CASO AMIA. La declaración del jefe de la DUIA

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Las reseñas del juicio (que tuvo varias audiencias secretas para que declarasen ex miembros de la SIDE) son un galimatías. Igual, por si a alguien le interesa, transcriimos lo recibido de Daniel Schnitman. Los comentarios en rojo son míos. JS

Audiencia Nº 42, 30/6/16 Volvieron las declaraciones con público y prensa

Hoy, jueves, continuó el juicio oral por encubrimiento de autores o cómplices del atentado a la AMIA con el testimonio -dos veces postergado- del comisario Marcelo Martín, quien se desempeñó en el Departamento Unidad de Investigaciones Antiterroristas

(DUIA)
de la Policía Federal entre fines de 1997 y 2011 y hoy encabeza este organismo, que todavía colabora con la Unidad Fiscal de Investigación de ese ataque.

“Nos pide
(la UFI) que localicemos a alguna persona u otras cosas puntuales”, especificó Martín hacia el final de su comparecencia de casi dos horas.

Martín llegó desde la comisaría 16ª cuando era inspector, invitado por el suboficial Villarino, pese a que no conocía esa dependencia -creada mese antes- ni a su titular, Jorge Palacios, imputado en este debate, y a que no tenía conocimientos sobre terrorismo, que adquirió en diversos cursos.

“Había una decena de brigadas -hoy tenemos varias menos- y una oficina adonde iban los (entonces) fiscales (Eamon) Mullen y (José) Barbaccia; allí conocí a Nisman, pero éste no ocupaba una”, diferenció el testigo.

“Podíamos recibir de veinticinco a treinta oficios por día y si había algún inconveniente, se consultaba con el juzgado (entonces a cargo del destituido Juan José Galeano) y se lo documentaba”, aclaró.

“No recibía órdenes informales del juez, ni intercambiaba información con la SIDE u otras dependencias; no tuve condicionamientos ni me dijeron ni escuché que hubiera que acusar a alguien falsamente, sino que me pedían que hiciera más”, destacó Martín en beneficio de Galeano, Mullen y Barbaccia.

A Martín le encomendaron secundar entonces a José Luis Callojas, quien tenía su mismo rango (inspector) e investigaba el volquete dejado a las puertas de la AMIA, desde su procedencia -la empresa Santa Rita, de Nassib Haddad- hasta la particularidad de que otro contenedor hubiera sido llevado hasta un baldío cercano al domicilio y el negocio de Alberto Jacinto Kanoore Edul, vinculado con el entonces presidente Carlos Menem y clave en la llamada “pista siria”.

(En realidad, allí se cargó el volquete que se dejó frente a la AMIA. N. del E.)

Entonces dividieron el trabajo y el primero, callojas, se quedó con la parte inicial -“participé en un allanamiento en la Provincia de Buenos Aires y pude haberlo acompañado alguna otra vez”- y Martín, con esta última (?), para lo cual leyó fragmentos de ese legajo 129 e investigó al respecto unos cuatro o cinco años, en cumplimiento de las medidas que le ordenaba el juzgado.

El testigo destacó que “a poco del atentado se detectó un llamado” a Carlos Telleldín, el último poseedor conocido del coche-bomba Trafic, desde el celular 449-4706, instalado en un auto de Kanoore Edul, “para comprar esa camioneta” el mismo 10 de julio de 1994 que el segundo alega haberla vendido, pese a que este último niega haberlo efectuado.

(En un debate conmigo en el programa Memoria, de Chiche Gelblung, kanoore Edul admiti´ço haberla hecho, pero al parecer se topó con el contestador automático de Telleldín y no duró más de 10 segundos. N.del E.)

Entre 1998 y 2000, Martín analizó las agendas telefónicas de Telleldín, su hermano -Eduardo-, Kanoore Edul, el fotógrafo Tomás David Lorenz y Raquel Froener (esposa del hermano de aquel, el médico Mario Lorenz) -estos últimos, sospechosos de haber tenido relación con el retiro de la Trafic del estacionamiento Jet Parking- (y con su estacionamiento allí), más facturas y documentación, y elaboró un informe al respecto, que no incluyó “tareas de campo”.

La entonces secretaria de Galeano, Susana “Spina mandó una pila de fotocopias atadas” y entre ellas había las de “al menos” un directorio de Kanoore Edul, donde figuraban “Mohsen Rabbani, quien era agregado cultural de Irán” y está prófugo como coautor ideológico del atentado, “talleres mecánicos y comerciantes de la zona”, entre otros datos, contó.

