VENEZUELA – EEUU. El «Cartel de los soles» es un viejísimo invento de la CIA
Lo reveló Jordan Goudreau, un ex comando de la US Army («boina verde») que en 2020 encabezó la fallida «Operación Gedeón» para derrocar al presidente Nicolás Maduro.
Trump acaba de escribir en la red Truth Social, Trump que “los Estados Unidos de América llevaron a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro”. Y la fiscal general Pat Bondi agregó que Maduro y su esposa enfrentarán la «ira» de la justicia de Nueva York que los juzgarán «por narcotráfico y corrupción».
A confesión de parte, relevo de pruebas.
Refloto esta nota, publicada originalmente el pasado 4 de noviembre, por su total actualidad.
La apasionante historia se está desarrollando ahora mismo: Goudreau acaba de ser detenido por no haberse presentado al juicio que se le está haciendo precisamente por su protagonismo en ese intento de Golpe de Estado, muy paradójicamente en momentos en que Trump amenaza con invadir a Venezuela a sangre y fuego.

Si hasta ahora Goudreau pudo eludir la prisión fue porque Jean Gatien, la codirectora del documental Men of War que versa sobre su vida y su protagonismo en la Operación Gedeón, puso como fianza su piso neoyorkino valuado en dos millones de dólares. El documental, Men of War, fue estrenado hace poco menos de un año. Goudreau vivió hasta hace poco en la casa de Gatien, que acaba de denunciarlo por haberla amenazado a ella y a otras personas.
Vayamos por partes: Primero, la noticia que tiene una importancia política capital y que los grandes medios se empeñan en ignorar. Luego la noticia de su detención y por último una reseña del documental que tanto Netflix como Amazon Prime ofrecen… en otras latitudes. Textos que, se adelanta, bien podría acaparar grandes titulares en la mal llamada «prensa del corazón».
Todo salpicado por instructivos videos.

La contundente revelación de que el fantasmal «Cartel de lo soles» es un añejo invento de la CIA la hizo Gordreau durante una entrevista que le hizo el periodista Max Blumenthal para The Grayzone. En ella expuso los orígenes de la narrativa de guerra de la Administración Trump contra Venezuela, y reveló quienes fueron los creadores de esa fábula a partir de la cual Trump promueve invasiones a Venezuela y acaso también a Colombia, a cuyo presidente Gustavo Petro ha puesto casi a la par de Maduro.
Goudreau dijo que el llamado «Cártel de los Soles» fue una invención de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) hecha mucho antes de la llegada del presidente Hugo Chávez Frías al poder.
“El cártel de los soles fue creado por la CIA en los años 90. Esto no es ningún secreto, es la pura verdad”, declaró. Y añadió que esa misma estructura es la que ahora se utiliza para acusar al presidente Nicolás Maduro, a pesar de que «puede ser que, en realidad, ya no exista».
Al ser consultado para confirmar si la CIA fue la creadora de dicha organización, el mercenario respondió enfáticamente: “Oh, absolutamente. Eso no es nuevo”.
Goudreau se basó en «lo que el ex jefe de la Administración para el Control de Drogas (DEA) le dijo a (al aire al famoso periodista) Mike Wallace (conductor del programa «60 minutos»): que un envío de drogas llegó hasta aquí gracias al tráfico hecho por la CIA en asociación con la Guardia Nacional de Venezuela”.
El ex boina verde también desmitificó el nombre de la supuesta organización, calificándolo de “casi una broma” entre los círculos de inteligencia. “Ellos no se pusieron ese nombre. Hay un parche en su uniforme con un sol y supongo que la DEA o quien fuera los llamó así por eso”, explicó.
No obstante, Goudreau insistió en el punto central de su revelación: “la facilitación del tráfico de drogas por parte de la CIA a través de este grupo está bien documentada”.
En su análisis, el mercenario sostuvo que el Gobierno de Estados Unidos, sin importar la administración, busca proteger los recursos que obtiene a través del narcotráfico. Argumentó que la presión actual sobre Venezuela se enmarca en una actualización de la Doctrina Monroe para impedir la influencia estratégica de Rusia o China en la región, una política que irónicamente denominó «la doctrina Maduro».
