PALESTINA – ISRAEL. El agua es un arma vital en el conflicto

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Es sabido que el origen de los estados fue en el Cercano Oriente la necesidad de arbitrar y regular el uso de los cursos de agua, algo imprescindible para garantizar los alimentos de la población y evitar cruentos enfrentamientos. Hoy, crecientemente (y también en Argentina e incluso en lugares donde es tan abundante como en la Mesopotamia y la ciudad de Buenos Aires –donde no hace tantísimo el acceso a agua potable corriente era gratis–) el líquido vital es, cada vez más, considerado una commoditi , un bien escaso y menos un elemental derecho humano. Sin hacer una mención directa al drama inconmensurable padecimiento que está sufriendo la población de Gaza por la extrema escasez de agua potable provocada por el asedio del ejército israelí y la destrucción de plantas desalinizadoras, el autor advierte que el control del agua por la empresa israelí Mekorot puede derivar no sólo en su extrema mercantilización, sino también en que las poblaciones autóctonas reciban el mismo trato que dispensa a los palestinos.
Durante la campaña electoral Pájaro Rojo no hubiera publicado esta nota para no perjudicar a los compañeros, pero luego de la derrota, y ante la certeza de que estas relaciones carnales y “contra natura” (Israel siempre ha votado contra Argentina en el tema Malvinas) serán profundizadas por el enajenado y su antigua rival, Pato Bullshit, parece llegado el momento de que se brinde alguna explicación ¿no les parece?

El agua es parte del conflicto en Medio Oriente

El 25% de la población mundial no tiene acceso a servicios de agua segura. Según datos recientes las regiones del planeta más empobrecidas y las que han tenido conflictos armados se encuentran en un estado de vulnerabilidad mayor.

En Irak la contaminación y el calor abrasador de este último verano puso en crisis el sistema hídrico creando paisajes desoladores. Namibia, Sudáfrica, Zimbawe y Afganistán, integran el ranking de los países con mayor riesgo de sequía a nivel mundial.

Más cerca, en Uruguay, la falta de lluvias dejó en evidencia la deficiente inversión y la mala planificación territorial con respecto al desmonte y al modelo de producción agrícola dejando sin suministro de agua a todo el país.

Estos ejemplos son sólo una pequeña muestra de la crisis que de forma prospectiva analizó hace ya 13 años la Asamblea General de la ONU en la Resolución 64/292 en la que se reconoció explícitamente el derecho humano al agua.

En esa norma se insta a los Estados y organismos internacionales a promover todo tipo de esfuerzos, medidas y recursos financieros, asistencias técnicas y cooperación para poder asegurar agua potable de forma responsable y equitativa a toda la población planetaria.

Sin embargo, hoy este reconocido derecho humano fundamental es negado a más de 2000 millones de personas y la situación sigue empeorando.

La gestión del agua potable en Argentina

En febrero de este año el ministro del Interior Eduardo de Pedro y Gabriel Katopodis, ministro de Obras Públicas, a través del Consejo Federal de Inversiones CFI encabezaron la firma de un acuerdo técnico entre cinco provincias y la empresa estatal israelí de agua Mekorot. El acuerdo tiene como objetivo mejorar la gestión del agua.

Del acto, participaron también embajador de Israel, Eyal Sela; el presidente de Mekorot, Yitzhak Aharonovich; y el presidente de la Cámara de Comercio Argentino Israelí, Mario Montoto.

“De Israel – destacó Wado de Pedro – podemos rescatar dos ejemplos. Uno, cómo Israel generó consensos y acuerdos entre todos los actores políticos, económicos y sociales, defendiendo el interés colectivo, y pudo con un problema tan serio para la vida diaria como era resolver su inflación.

El segundo problema fue el de administrar un recurso escaso como es el agua, dijo De Pedro, y destacó que “estos convenios nos harán pensar, siempre de manera plural y colectiva, en encontrar algo que suena fácil pero que muchas veces en la política no es tan fácil”.

Ante la presencia de los gobernadores de Catamarca, Formosa, La Rioja, Río Negro y Santa Cruz el embajador de Israel, Wado señaló la relevancia del vínculo bilateral, destacando que Argentina e Israel comparten una nutrida agenda, que hoy tiene el tema del manejo de los recursos hídricos entre sus aspectos salientes, pero que no se agota allí, y que da cuenta de la solidez de los buenos vínculos históricos entre ambos países.

El presidente de Mekorot, resaltó que “el agua es un elemento vital y, sin embargo, millones de personas en el mundo no tienen acceso a él”, y señaló que “Israel tiene una vasta experiencia en la utilización de este valioso recurso estratégico y que Mekorot, tiene intención de seguir profundizando lazos de cooperación con países amigos como la Argentina”.

