“MESA DE ENLACE” MILITAR. Reimundes, alías “Dragoncito verde”, un conspirador recalcitrante

Un compañero exhumó esta vieja y excelente nota (al parecer, de 2006) del finado Sergio Moreno sobre el general (R) Daniel Manuel Reimundes, alías “El Dragoncito Verde”, un conspirador contumaz que ha vuelto a la escena como inspirador de la abortada “mesa de enlace” de militares, gendarmes y prefectos retirados (es de destacar que no se anotó ningún policía federal) de ideología reaccionaria y protogolpista. Ese compañero la encontró en un número especial de Página/12 que lo publicó con el final trunco que nos dejó con las ganas de saber a que maniobras del piduísta “Obispo” Caselli se refería el autor. Tiempo después -como puede apreciarse en la segunda nota que se transcribe- Reimundes integró una banda en la que participaban entre otros un ex jefe de la SIDE y conocidos periodistas, banda llamada “de los ocho” que se dedicaba a pinchar correos electrónicos (entre ellos, cuando no, los de CFK) y que rivalizaba con la organizada dentro de la SIDE por Antonio Horacio “Jaime” Stiuso, lo que probablemente haya precipitado su caída. Dicha banda fue investigada por la jueza Sandra Arroyo Salgado, viuda de Nisman y socia de Stiuso  en múltiples emprendimientos, quien sorpresivamente (entre bueyes no hay cornadas) los exoneró a todos a mediados de 2016.

Como se sabe, la “mesa de enlace” murió en el parto a causa de la inmediata y decidida reacción del ministro Agustín Rossi, quien hizo que sus auspiciantes económicos o sponsors retrocedieran en chancletas (ver documentos al final).

Daniel Manuel Reimundes

Un retirado muy activo

 

POR SERGIO MORENO / PÁGINA 12

Página/12 cumple años los 26 de mayo. La fecha tan cercana a la de la Revolución de Mayo y al día de la creación del Ejército Argentino, 29 de mayo, deja a nuestro humilde aniversario en medio de un torbellino de pródigas actividades políticas, patrióticas y no tanto. La derecha más cerril se sumerge en celebraciones fragoteriles, reivindicaciones del terrorismo de Estado, exaltaciones a la faena de las Fuerzas Armadas en aquella época de espanto, reuniones, cadenas de correos electrónicos (la tecnología no llega en vano), ofrendas florales en la Plaza San Martín, actos en el Círculo Militar y otras delicias. En varias actividades encontramos a un hombre que nunca fue tapa, aunque sí sujeto de algunos certeros artículos de Horacio Verbitsky. En su momento, fue injustamente opacado por quien fuera su superior y protector, el ex jefe del Ejército Ricardo Brinzoni (q.e.p.d), propulsor de la repolitización de la fuerza que condujo durante los gobiernos de Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde, hasta que el entrante presidente Néstor Kirchner lo eyectara de su sillón. El personaje que nos compete es quien Brinzoni quiso dejar como su sucesor y de sus ideas, el actual general (RE) Daniel Manuel Reimundes (en uniforme blanco de verano cuando era secretario general del Ejército durante las presidencias de De la Rúa y Duhalde).

Además de haber devenido en próspero empresario (también es abogado), no dejó de lado su pasión por la política y el lobby, la derecha y la reivindicación del terrorismo de Estado, que denomina lucha antisubversiva. Cercano a la nueva estrella del Jurásico Cecilia Pando, Reimundes no deja de reunirse con sus viejos amigos como Vicente Massot, ex viceministro de Defensa de Carlos Menem y vindicador de la tortura como método para obtener información, el coronel Visuara, ex jefe del campo de concentración Automotores Orletti, donde se ejecutó el Plan Cóndor y ex hombre de confianza del Hugo Anzorreguy cuando comandaba la SIDE, sus viejos camaradas desplazados por Kirchner de la conducción del Ejército, el ex sindicalista ahora empresario Jorge Triacca, el socio de Aldo Ducler Miguel Angel Iribarne, y parte de lo más granado del menemismo residual. También lo hace con periodistas, alguno que otro consultor y varios gurúes económicos de la city porteña. Reimundes es hijo –de notable parecido físico con su padre– del coronel Manuel Reimundes, quien en los ‘60 fue creador de la logia El Dragón Verde, que se opuso al derrocamiento del presidente Arturo Frondizi. A Reimundes hijo lo apodan “el dragoncito verde”.