Como mercenario, Goudreau lideró la intentona de golpe de Estado contra el Gobierno de Nicolás Maduro en 2020, y recientemente se dedicó a exponer vínculos con el narcotráfico de figuras como los ultraderechistas venezolanos Juan Guaidó y Leopoldo López, ambos en complicidad con el Gobierno estadounidense, así como la participación del ex presidente colombiano Iván Duque y otras figuras públicas en la organización de la «Operación Gedeón».
Juez ordena el arresto Goudreau luego de que no se presentará

TAMPA, Florida, EE.UU. — Un juez federal en Tampa ordenó el viernes el arresto de un ex boina verde acusado de planear invadir Venezuela en 2020 porque no se presentó en la corte para una audiencia sobre si debería ser detenido por violar las condiciones de su libertad previo al juicio.
Jordan Goudreau, de 49 años, fue arrestado el año pasado por cargos de contrabando de armas relacionados con el fallido intento de golpe de Estado llevado a cabo durante la primera administración del presidente Donald Trump.
Fue liberado después de unas semanas en la cárcel cuando la cineasta Jen Gatien puso como fianza su apartamento de dos millones de dólares en Manhattan, donde vivía con Goudreau. Por lo visto la convivencia no fue fácil ya que a principios de la semana pasada Gatien prestó testimonio y detalló cómo Goudreau –quien tiene tres Estrellas de Bronce– se volvió abusivo, amenazando hacerle daño a ella y a otra personas a los que les envió mensajes de texto en los que decía que de ninguna manera volvería a la cárcel.
“Creo que tiene la intención de dejar este país algún día”, afirmó Gatien, que recordó que Goudreau vivió en el pasado en un velero atracado en un puerto de México.
El juez Christopher Tuite emitió una orden de arresto el viernes después de esperar 30 minutos a que Goudreau se presentara. Un oficial de libertad condicional dijo que la pulsera de tobillo que Goudreau debía usar seguía en el área de Tampa, donde el acusado vivía y recibía terapia asistida por equinos, supervisada por el Departamento de Veteranos de Guerra.
“Estoy desconcertada”, expresó al juez la abogada de Goudreau, Marissel Descalzo. “No he hablado con él sobre por qué no está aquí”.
Documental
El nuevo documental de Gatien, “Men of War”, es una mirada en gran medida comprensiva al improvisado plan de Goudreau para entrenar una fuerza mercenaria de desertores del Ejército venezolano en la vecina Colombia para llevar a cabo una incursión transfronteriza que tenía como objetivo desencadenar una rebelión popular y destituir al presidente Nicolás Maduro.
El complot, expuesto por The Associated Press dos días antes de la incursión, nunca tuvo verdadera chance contra las fuerzas de seguridad venezolanas y terminó con varios golpistas muertos y dos miembros de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos, compañeros de Goudreau, encarcelados.
Desde el lanzamiento de la película el mes pasado, la relación entre los dos se ha deteriorado y en las semanas previas a la audiencia de fianza, en documentos judiciales, la cineasta acusó a Goudreau de engaño, coerción financiera y conducta amenazante.
Específicamente, Gatien acusó a Goudreau de incumplir una promesa —descrita por los fiscales como un “acuerdo paralelo no revelado”— de comprometer sus considerables reservas de efectivo, monedas de oro y criptomonedas para mitigar el riesgo financiero de la cineasta como su única garante de la fianza.
Ella también compartió con el tribunal capturas de pantalla de mensajes de texto enojados, a veces incoherentes y llenos de blasfemias, en los que él afirma “No voy a volver a prisión”, una declaración que, según los fiscales, indica su intención de huir.
“Me quedaría sin nada si él huye”, testificó Gatien. “Todo lo que obtuve fueron promesas rotas durante el último año”.

Fusiles de asalto
Entre los testigos programados para testificar en la audiencia estaba una pareja de Oklahoma que almacenaba pertenencias de Goudreau, incluidos dos fusiles de asalto que un socio suyo intentó recuperar recientemente, en lo que puede ser una violación a una orden judicial que prohibe la posesión de armas de fuego mientras se está en libertad bajo fianza.
