VERGÜENZAS. Patadas en la cabeza
Cuando era joven, allá en los años 60 del siglo pasado, había bulling aunque entonces no se llamaba así ni de ninguna otra manera. Era habitual que en algunas aulas de los colegios secundarios hubiera un matón, un grandote que se dedicaba sistemáticamente a hostilizar y burlarse de los débiles, tragas y/o afeminados. A mi esa violencia sistemática, no siempre explícita y física, muchas veces larvada, me resultaba intolerable. Y…