Resultó curioso que la carátula de esa actuación solo mencionara a los hermanos (no queda claro si se refiere a los hermanos Telleldín o a los hermanos Lorenz) lo cual los acusadores entienden como un intento de sesgar la pesquisa que habría salido mal porque el entonces inspector analizó todo el material remitido, aunque esta lectura también podría ser cuestionada: si ésa era la intención, ¿por qué le habrían enviado el resto?

El procedimiento consistía en cotejar los números telefónicos con los sistemas Fullcrum Find y Hunter, a fin de entrecruzarlos con los existentes. Los policías no cargaban datos; ello solo lo hacía “una empresa”, que tenía “un responsable” de esa tarea “para evitar manipulaciones” de los mismos, explicó el declarante.

“No sé si las agendas se habían analizado antes”, pero “no vi algo previo”, reconoció el testigo para satisfacción de los acusadores, que sostienen que la “pista siria” fue abandonada intencionalmente por decisión de Menem.

Audiencia Nº 42, 30/6/16 Policía admitió que no halló pruebas contra Kanoore

“Entre 1999 y 2001”, el juzgado entonces a cargo del destituido Juan José Galeano “mandó un oficio amplio que requería investigar si el 10 de julio (de 1994, Alberto Jacinto) Kanoore Edul (vinculado con el entonces presidente Carlos Menem y clave en la llamada “pista siria”) -y quizás su chofer, (Norberto) Godoy, a quien mencionaban mucho- había averiguado por una camioneta en una concesionaria Renault”, Díaz Automotores, relató hoy, jueves, el comisario Marcelo Martín en el juicio oral por encubrimiento de autores o cómplices del atentado a la AMIA.

“Era por San Martín o (Don) Torcuato, por la ruta 202, pero ya no existía y gente del lugar me guió hasta el titular, vicepresidente o director de esa firma; lo cité para verificar si tenía relación con la concesionaria y con Kanoore Edul, pero no recordaba y dijo que tenía que ver los registros”, donde luego descubrió que “no guardaban los avisos (clasificados publicados) y aseguró que habían perdido toda la información, incluso sobre los vendedores”, de modo que esa “investigación de varios meses” terminó en nada, lamentó.

“Me molestaba pelearme con los empresarios, que se amparaban en el paso del tiempo para no dar información”, se quejó el testigo, sin incluir en su reparo a las dependencias y funcionarios públicos que hasta ahora arguyen lo mismo, él mismo entre ellos.

“Tuve que pedir a Clarín que nos mandaran los avisos; costó, pero lo conseguimos bastante rápido” y el 9 de marzo de 2001 lo remitió al juzgado, reivindicó. En otro sentido, “no me consta” que existiese una relación entre las familias Menem -en referencia a Carlos, el ex Presidente- y Kanoore Edul, pero eso “estaba en el legajo o me lo dijo (el entonces inspector José Luis) Callojas”, se distanció Martín.

En síntesis, nada útil se descubrió sobre el sospechoso en lo referido al atentado, más allá de “delitos bancarios” porque “pedía préstamos utilizando de dos a cuatro documentos con otro nombre -me suena Herrera- y quizá con su fotografía”, describió.

Por otra parte, al Departamento Unidad de Investigaciones Antiterroristas de la Policía Federal “llegaba un montón de casetes de intervenciones telefónicas de Observaciones Judiciales y muchos venían con transcripciones hechas en la SIDE”, precisó el declarante en referencia a la desaparecida Secretaría Inteligencia del Estado.

También “estuve a cargo o fui el segundo (al mando) en un allanamiento para detener al policía bonaerense Diego Barreda” por segunda vez, después que la Cámara Federal le revocará la excarcelación, manifestó.

Respecto del ex comisario y entonces principal Eduardo Aguilera, detenido hace dos semanas por falso testimonio, el testigo señaló que “era muy estricto”, aunque no trabajó con él, “salvo alguna diligencia”, y que no percibió que tuviera “un trato especial con el juzgado” de Galeano.

Acto seguido, el Tribunal Oral Federal (TOF) Nº 2 pasó a un breve cuarto intermedio para desalojar la sala.