En sendas declaraciones juradas, Brande y Jason Woolems explicaron que Goudreau los telefoneó el mes pasado presionándolos para que hicieran acusaciones falsas contra Gatien para impedir que ella se retirara de la fianza.
La pareja dijo en su declaración jurada que Goudreau les pidió que firmaran declaraciones que acusaban a Gatien de mala conducta.
“Cuando nos negamos, nos llamó ‘Judas’ y nos acusó de traición, gritando repetidamente con ira”, dijeron en la declaración.
Bahía de los Cerditos
La invasión de 2020, que llegó a conocerse como la Bahía de los Cerditos (N. del E.; en alusión al intento de invasión a Cuba de 1961, donde mercenarios entrenados por la CIA fueron derrotados las Fuerzas Armadas Revolucionarias en Playa Girón, operación que la CIA llamó «Bahía de los Cochinos») se un claro ejemplo de la manera a menudo amateur con que la administración Trump ha buscado acabar con Maduro y el chavismo.
Esas críticas se han intensificado en las últimas semanas, cuando una flotilla naval desplegada por Trump ha llevado a cabo múltiples ataques mortales contra barcos sospechosos de contrabando de drogas que salen de Venezuela y Colombia, mientras el presidente autorizó a la CIA a llevar a cabo acciones encubiertas dentro de la República Bolivariana.
En medio de la creciente preocupación por una posible invasión de Estados Unidos, Goudreau ha resurgido como un comentarista mediático popular por igual entre los partidarios de Trump y sus críticos más acerbos.
En recientes entrevistas, Goudreau ha arremetido contra una serie de supuestos actores del llamado Estado profundo —entre ellos la CIA y el Departamento de Estado— a los que culpó de “sabotear” su misión clandestina, que, insiste, recibió el visto bueno de la primera administración Trump.
Muchos de esos actores estarían hoy tratando de descarrilar la agenda de política exterior de Trump, sostuvo Goudreau, al mismo tiempo que desestimó las acusaciones de Trump a Maduro al afirmar que el supuesto Cartel de los Soles es una “fabricación de la CIA”.
“Si invadimos Venezuela, ¿qué sigue?”, dijo recientemente a la cadena estatal rusa RT. “La verdad es que la oposición venezolana es tan despiadada y tiránica como el régimen de Nicolás Maduro”, sentenció.
El Complot
Goudreau dijo que se sumó a la causa de «la democracia venezolana» después de trabajar en seguridad en un concierto benéfico celebrado en Colombia para entregar ayuda humanitaria a Venezuela a través de la frontera entre ambos países.
A pesar de su mal español, se acercó a varios exiliados vinculados a Juan Guaidó, a quien Estados Unidos reconocía como presidente legítimo de Venezuela. Durante varios meses se gestó con ellos un plan para invadir Venezuela con el objetivo de desencadenar una rebelión popular. Como parte de ese esfuerzo, Goudreau firmó un contrato con el equipo de Guaidó, aunque las dos partes se separaron meses antes de que la incursión se llevara a cabo, con partícipes al parecer infiltrados por los servicios de inteligencia de Maduro.
Estaba programado que Goudreau fuera a juicio el pasado mes de febrero, acusado por carecer de una licencia de exportación y enviar unos 60 rifles AR-15 a campamentos clandestinos en los que se entrenaba a quienes iban a desembarcar en Venezuela.
Según la acusación, dos de los fusiles incautados en Colombia contenían rastros del ADN de Goudreau, mientras que los silenciadores, gafas de visión nocturna y otros equipos tenían números de serie que coincidían con los comprados por Goudreau y su empresa de seguridad Silvercorp, con sede en Melbourne, Florida.
En 2021 Gatien registró en Florida una empresa en sociedad con Goudreau en 2021 y los fiscales la presentaron como su novia. En su testimonio, Gatien negó que fueran algo más que buenos amigos, pero lo cierto es que Goudreau vivió con ella durante dos años mientras asistía a la Academia de Cine de Nueva York.