Este acuerdo representa un punto de partida para siete provincias en el diseño, planificación y administración del recurso hídrico con la asistencia técnica de una empresa “líder” a nivel global como es Mekorot.

El proyecto de intercambio y cooperación se inició a partir de los encuentros entre el ministro del Interior y la entonces embajadora de Israel en la Argentina, Galit Ronen, quienes dialogaron en varias oportunidades en torno a la experiencia de Israel en lo relativo a la administración del agua, proyectos de riego y tecnología, como así también la posibilidad de volcar esa experiencia para potenciar la producción del país.

El editor junto a Tilda Rabbi y Jacobo Timerman, en el Centro Cultural San Martin a comienzos de los años ’90. Timerman tenía muy claro la exacción del agua a los palestinos.

Mekorot y el control del agua

Es sabido que el agua es esencial para todas las formas de vida e imprescindible para el desarrollo económico y social de los pueblos, sobre todo en regiones más empobrecidas.

Por eso la preocupación se centra en cómo se llevan adelante el diseño e instrumentación de las políticas hídricas, quiénes protagonizan estos procesos, en base a qué objetivos e intereses se abordan.

En la edición de Tiempo del domingo pasado se resaltó que en el siglo XX entre 1900 y 1980 se desataron 1831 conflictos por el control del agua de los cuales el 67% se resolvieron a través del diálogo y la vía diplomática. En la antigüedad también ciudades enteras fueron sitiadas y desviaron sus ríos cortando el suministro hídrico. Hoy la OTAN está desarrollando hipótesis de guerra por el agua.

Sin dudas el acceso al agua es uno de los principales temas de preocupación a escala mundial y nacional, ya que vastas regiones se encuentran en emergencia hídrica desde hace mucho tiempo, con perspectivas de difícil resolución sobre todo por factores tan determinantes como la deforestación y el cambio climático.

Para conocer mejor el alcance del acuerdo es necesario saber qué es Mekorot o quiénes la representan.

Es una empresa que tiene varias denuncias en la ONU por violaciones a los Derechos Humanos a causa de su control del agua en Gaza y Cisjordania, territorios palestinos ocupados.

El 85% de la población originaria palestina accede sólo a 40 litros diarios de agua, el 15% restante a 70 litros por persona mientras que la OMS recomienda como mínimo 100 litros.

Este dato se contrapone a que el uso medio de agua en Europa es de 200 a 300 litros per cápita por día.

También, y por información suministrada por la Federación de Entidades Argentino Palestina, Mekorot ha sido responsable de violaciones de derechos de agua y de discriminación desde tiempos tan lejanos como la década del ´50, cuando se construyó el portador de agua nacional de Israel, que desvia parte del cauce del río Jordán desde Cisjordania y Jordania para servir a las comunidades israelíes.

Y aun dentro de Israel, recuerda Tilda Rabi presidenta de la Federación, Mekorot se ha negado a abastecer a comunidades palestinas  y lo ha hecho a pesar de una sentencia del Tribunal Supremo israelí  que reconoció su derecho al agua.

La empresa israelí es al parecer socia del plan del Fondo Nacional Judío Blueprint Neguev, que expulsará de sus hogares en el desierto de Neguev a unos 40.000 ciudadanos beduinos palestinos de Israel, trasladándolos a reservas para posibilitar que que tierras sean utilizados para asentamientos exclusivamente judíos.

El suministro que brinda Mekorot es vital para los asentamientos ilegales en Cisjordania y ha continuado desde 1967, cuando la compañía tomó el control monopólico sobre todas las fuentes de agua en los territorios ocupados, abasteciendo así a las colonias judías en perjuicio de los palestinos.

Mekoroy participa del saqueo de los recursos naturales operando unos 42 pozos en Cisjordania, los cuales en su mayoría abastecen a los asentamientos israelíes. Trabaja en colaboración con el ejército israelí en la confiscación de las tuberías de riego de los agricultores palestinos y en la destrucción de los pozos hechos por ellos.

Las denuncias de estas tropelías ante la ONU y otros organismos internacionales, deberían ser conocidas por el gobierno nacional y, sobre todo, por las provincias porque las comunidades originarias que habitan sus territoriospueden llegar a correr bajo la gestión de Mekorot  la misma suerte que los palestinos.

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*Periodista argentino. Docente universitario. Catedrático de la Universidad Nacional de Lanús sobre Mundo Árabe.


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