AMIA – ENCUBRIMIENTO. Israel quiere forzar una condena a Hezbolá en un atentado cometido en Panamá, relacionado por la CIA con el de la mutual judía


Al igual que sucede aqui donde Israel presiona infructuosamente para que se monte un farsesco e inconstitucional “juicio en ausencia” que a pesar de la absoluta falta de pruebas condene a Hezbolá e Irán como presuntos autores -material e intelectual- de la vola dura de la AMIA, presiona en Panamá para que se culpe a Hezbolá del atentado que derribó al día siguiente un avión Bandeirante de la compañía Alas Chiricanas que acababa de despegar de la ciudad panameña de Colón, en el Atlántico, hacia la ciudad de Panamá, en el Pacífico. Como expliqué detalladamente en Narcos, banqueros y criminales (Punto de Encuentro) ambos atentados fueron vinculados por el jefe de la estación de la CIA en Beirut, y demostrarían el componente de vendetta por “mexicaneadas” en el tráfico de drogas ilícitas, particularmente de cocaína colombiana hace Italia, en lo que la justicia de este país llamó “Operación Unigold”. Como destaca la revista israelí en castellano Aurora (que en épocas pretéritas fue dirigida por el argentino Ismael Viñas, hermano de David), el bombazo parece haber estado dirigido a matar a Saúl Schvartz, titular de la firma Simar Joyeros, requerido por Italia como lavador del dinero procedente de la cocaína comercializada en la península por la mafia más clásica, la siciliana con epicentro en Corleone.

Los dejo con la nota que Aurora publicó hace ya una semana, obsérvese lo destacado en rojo. Por ahí cantaba Garay:

Tras revelarse nuevas pruebas, Panamá reabrirá el caso sobre un atentado de Hezbollah en 1994 que podría estar relacionado con el de la AMIA

El presidente panameño, Juan Carlos Varela, confirmó que solicitará reabrir la investigación sobre un atentado perpetrado en julio de 1994 contra un avión, en el que murieron sus 21 pasajeros, en su gran mayoría judíos, tras recibir nuevas pruebas procedentes de Israel que apuntan a Hezbollah.

“Vamos a tener reuniones con autoridades panameñas y autoridades internacionales para pedir formalmente la reapertura del caso Alas Chiricanas y que se dé con los responsables de este atentado terrorista”, indicó el mandatario.

Varela explicó que el pasado 20 de noviembre recibió una carta del primer ministro, Benjamín Netanyahu, en el que este le aseguraba que los servicios de inteligencia del país tenían nuevas pruebas que avalaban que la explosión de la aeronave “claramente fue un atentado terrorista” perpetrado por el grupo islamista libanés Hezbollah.

El 19 de julio de 1994, el vuelo 901 de la aerolínea panameña Alas Chiricanas, estalló a los pocos minutos de despegar del aeropuerto de Colón, la segunda ciudad más grande de Panamá, ubicada en el Caribe, a 80 kilómetros de la capital.

En el atentado, que está considerado el más grave en la historia del país y que se quedó sin resolver, no hubo sobrevivientes y entre las víctimas se encontraban una docena de empresarios de la comunidad judía afincada en Panamá, que venían de hacer negocios en la Zona Libre de Colón, la zona franca más grande del continente.

Uno de ellos, apuntó el presidente panameño, “era una persona muy cercana a mí, que estudió conmigo en Estados Unidos y que espero que se le pueda hacer justicia no solo a él sino a todos los que perdieron la vida en ese atentado y a sus familiares”.

La semana pasada, durante una visita oficial a Israel para la firma de un tratado de libre comercio entre ambas naciones, Varela recordó el atentado en una rueda junto a Netanyahu y prometió a su homólogo israelí “seguir ese caso” y asegurarse “de que se haga justicia”.

“Luchar contra el terrorismo no debe tener fronteras, banderas o ideologías. La lucha contra el terrorismo debe unir a todos los seres humanos”, declaró entonces el gobernante centroamericano.

Por su parte, la vicepresidente y canciller panameña, Isabel de Saint Malo, aseguró que entre las hipótesis que se barajaron en su día estaba la de un atentado terrorista, pero que la justicia panameña nunca pudo llegar a confirmarlo.

“Cuando se tiene información sobre cualquier atentado terrorista nunca es tarde para reabrir un caso”, añadió la canciller en una rueda de prensa en la que rindió cuentas sobre los últimos viajes oficiales de Varela al exterior.

Otra de las tesis que se consideraron durante la investigación es que el atentado tenía relación con el narcotráfico, ya que una de las víctimas, el empresario panameño de origen israelí Saúl Schwartz, estaba siendo investigado en Italia por presunto lavado de dinero procedente de la drogas.

El atentado tuvo lugar un día después del ataque terrorista con coche bomba que sufrió la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires, en el que fueron asesinadas 85 personas y que también sigue impune.

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