MONTSERRAT, ¿Qué fue de la Jabonería de Vieytes?
Por dónde andamos
Hace unos días
fuimos, con unos compañeros
y compañeras
de Montserrat,
a buscar la jabonería
de Juan Hipólito Vieytes.
El progreso,
ese remanido argumento
para borrar historia
e historias, puso
en su lugar
una insulsa plazoleta
perdida en la avenida
más ancha del mundo.
Hace unos días
fuimos, con unos compañeros
y compañeras
de Barracas
al Norte y al Sud,
tras los restos
de la quinta
de Francisco Mariano de Orma.
El Riachuelo,
esquivo, sinuoso,
no nos reveló el secreto.
Eligió seguir lamiendo
sus costas como quien lame
sus heridas.
Hace unos días
que andamos,
compañeras y compañeros,
tras la pista de jabonerías,
quintas, sociedades patrióticas,
logias Lautaro, grupos
de oficiales unidos
u otros géneros
de espacios
donde se conspire
contra este orden de mierda
que a veces parece
se nos ha pegado a la piel
a fuerza de costumbre.
No somos
particularmente quisquillosos.
No son tiempos de andarse
con chiquitas, o enredarse
en detalles –contradicciones secundarias,
diría un líder oriental-.
Una mesa, unas sillas, unos mates
que circulen y que circule la palabra.
Las palabras.
Palabras que queremos escuchar.
Palabras que permanecen escondidas
en los pliegues de la Memoria.
Y aprender nuevamente a
murmurarlas, decirlas, gritarlas.
Qué vuelva a ser noble exclamar Igualdad.
Qué el pueblo argentino
no se doble
y cumpla su anhelo
de ser un gran Pueblo
que busca, sueña y piensa
construir su destino
de Liberación del imperio de turno.
Volver a caminar con rumbo
a la segunda y definitiva Independencia.
Qué la Resistencia alumbre la Victoria
de la Patria.
Y que ésta sea Latinoamericana.
Qué la Patria sea Grande, Justa, Libre y Soberana.
Lucas Yáñez.