Audiencia Nº 42, 30/6/16 Polémica por declaración de abogado de

Anzorreguy

Por disposición del Tribunal Oral Federal (TOF) Nº 2, la declaración de hoy, jueves, de Rodrigo Toranzo, subsecretario de Exteriores de la SIDE hasta 1999, en el juicio oral por encubrimiento de autores o cómplices del atentado a la AMIA debía realizarse sin público, en un claro contraste con el debate anterior, sustanciado entre 2001 y 2004, cuando el TOF3 permitió que los periodistas y particulares interesados pudieran escuchar y ver los rostros de los espías convocados. De todos modos, la medida no sorprendió, ya que los jueces adoptaron la misma decisión en ocasión de la indagatoria del subsecretario de Inteligencia menemista Juan Carlos Anchézar y el ex espía Patricio Finnen, ambos imputados en este juicio, y de otros testigos de ese extinto organismo.

Sin embargo, ni bien el presidente quincenal del tribunal, Néstor Costabel, lo consultó por las llamadas “generalidades de la ley”, Toranzo informó que es abogado de Hugo Anzorreguy en el fuero civil y que incluso lo patrocina en demandas por daños y perjuicios que le iniciaran los policías bonaerenses detenidos en el curso de esta investigación, lo cual dio lugar a un debate acerca de si podía o no declarar, que tras compulsar esas actuaciones, los jueces resolverán para el lunes, en la única audiencia prevista para julio.

En tal caso, el secretario de Inteligencia menemista deberá relevarlo de su obligación de guardar el secreto profesional. En el debate anterior, el testigo contó que durante la investigación se desarrollaron numerosas reuniones, incluso en la Casa Rosada, y que remitía informes sobre pistas a la Presidencia de la Nación, su secretaría y los ministerios del Interior y de Relaciones Exteriores.

También indicó que la primera pista central que tuvieron fue la iraní y que los cables e informaciones los llevaron a la organización terrorista libanesa

Hezbolá pero que no se ceñían a una sola línea.

Respecto de Alberto Jacinto Kanoore Edul, vinculado con el entonces presidente Carlos Menem y clave en la llamada “pista siria”, el declarante subrayó su relación con los autos ilícitos y con su primo, el ex subcomisario de la Policía de la Provincia de Buenos Aires Víctor Chaban -hijo de Sara, la hermana de su padre, Alberto- y expresó que hacia el final de su intervención en la causa le pidieron cuadros de contactos e informes sobre sus vínculos telefónicos, pero nunca recibió alguna hipótesis seria de su eventual participación en el atentado por parte de Contrainteligencia, sector que tampoco creía que fuera conducente la pista de los policías bonaerenses, aportada por el comisario general Ramón Verón.

Asimismo, el fallecido Alejandro Brousson, entonces segundo jefe del Área Exterior o “Sala Patria” de la SIDE e imputado en esta causa, aseguró en su descargo por escrito que Toranzo tenía conocimiento del pago ilegal de 400.000 dólares de fondos reservados de la SIDE a Carlos Telleldín, el último poseedor conocido de la camioneta-bomba Trafic, para que acusara -se presume que falsamente- a policías bonaerenses.

En tanto, en el juicio anterior, el ex director general de Operaciones de ese organismo, Antonio Stiuso, manifestó que un sumario interno “encontró una especie de balance en el área correspondiente al subsecretario Toranzo” con el “gasto de Sala Patria desde que se inició la investigación de la ‘causa AMIA’, y si uno toma quince meses para atrás, de junio del ’97 a abril del ’96, a 5.000 pesos por mes da 75.000”, monto que figura “en el rubro ‘Extraordinario’ junto con los 400.000 pesos”. Incluso presentó un tan oportuno como dudoso documento que lo demostraría.

Por otra parte, el testigo firmó un informe del 31 de julio de 1996 sobre Chaban, quien en 1994 era oficial en la comisaría de Santos Lugares y como no tenía teléfono usaba un locutorio que estaba a una cuadra de su casa, desde donde el 15 de junio se registró una llamada al domicilio del hermano de Telleldín, Eduardo, y varias a Kanoore Edul.

A su vez, hubo comunicaciones desde esa seccional a las casas de ambos, del entonces policía bonaerense Diego Barreda, supuesto amigo de Carlos Telleldín, y de este mismo, el 22 de julio. Además, ese reporte fue el que dio cuenta del llamado desde el celular instalado en un auto de Kanoore Edul una hora después de la entrega de la Trafic y reveló que dos días antes Barreda ya sabía que la estaba “arreglando”.

Para la próxima audiencia volverá a ser citado Daniel Fernández, alias “Ferro”, quien en 1994 trabajaba en la Dirección de Contrainteligencia de la SIDE, a fines del año siguiente pasó a la de Contraterrorismo y no pudo declarar la semana pasada por falta de tiempo.

Fuente: emet digital –EMET”La Verdad de la Gente”


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