A continuación, una síntesis de una larga nota publicada por el International Consortium of Investigative Journalist (ICIJ).
Un laberinto de espejos
Men of War, que revisita un intento de derrocar al gobierno de Venezuela en 2020, fue la película de apertura del Festival de Cine de Investigación Double Exposure.
POR DANIELA VIVAS LABRADOR / ICIJ

Hombres de guerra, es un retrato complejo de Goudreau, un soldado convertido en mercenario que desempeñó un papel central en un fallido golpe de Estado contra el presidente venezolano Nicolás Maduro. Ocho de los hombres de Goudreau murieron; otros fueron capturados por las fuerzas de seguridad venezolanas y condenados a 24 años de prisión.

“Aquello en lo que era tan bueno, aquello en lo que era el mejor, ya no podía hacerlo”, declaró Goudreau a los cineastas tras su baja de las Fuerzas Especiales estadounidenses. En cierto modo, la Operación Gedeón —que reclutó a ex miembros exiliados del ejército venezolano— le infundió a Goudreau un renovado sentido a su vida. Sin embargo, en julio de 2024, las autoridades estadounidenses lo acusaron de violar las leyes federales de control de armas y le imputaron, entre otros 14 cargos, conspiración, contrabando de mercancías desde Estados Unidos y posesión ilegal de una ametralladora. El juicio está pendiente.
El ICIJ conversó con Gatien sobre cómo retrató el panorama político venezolano de 2020 para una audiencia internacional y sobre el estreno de la película cuatro años después, en un momento de tensiones similares tras las elecciones presidenciales de 2024. En julio, Maduro proclamó su victoria electoral de forma controvertida, a pesar de que el partido opositor venezolano, que había cobrado fuerza, también se había declarado vencedor y contaba con apoyo internacional.
Men of War será la película inaugural del Festival y Simposio de Cine de Investigación Double Exposure en Washington, DC. El foro anual en la intersección del periodismo de investigación y la narración visual se llevará a cabo del 7 al 10 de noviembre de 2024.
–¿Cómo se descubre por primera vez a Jordania y la historia detrás de la Operación Gedeón?
(Jen Gatien) –Era domingo por la mañana y leía el Times y el New York Post. Fue el New York Post lo que me convenció definitivamente. Porque tenían fotos del Instagram de Jordan y me pareció el prototipo de un héroe de acción. Lo era. La noticia lo presentó como el único responsable del intento de golpe de estado. En el documental golpea el suelo con el puño y dice: «Me van a destripar como a una trucha» y también «Soy el chivo expiatorio»—. Lo cierto es que me di cuenta de que había algo mucho más importante en juego que Jordan. Y el proyecto fue creciendo. De hecho, tardé cuatro años en realizar la película.
–La película aborda muchos temas, desde la experiencia militar estadounidense y las relaciones políticas de Estados Unidos hasta la libertad y, por supuesto, el clima político de Venezuela. ¿Cuáles dirías que son los temas principales?
El enfoque de Billy Corbin fue muy diferente al mío. Billy es un periodista más tradicional y pragmático, mientras que mi formación es más bien de antropóloga. Para mí, el quién y el cuándo eran importantes en la Operación Gedeón, pero quería alcanzar una verdad más profunda, comprender cómo y por qué sucedió lo que sucedió. La película se convirtió en un estudio del personaje de Jordan y de cómo tenía la mentalidad necesaria para llevar a cabo algo así.
Como nunca había servido en el ejército, tenía ganas de comprender la experiencia militar y si una se identifica con la idea de ser soldado. No es una profesión, sino que forma parte de la identidad. No sentí que lo entendiera del todo hasta que no solo entrevisté a Jordan, sino que observé su vida. Cuando Jordan llevaba una vida civil, residía en una base de la Fuerza Aérea en Florida, porque allí se sentía más cómodo. Aunque no estuviera en servicio activo, era el lugar que más le gustaba y al que consideraba su hogar.
