BOUDOU – VICENTÍN: No hay más alternativa que la estatización

Los evasores y vaciadores de Vicentín hicieron gala del mismo humor negro que Alfredo Yabrán.  Y le mataron el punto.

POR AMADO BOUDOU

Si el sector privado se apropia de la empresa Vicentin, dentro del concurso de acreedores volverá a ser un hecho de acumulación por desposesión, ya que algún gran jugador del “mercado” será el que vendrá por la firma en un esquema de pérdida de valor de los acreedores. No hay que olvidar que el 80% de su deuda es con Banc Nación que sería el gran perjudicado. Entonces el Estado perdería por segunda vez. de ser así, esto no sólo causará un perjuicio en la misma operación de “compra”, tendrá también graves consecuencias dinámicas ya que consolidará posiciones dominantes en una actividad de por si oligopólica. Que algún actor privado se quedara con la firma, dadas las acreencias del BNA sería una “privatizacion encubierta” en la cual solo se perjudicaría al conjunto de lxs argentinxs.
En un sector tan estratégico para el país avanzar con dicha “privatizacion encubierta” sería dejar nuestra posibilidad de desarrollo en manos del “mercado”. Con las “experiencias” Menem, De la Rúa, Macri, ya conocemos los resultados de la teoría del derrame y la sequía que convive con las “lluvias de inversiones”. A nadie escapa la importancia que tiene el sector sobre nuestra economía y en particular sobre la odiosa restriccion externa.
Contar con una empresa pública de envergadura en esta actividad permitirá ordenar toda la cadena de valor y mejorar la posición nacional en el mercado externo. Mediante esta herramienta Argentina podrá tener estrategias y políticas propias no condicionadas por los grandes jugadores internacionales, fortalecer a los productores nacionales y a todas las actividades conexas.
En definitiva: que el Estado pueda tener una empresa como Vicentín en una actividad tan importante para lxs 40 millones de argentinxs es similar a la propia existencia del Banco Nación. Ningún “competidor” privado tiene argumentos para que no exista mayor competencia en el sector. La deuda de Vicentín con el Banco Nación está documentada. Nadie como el Estado puede asumir compromisos creíbles y cumplibles con los restantes acreedores actuales de Vicentín. Desde el punto de vista técnico contamos con el INTA, una organización de gran prestigio, que viene acumulando conocimiento y formando cuadros de altísimo saber para nutrir la nueva empresa pública. Argentina tiene en el sector agropecuario uno de sus principales motores. Es el momento para que esa generación de valor forme parte de un proyecto inclusivo y dinámico fuente de crecimiento e igualdad.

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