es que pensara -ella y otres más- que de eso que se expresaba en las calles iba a nacer otra cosa que lo que estamos viendo día tras día, noche tras noche. ¿Tanta capacidad cierta de complejidad para analizar los proyectos progresistas/de izquierda, sus errores, límites, puntos ciegos, etc., y tan poca capacidad de reconocer al enemigo cuando viene a hacer una revancha clasista, imperial y restauradora? Es como un asombro ante la barbarie, una suerte de pedirle a los golpistas –como hace Pablo Stefanoni— que no incurran en actos del mal y sean moderados.

En tercer lugar: el momento. Anoche existió una nueva masacre, hay listas de compañeros compañeras que son objetivos políticos a ser asesinados, algunos están en embajadas, viendo cómo sobrevivir, existe licencia por decreto para las Fuerzas Armadas para matar, presupuesto adicional para hacerlo, una autoproclamada y su ministro de gobierno que niega o justifica cada muerte. Hay también un poder norteamericano que celebra el avance de su plan para el continente, que toma posiciones. La pregunta es: ¿qué se debe/puede hacer en estos momentos? No tengo una respuesta cerrada –no creo que la haya, ni que exista una sola respuesta–, pero me resulta claro que no es lo que plantea Segato.

Por último, la situación es muy compleja en Bolivia, tanto por la violencia de la restauración golpista, como por la dificultad de construir direcciones coordinadas –o una sola coordinación general– para articular una resistencia al golpe. Esa dificultad está tanto en el MAS frente al espacio legislativo, como en los movimientos, la organización popular como, por ejemplo, en El Alto. Ya en la dificultad para enfrentar la ofensiva golpista se vieron las debilidades del proceso de cambio, que ahora se expresan en este momento de licencia para matar y perseguir. El panorama es muy crudo, los levantamientos y movilizaciones de la gente se enfrentan a balas, una protección y articulación norteamericana –que Segato y otres minimizan– una maquinaria mediática que trabaja para legitimar el golpe presentándolo como cualquier cosa salvo como un golpe y que, se quiera o no, termina haciendo propio todo discurso que cuestione la existencia de un golpe. ¿Evo debería intentar regresar? ¿Regresar para presentarse? ¿Para acompañar otra candidatura? No tengo la respuesta, pero la primera pregunta es: ¿lo dejarán volver a Bolivia? No parece, y lo más seguro es que le armen causas para que no pueda regresar. Dependerá, como muchas cuestiones en pleno desarrollo, de la correlación de fuerzas que se logre construir.

En estos días recordaba una frase de Rodolfo Walsh:

“Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante; y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra”.

Entiéndase por “su país” el continente americano.

Dejo esta foto, una de las tantas de estos días, de las miles y miles de mujeres que hacen frente al golpe de Estado, la restauración conservadora con el regreso de los evangelios.

Por último: no olvidemos nunca que Evo Morales ganó las elecciones del pasado 20 de octubre.

………………………….

Buen día
Sugiero, como reflexionábamos con Nicolas Tolcachier (amigo y guionista de Dolina y Víctor Hugo, para más datos ) salir de las distracciones que Segato o cualquiere otre pueda plantear.
El camino es el de la exigencia del Estado de Derecho que nos marcan Madres y Abuelas.
Las elucubraciones críticas y binarias sobre Evo y Bolivia las dejamos para cuando frenen la masacre.
No hay debate posible en medio de la matanza y el terrorismo de Estado
Les abrazo,
Cynthia García
Notas:
Ricardo Ugalde me envía un correo. Dice así: “Pero antes que Segato, del colectivo LaVaca me llegó un correo con posiciones similares de una feminista boliviana, María Galindo, que podés leer en el siguiente enlace
No me extrañó tanto la opinión de Galindo como el hecho de que el mismo colectivo LaVaca se hiciera eco de su postura. Porque entiendo que reflejan a un segmento interesante del campo popular que –no lo hubiera imaginado-. patina ante la presión del “izquierdismo”.
La postura de Galindo es todavía más jodida que la de Segato. Termina diciendo:
“Si han convertido nuestros reclamos en la pregunta de ¿cuál es el más macho, cuál es el más fuerte? 
solicitamos un ring donde todos los actores en conflicto se agarren en un duelo a muerte entre ellos y 
a nosotr@s nos dejen en paz.”
Les contesté a los compañeros de LaVaca:
¿Qué quiere decir que “a nosotr@s nos dejen en paz”? ¿Será por eso que no hay, hasta hoy, quien pare el golpe?
 
En fin. Abrazo.

Comentario (1)

  1. Pedro Reig

    No voy a convencer a Segato pero le haré unas preguntas. ¿A Arturo Illia le hicieron o no un golpe de Estado?. ¿Qué pecados cometió esa buena persona que fue el médico, el Dr. Illia?. ¿Acaso robó?,¿Acaso construyó una corte nepótica en sus Ministerios?.¿Acaso emigró dineros fuera del país?.¿Acaso sobornó a alguna Empresa o puso a nombre de otros las propias?.¿Acaso favoreció a sus amigos?.
    No obstante, un alucinado general lo destituyó.
    Lo encarceló y echó de la casa de Gobierno y se autoproclamó Presidente de la Nación.
    ¿Fue ese acto un golpe de estado o no, Sra. Segato?
    Pedro Reig i Aumedes.

    Responder

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: