MORALEJAS – SPINETTA y la salida de la dictadura

Volví del exilo en 1984 y tengo el borroso recuerdo de haber visto/escuchado este recital (entonces se decía así) de Spinetta Jade en la casa de madre en Villa Elisa. No recuerdo si estaba conmigo mi hermano Luis, pero creo recordar que si estaba mi hermano Víctor. Siento la falta de ambos L.A.S. con parecida intensidad, en la misma longitud de onda, aunque la nostalgia por la ausencia del Gurí / Piraña / Piri sea mas constante, ya que es mas facil tener presente al Luis Alberto gracias a sus canciones, que a Luis Antonio con sus libros para niños y notas periodísticas.

La cosa es que acabo de toparme en Youtube con aquella presentación de Luis y Cía en el programa de Badía y Cía, y bastó que escuchara la primera canción, “Resumen porteño” para sentir con la ferocidad de un estilete en el pecho, cual era la situación y los sentimientos que nos embargaban entonces, a la salida de la dictadura, cuáles las secuelas que había dejado en los jóvenes, más allá del virtual exterminio de quienes habían osado oponerse frontalmente al monstruo grande que pisaba fuerte, a quienes Luis dedicó la última estrofa.

Es un fresco de aquel momento terrible pero aun así esperanzador, pintado por un artista de exquisita sensibilidad. A algunos les podrá parecer triste, pero a mi, tras el pinchazo, el pecho se me hinchó de esperanza. Entonces quería torcer el curso de la historia y también lo quiero ahora. Para conseguir lo posible, hay que luchar por lo imposible. La relación de fuerzas se cambia acumulándolas, y eso se consigue librando muchos combates y aun pequeñas escaramuzas. Jamás hay que transigir en lo esencial. No sólo no hay que dejar las convicciones en la puerta, tampoco hay que dejarlas dentro de casa. Porque, como dijo el poeta, “lo que está y no se usa nos fulminará”.

 

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