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BRASIL – BRICS: El veto al ingreso de Venezuela no fue bien recibido por los miembros y socios del grupo

¿Brasil abandona su compromiso con el bloque y la multipolaridad?

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El 21 de octubre, un día antes de que la XVI cumbre de los BRICS comezara en Kazán (Tartaristán, Rusia),  se informó que Brasil vetaría el ingreso de Venezuela como socio del bloque.  Caracas había conseguido un amplio apoyo a su solicitud  y estaba prevista su entrada durante la cumbre,  junto con otras  naciones del Sur Global: Argelia, Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Indonesia, Kazajistán, Malasia, Nigeria, Tailandia, Turquía, Uganda, Uzbekistán y Vietnam.  Tan es así, que ya en agosto el presidente ruso Vladimir Putin había invitado personalmente a la reunión anual de los BRICS  al presidente Nicolás Maduro, que había confirmado su asistencia junto a una delegación venezolana.

Celso Amorim, ex ministro de Exteriores y asesor del gobierno de Lula da Silva para asuntos internacionales fue quien anunció que Brasil evitaría que Venezuela –y Nicaragua, cuyo caso ha quedado en segundo plano– se unieran al BRICS. Las instrucciones las había recibido del presidente brasileño. La decisión de Lula fue tan desconcertante para los defensores de un mundo multipolar, que en un primer momento hasta se dudó de que viniera realmente de él. En cuanto se confirmó,  cundió la alarma. Al respecto, el catedrático y periodista franco-español y ex director de Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet, escribió en su X (ex Twitter):  “Si se confirma que fue un veto de Lula lo que impidió que Venezuela fuese integrada a los BRICS, sería triste y repugnante. Porque nadie ha ayudado más a Lula que el presidente Maduro sin importarle las consecuencias. No puedo creer que Lula sea tan desagradecido”.

Es importante destacar, que Venezuela –al igual que las 13 naciones que se incorporaron– iba a ingresar con el estatus de socio, no como miembro de pleno derecho, pero aún así iba a poder acceder a una alternativa financiera ofrecida por el Nuevo Banco de Desarrollo del bloque.

Tras la confirmación de la intervención de Lula en el veto a Venezuela, vino la indignación, que llenó  de notas los sitios alternativos de información en todo el mundo. Mientras tanto, los medios corporativos –voceros diligentes del campamento occidental–, celebraron que Venezuela se quedara fuera del bloque multipolar, y que ello era «un fracaso» del presidente ruso.

El analista político estadounidense residente en Moscú  Andrew Korybko, autor de  Guerras híbridas. Revoluciones de colores y guerra no convencional» (editado en Buenos Aires, con prólogo de Juan Grabois), escribió en su sitio en Substack que «Lula y Biden, cada uno avanzando a su manera pero en forma coordinada, apoyan los esfuerzos para un cambio de régimen en Venezuela». El analista señala que Brasil envió «una señal de apoyo a la política compartida con los demócratas de Estados Unidos hacia Venezuela, a expensas de la confianza que Brasil construyó dentro de los BRICS».

Otro material, de Libya Internacionalist 360°, señala que «desde la inauguración del actual gobierno brasileño, hemos señalado cómo Brasil ha seguido una política exterior errática, que oscila entre una ambigüedad estratégica y una representación al estilo de cámara de eco de ciertos intereses del Occidente colectivo«. Esta publicación enumera una serie de decisiones internacionales del gobierno de Lula que ilustran esta afirmación. Entre ellas, es destacable, una que parece diseñada especialmente para molestar a China: el nombramiento de un embajador de primera clase en  Taipei,  lo cual envía el mensaje a Beijing de que Brasil considera a Taiwán al mismo nivel que la República Popular, y como una entidad política independiente.

El periodista brasileño Pepe Escobar, en un nota en Sptunik International  explicó que el veto de Brasil a Venezuela no fue bien visto por los otros miembros y los socios del BRICS, ni por el Sur Global. Escobar escribe que «hay un lobby anti BRICS masivo dentro de los niveles más altos del gobierno brasileño» y que este año Brasilia ya privilegió al G20 por encima del BRICS, lo cual será un problema en la próxima cumbre de la organización.

Una nota en  MRonline,  encuentra una explicación a la decisión de Lula de vetar a Venezuela, en el deseo de mantener a Brasil «como el único miembro latinoamericano de los BRICS» y «proteger su monopolio para conducir los asuntos regionales ante el resto de los poderes BRICS«. Este material señala que cuando Brasil propuso el ingreso de Argentina al bloque, «se basó en la premisa de que Brasilia manejaría el momento y el alcance de la adhesión de Buenos Aires y lo posicionaría como el hermano pequeño del gigante brasileño dentro de la alianza».  Pero que con Venezuela no podría hacer esto porque Caracas sería inmanejable.

NOTA COMPLETA EN REVUELTA GLOBAL

 

 

 

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