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EDWARD SNOWDEN, un vituperado héroe de la Humanidad

En momentos en que se advierte que una IA autonomizada de sus creadores puede aniquilar a todos los humanos, la historia de Edward Snowden es doblemente conmovedora. Como lo ocurrió a Julian Assange está pagando un altísimo precio por haber cumplido con su deber de persona incapaz de desentenderse del destino de sus congéneres. Porque lo que hizo, lo hizo obligado por su conciencia: quien ha abierto los ojos ya no suele poder cerrarlos y autoengañarse repitiendo como un mantra que no ha visto nada. Pero si Assange es australiano y la presión internacional logró liberarlo, Snowden es estadounidense, no se atisba la posibilidad de que algún gobierno yanqui pueda perdonarlo (de hecho, se ha propuesto púvlicamente su asesinato*) y muchas de que corra la misma suerte que Kim Philby, el doble agente británico que sirvió a la Unión Soviética por motivos de conciencia –era comunista– y terminó viviendo y muriendo en Moscú. Ojalá logre torcer ese destino. Quizá tenga alguna posibilidad su todos los que pugnamos por liberar a Assange lo hacemos también por él.  (sigue)

Snowden, ex analista de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, volvió a poner el foco en uno de los temas que lo hicieron una figura pública: la privacidad digital.

«Decir que no te importa la privacidad porque no tienes nada que ocultar es como decir que no te importa la libertad de expresión porque no tienes nada que decir», planteó apuntando a quienes restan importancia a la protección de sus datos personales.

Snowden se convirtió en una figura central del debate sobre vigilancia masiva en 2013, cuando filtró miles de documentos clasificados de programas de la NSA mientras trabajaba como contratista para la empresa Booz Allen Hamilton, en Hong Kong.

Desde entonces, Snowden sostiene que la privacidad es un derecho humano fundamental, no un privilegio.En su libro Permanent Record, fue tajante: «Decir que no te importa la privacidad porque no tienes nada que ocultar es asumir que nadie debería tener, o podría necesitar ocultar nada… incluyendo el historial financiero, los registros de salud o las afiliaciones políticas».

Para Snowden, el argumento de «no tener nada que ocultar» no está relacionado con esconder delitos o secretos, sino con resguardar información que le pertenece a cada persona: desde datos de salud hasta posiciones políticas.

El especialista también advirtió sobre el efecto psicológico de la vigilancia constante: «Bajo observación, actuamos con menos libertad, lo que significa que, en efecto, somos menos libres». Según su planteo, el riesgo no es solo la exposición de datos, sino su uso posterior: venta en la dark web, filtraciones con fines de extorsión o afectación directa a la seguridad de los usuarios.

Su vida en el exilio ruso

Snowden vive en Rusia desde junio de 2013, cuando viajó a Moscú tras revelar los documentos de la NSA y quedó varado en el país después de que Estados Unidos le cancelara el pasaporte. Rusia le concedió asilo primero, residencia permanente en 2020 y, en septiembre de 2022, la ciudadanía rusa por decreto de Vladimir Putin, sin que renunciara a su nacionalidad estadounidense.

Edward Snowden y su esposa Lindsay Mills.

En Rusia se reencontró con quien hoy es su esposa, Lindsay Mills, con quien se casó en 2017 y con quien tiene dos hijos varones, nacidos en Moscú. Según reportes de prensa rusa, la familia reside en Liubertsi, una ciudad satélite al sur de Moscú, aunque Snowden ha mantenido un perfil bajo y su dirección exacta nunca fue confirmada oficialmente.Pese al exilio, continúa activo públicamente: escribe libros, trabaja como consultor en ciberseguridad y participa por videoconferencia en foros internacionales sobre tecnología, vigilancia y derechos digitales. En Estados Unidos sigue acusado de espionaje y enfrenta una posible condena de hasta 30 años de prisión si regresa a su país.

Snowden tenía razón

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POR FAUSTO PRETELIN MULOZ DE COTE / EL ECONOMISTA

Edward Snowden reveló en su libro «Vigilancia permanente» (editorial Planeta) que al interior de la CIA el Oficial de Sistemas de Información y Telecomunicaciones (TISO, por sus siglas en inglés) es el último en abandonar las embajadas de Estados Unidos en caso de emergencias.

El TISO tiene que destruir los sistemas de información «por ejemplo, cuando una embajada está sitiada y han evacuado a todos los diplomáticos y a la mayoría de los compañeros de la CIA». El TISO, escribe Snowden, «es el último en salir».

«El secreto peor guardado en la diplomacia moderna es que actualmente la función principal de una embajada consiste en servir como plataforma para el espionaje».

Entre los datos revelados por Snowden, en septiembre de 2013, se encuentran los obtenidos por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) sobre los nombres del entonces futuro gabinete del presidente electo Enrique Peña Nieto. Fueron intervenidos nueve de los teléfonos de sus colaboradores. Der Spiegel, por su parte, reveló que la NSA interceptó más de 85 mil mensajes de texto enviados por Peña Nieto y su equipo.

El entonces canciller José Antonio Meade anunció que llamaría a consultas al embajador estadounidense y calificó de inaceptable la respuesta que Washington había dado. Meade añadió que el presidente Obama le prometió a Peña Nieto investigar lo ocurrido.

Al presidente Felipe Calderón también le tocó ser blanco de espionaje estadounidense.

Este año da inicio el mecanismo permanente de ciberseguridad de las Naciones Unidas. Lo hace por la escalada de la revolución digital e inteligente, impulsada por tecnologías emergentes, como lo es la inteligencia artificial.

La ONU ha impulsado el Pacto Digital Global y varios países han aportado estrategias para lograr sus objetivos. China, por ejemplo, ve necesario reforzar el multilateralismo por sus rasgos de cooperación y cohesión, y destaca como obligación el cumplimiento de las reglas internacionales y el mantenimiento de la paz y la estabilidad.

En su propuesta del 8 de septiembre de 2020, “Iniciativa Global Sobre Seguridad de Datos”, el entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, dijo que “los datos globales se están convirtiendo en una fuente de poder para el desarrollo económico y la innovación industrial”.  Al mismo tiempo, dijo Wang Yi, “los riesgos de seguridad de los datos plantean nuevos desafíos para la gobernanza digital global”.

La ausencia de Trump y la presencia de Xi Jinping en el Foro de Davos en 2017, representó una especie de “paso de estafeta”: es China el país que apela al multilateralismo, y es Trump el que lo sanciona.

Sobre el temor de un ataque de Rusia al territorio de la OTAN, Trump dijo ayer: “he tenido buenas conversaciones con Putin”. Sus palabras lo dicen todo. Los dos juegan al margen de la ONU.

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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