El «PASTOR» DANTE GEBEL: Un suplente prolijo, sponsoreado por Trump e Israel, por si Milei vuelve a cagarla
Admito que hasta hace tres semanas no tenía en mi radar al (¿pastor) Dante Gebel. El nombre saltó ante mis ojos cuando estudiaba la actualidad política de Perú, país al que la entente contra natura de Toto Caputo-Milei quieren como modelo; que Argentina se le parezca (vade retro satán). Dada la fragmentación de las opciones políticas existentes en la antigua tierra de los incas (aumentada desde que se depuso y encarceló al legítimo Presidente, el docente Pedro Castillo) se me ocurrió que la creciente influencia de los telepentecostales podría inclinar la balanza hacia uno u otro candidato. Y al ver que los supuestos* seguidores de Jesús, se dividen en dos grandes vertientes, vi también que la más poderosa de ellas, la que se supone que con más feligreses cuenta, tiene como referente planetario a este argentino multimillonario que vive y tiene su templo principal en California.
A partir de entonces Gebel apareció en un una larga serie de entrevistas –una verdadera avalancha– y se publicaron diversos artículos sobre él, la mayoría laudatorios, por lo que es lógico sospechar que pueden haber habido incentivos económicos. Como no es nuestro caso ni podría serlo, nos abstendremos de hacerle publicidad.
Luego de estudiar la trayectoria de Gebel (que incluye grandes éxitos en el estadio de Vélez Sarsfield y en el teatro Gran Rex) y certificar su adhesión al sionismo (aunque en los últimos tiempos, hábilmente, procuró poner distancia con el genocidio perpetrado en Gaza) llegué a una primera, elemental conclusión: que los centros de poder vinculados con Trump que salvaron a Milei de una derrota estrepitosa en las últimas elecciones legislativas no tienen fe en que termine bien su mandato y tenga reelección. Por el contrario temen que vuelva a chocar la calesita (lo hizo cuatro veces en el curso de este año) y, por si las moscas, están preparándole un reemplazo gatotopardista (es decir, que cambie las apariencias pero preserve su carozo: la humillación del pueblo trabajador, la desindustrialización del país y la entrega de sus recursos al extranjero), como ya sucedió en el pasado cuando De la Rúa reemplazó a Menem pero preservó su política económica al punto de confiársela nuevamente a Domingo Cavallo.
Ya sabemos como terminó aquello y es bueno recordarlo cuando se van a cumplir 24 años del estallido que abrió paso a una reconstrucción que duró hasta hace diez años. Lo que haré en el próximo posteo.
No nos entenderemos aquí en desglosar los ribetes chantapufis del personaje Gebel, que hace rato viene siendo estudiado por el avispado periodista Juan González, quien se hizo famoso por haberlo hecho antes con Javier Milei (al que despiezó en dos libros, «El Loco» y «Las fuerzas del cielo») y, sobre todo con los dichos del abogado ex descamisado Fernando Gómez, que con mucha rapidez y precisión, lo escrachó.
El Grupo Clarín, Mario Pergolini y los magnates del Sillicon Valley lo respaldan. Empresarios locaces, algunos sindicalistas. El tránsfuga Scioli ¿También dirigentes del Partido Justicialista?
Los dejo con González y Adrian Murano. Y, primero, con el latigazo de Fernando Gómez.