De verdad creía que cuando los hombres y mujeres volvían de la guerra, era como: «¡Genial, lo logramos, estamos de vuelta, y esto es una buena noticia!». Y la verdad es que nunca me había planteado que, para mucha gente, eso era mucho más difícil volver a casa que permanecer en la guerra. Me impactó fue lo que dice Jordan en la película: que más amigos suyos se habían suicidado que muerto en combate. Y comprender que las bajas en Vietnam, Afganistán e Irak no se acercan ni de lejos a la cantidad de suicidios. Fue entonces cuando pensé: «Vale, ahora sí que quiero entender qué está pasando».
–¿Cómo decidiste que esta historia merecía ser convertida en película?
Los golpes militares no son lo mío. Soy neoyorquino, criado en la vida nocturna. Así que esto era totalmente ajeno a mí en lo que respecta a armas y a la solución de problemas mediante la guerra. El juramento de Jordan es a la Constitución. No vota. Cree firmemente que su juramento como soldado es a la Constitución. Cuando me di cuenta de que Jordan, al igual que yo, provenía de una familia obrera canadiense, sentí afinidad con él. Sé, hasta cierto punto, cómo fue su crianza, y en Canadá no tenemos una cultura de armas. No tenemos esa mentalidad de «Estados Unidos primero, vamos a salvar al mundo». Así que me pareció evidente que algo en su entrenamiento militar —su condicionamiento— había algo que quería comprender de verdad sobre cómo llegó a ser quien era. Y sentí que había una historia ahí, pero solo al profundizar en ella el problema se convirtió en cómo organizarlo todo. Porque era un tema muy extenso.
Lo que no se ve en la película es que el motivo del regreso de Jordan de México fue que su madre estaba muriendo de cáncer. Y tenía que ir allí sabiendo que Interpol lo buscaba. Estaba al borde del colapso, y la película se trataba de encontrar sus momentos de vulnerabilidad, porque se protegía con una coraza. Creo que la película logra derribar esa coraza y llegar a su lado humano, algo que requirió muchísimo tiempo.
–¿Durante el proceso de filmación surgieron problemas de seguridad?
–Sí. No creo haberlo tomado lo suficientemente en serio, porque jamás pensé que lo acusarían formalmente cuatro años y medio después. Él siempre se preguntaba si eso sucedería, y yo lo tomaba a la ligera, pensando: «Estás bien, ya han pasado cuatro años». Pero me equivoqué. Siempre me preguntaré si la película tuvo algo que ver con su acusación, porque cualquier guerra en la que haya participado no se compara con estar en un tribunal federal.
—¿Cómo verificó su equipo la veracidad del relato de Jordan para el espectador a lo largo de la película?
No solo contábamos con eso, sino que además teníamos un proceso de revisión legal sumamente riguroso. Tuvimos que eliminar muchas cosas porque Jordan las había dicho, pero no pudimos corroborarlas con dos fuentes ajenas a él. Llegó un punto en que fue realmente desalentador darnos cuenta de que había muchas cosas para las que él tenía pruebas, pero sobre las que no podíamos hacer afirmaciones porque no contábamos con el respaldo de dos partes.
He oído hablar del término «narrador poco fiable», y es curioso porque, incluso teniendo pruebas, la historia es tan absurda que parece inverosímil. Se ven los mensajes de texto con la asistente de (el entonces vicepresidente) Mike Pence… pero luego niegan que Mike Pence lo haya conocido… Se convierte en una especie de laberinto de espejos. Las negaciones de la historia de Jordan resultan muy convenientes para la gente, pero dejo que el público decida si lo que dice en un mensaje de texto es suficiente. Espero que la película genere dudas, preguntas y quizás que la gente esté abierta a la posibilidad de que la historia de Jordan sea descabellada, pero que, en cierto modo, tenga sentido.
–El comportamiento de Jordan a lo largo de toda la operación estuvo condicionado por su experiencia en las Fuerzas Especiales. ¿Cómo conseguiste abordar una historia casi ficticia, reconociendo al mismo tiempo que se trataba de la vida real y de un posible trauma real?
