ELECCIONES – LA FÁBRICA DE JINGLES, el mejor cierre de campaña
Lo dije muchas veces y lo repito, si hay algo que distingue al pueblo argentino es su enorme creatividad en casi todos los órdenes. Y eso sucede en materia musical y literaria, y no hablamos solo de la «alta cultura»: no existen en todo el mundo hinchadas con la creatividad de las nuestras (y yo soy hincha de San Lorenzo, cuya hinchada es campeona en esta materia). Un destilado de ese ingenio popular aflora con fuerza de géiser en los «jingles» (reversión de las letras) de temas musicales cuya partitura en parte sustantiva pertenece a autores nacionales.
Pedro Rosemblat, Marcos Aramburu y sus compañeres gelatines han dado en la tecla y cada vez mas quienes están politizados y/o priman el sentido del humor esperan ansiosos los jueves al mediodía, cuando se emite la Fábrica de Jingles. Sobre todo en momentos tan críticos como éste, cuando ha quedado expuesta a la luz la revelación de que el rey está desnudo, y su corte conformada por una runfla de voraces lúmpenes cleptócratas.
«El domingo se define el futuro el país» leo en el zócalo del «Pase de El Destape» mientras tecleo. Tal cual. Y la Fábrica… de ayer ha sido en variados aspectos el mejor del cierre de campaña que pueda concebirse. El gobernador Axel Kicillof hizo un cierre con tres actos (pueden verlo aquí y aquí) pero a mi juicio el más efectivo éste… desde el punto de vista político, hasta ahora los campeones indiscutidos eran el Aramburu peruka y «Cortoplacista», pero ahora hay varios, viejos y nuevos que se animan a discutir esa primacía. Y así escucharán burlarse de la Pato Bullshit cuando atribuye los dichos del abogado del Presidente a una «Conspiración de los chinos, los rusos y (el streaming) Carnaval, Maduro y el Papa Francisco desde el más allá» y advertencias de que «no quieran venderme que hay una conspiración anarco-mapuche-iraní, con los rusos, con Venezuela».
Lean los comentarios. Hay muchos de gente mayor, incluso de septuagenarios como yo (que pertenecemos a la generación más disruptiva que tuvo esta joven nación y pueden contarlo) que manifiestan su alegría al comprobar la enorme vitalidad de estos –todavía– jóvenes argentinos.
Escuché la Fábrica de Jingles después de ver el partido en el que la selección argentina de fútbol derrotó a la de Ecuador. Creí escuchar que en un momento parte del público (entre el que no abundaban los morochos: la entradas son muy caras) cantaba «el que no salta votó a Milei», pero no encontré hoy en las redes a nadie que lo ratificara. Puede ser que cantaran «el que no no salta es un inglés»… Lo que tampoco está nada mal si se tiene en cuenta la profunda admiración de Milei por Winston Churchill y Margaret Thatcher, enemigos acérrimos de la independencia argentina.
Como en 1806 y 1807 cuando nuestra nación estaba siendo parida por los bonaerenses (a los que entonces pertenecía ésta, mi ciudad), el domingo habrá un deslinde entre quienes resisten la sumisión y los cipayos favorables a la ocupación extranjera.
El domingo será un gran día.
Los dejó con La Fábrica de Jingles. Ojalá lo pasen tan bien como lo pasé yo.
¡Viva Perón!