–Es una pregunta excelente, porque influyó en cada aspecto de la realización de esta película: no burlarme de él, lo cual me parecía lo más fácil. Es demasiado fácil criticarlo. Así que se trataba de comprenderlo mejor, especialmente como mujer, para entender qué es esa bravuconería masculina, esa valentía, esa necesidad de ser visto como un héroe, esa misión y propósito, esa entrega total. Jordan se entrega por completo cuando hace algo, y yo realmente quería entenderlo y honrarlo, darle la oportunidad.
Pero la película también lo critica. Tiene un coste enorme para otras personas y sus vidas. No quería edulcorarlo, pero me sentí muy honrado de que mostrara sus heridas más profundas. Hablaba de querer morir, y no es una actuación, es real. Y de querer haber muerto en combate. Creo que incluso hay imágenes de él diciendo: «Cada día me despierto y quiero morir». Y realmente quiero que se sienta y se entienda el impacto de eso. ¿Por qué se siente así esta persona? Espero que la película ayude al espectador a comprender esta necesidad de una misión y un propósito, tan arraigada en él, y que sin ella, la vida civil ha sido, cuanto menos, muy difícil para él.
–¿Qué es lo que más llegaste a admirar de Jordan?
–Es fácil reducirlo a un personaje plano, como un GI Joe, pero tenía mucha profundidad. A menudo me sorprendía con sus suposiciones, prejuicios y expectativas sobre él; era como pelar una cebolla y descubrir que era un bailarín de salsa increíble. ¡¿En serio?! Y su heroína es su madre, no su abuelo, que es el héroe de guerra. Hubo cosas que realmente me asombraron.
Pero ahora mismo, diría que lo más importante es que se enfrenta a las consecuencias en este caso federal, y eso conlleva un miedo increíble. Tiene que afrontar todo, y lo hará, estará ante un jurado, y es algo realmente intimidante. Admiro eso. Diría que su valentía. Por cierto, también tiene un lado oscuro. No lo estoy endulzando. Jordan tiene heridas profundas, mucha ira y rabia al pensar que el país al que sirvió y por el que estuvo dispuesto a morir repetidamente ahora lo ve como el enemigo. Hay mucho en juego. Pero hay gente que sufrió a causa de Gideon, y no quiero que la película lo pase por alto.
–El estreno de Hombres de Guerra este año resulta especialmente interesante, ya que Venezuela parece seguir sufriendo: cuatro años después, bajo el mismo régimen, con elecciones recientes y la consiguiente reacción del gobierno ante los resultados. ¿Qué crees que nos puede enseñar esta película?
–Fue surrealista ver los titulares. Nunca me lo imaginé: cuatro años después de la elección de Maduro, todo se acercaba tanto a los sucesos de la película, ocurridos cuatro años antes. Creo que mucha gente quizá no sepa quién era Maduro, pero cuando la película se estrenó en Toronto, era noticia de primera plana y la gente lo conocía muy bien. Me cuesta entender la idea de que la violencia solucione los problemas. No estoy seguro de que sea lo que pienso, sobre todo con la situación mundial actual. Pero sin duda se puede argumentar que para algunas personas ese es el único lenguaje que entienden.
–¿Cómo crees que la película aborda el tema de la democracia? Hablamos mucho de libertad, pero algunos argumentan que la raíz de los problemas de Venezuela se encuentra en la democracia.
–El juramento de Jordan a la Constitución no es fingido. Es su principio rector. Está dispuesto a morir por ella. Eso es algo que yo no puedo decir. No sé si yo estaría dispuesto a morir por ciertas cosas. Este hombre está dispuesto a morir por eso, por esos derechos, por Estados Unidos. Si Jordan estuviera en un juzgado en llamas, no abandonaría el edificio hasta que todos, incluidos los fiscales, estuvieran a salvo. Sería el último en irse. Hay personas que se toman este juramento muy en serio. Así que no sé si, a nivel consciente, yo velaba por la democracia. Supongo que se trata de qué significa la democracia para ti y si estarías dispuesto a morir por ella. Porque hay quienes sí lo harían.
Men of War se presentará en la jornada inagural del Festival y Simposio de Cine de Investigación Double Exposure el próximo viernes 7 en la sede del ICIJ Washington,y a su térmibo ladirectora Jen Gatien responderá preguntas.