El militar fue uno de los principales colaboradores del general Martín Balza, quien le atribuye haber sido un aporte importante en la redacción del documento de mea culpa con el que abrió el proceso de reposicionamiento de las Fuerzas Armadas, que luego Brinzoni volvió a clausurar para retornar por el viejo camino del Cretácico. Tras su retiro, los más estrechos colaboradores de Balza, como Reimundes, Eduardo Alfonso y Gustavo Gorriz, lo negaron tres veces y se pasaron al bando del nuevo jefe Brinzoni, cuya doctrina fue exactamente la opuesta a la que había planteado el actual embajador en Colombia. Reimundes luego fue designado agregado militar en la embajada argentina en Washington, destino que le resultó decisivo no solo en el ámbito empresarial sino también en lo político. El entonces coronel aprovechó para dejar organizada una futura estrategia empresarial vinculada a las telecomunicaciones, inversiones financieras y a grupos internacionales cuya financiación exuda opacidad, como veremos más delante.

                                               Puso la cara. El general Ernesto Bossi, dolido porque el ministro Rossi lo trató de “conspirador”.

 

Tras su paso por Washington, fue convocado por Brinzoni como secretario general del Ejército. Desde esa especie de oficina de lobby político del Ejército se sumó a la tarea de repolitización del arma. Públicamente, el secretario general insistió en aquella época en “analizar de nuevo las leyes de Defensa y Seguridad” en lo referente al uso de las FF.AA. “en el restablecimiento de la seguridad interior”. Durante la crisis de 2001-2002, tras el estallido económico-social de la Argentina, solía reunirse con un grupo de coroneles para “estudiar qué hacer si se va Duhalde o se produce una pueblada”, según le preguntó el periodista Adrián Paenza en abril de 2002 al por entonces jefe del Ejército. Brinzoni respondió que era lógica la preocupación de sus cuadros por el futuro del país, y que el Ejército debía estar preparado ante la crisis. No explicó de qué manera ni qué hubiese hecho de profundizarse. Las elecciones de 2003 encontraron al jefe del Ejército y a Reimundes, su protegido, apoyando a Carlos Menem.

Con Kirchner en la Casa Rosada, la dupla se dio a la tarea de permanecer y organizar encuentros con lo más granado de la sociedad. Fueron ellos, aunque no participaron de ese (sí de otros) los que organizaron aquella famosa cena en el Regimiento I Patricios, a la que José Pampuro, por entonces ministro de Defensa, cayó de improviso –sin invitación–, alertado por el propio Kirchner. En dicha cena, el sinuoso operador todoterreno Enrique “Coti” Nosiglia le dijo a Pampuro: “No vayas a creer que estamos conspirando”. “Con esto que decís, me lo confirmás”, le respondió Pampuro, que se sentó a su mesa, compartida también por el ex ministro Horacio Jaunarena y por el ex segundo de la SIDE de Fernando De Santibáñes, el sushi boy (hoy también devenido empresario floreciente) Darío Richarte.

Kirchner descabezó a las cúpulas militares. Brinzoni, Reimundes y compañía pasaron de la acción directa al whisky fragotero del Círculo Militar.
Ya en 2004, nuestro hombre se sumó como colaborador al Grupo Idus Investment Corporation S. A., conocido en la city por Grupo Idus y en el cual figura como presidente del Directorio; atento a la necesidad de expansión constituyó una nueva empresa en Mendoza denominada Idus Andina Sociedad de Bolsa S. A., donde el general tiene 499.880 acciones equivalentes a la misma cantidad en pesos, sobre un total de 500.000.

Resulta necesario realizar algunas consideraciones sobre el grupo Idus: en la city se lo vincula con algunas maniobras oscuras perpetradas con dinero de dudosa procedencia para el grupo mexicano “Posadas” y para la “Corporación Interamericana de México”, relacionado con Guillermo R. López Von Linden, quien en mayo de 2005 figuraba como vicepresidente del directorio. La presencia de Reimundes en este emprendimiento facilitó contactos castrenses a granel, todos retirados, muchos de ellos vinculados a la inteligencia militar.

Pero el general, empresario y abogado sabe diversificar sus inversiones y apuestas. Es un gran amigo del ex comisario de la Policía Federal Jorge Alberto “el Fino” Palacios, quien tuviese una actuación más que cuestionable en la horrible investigación que el Estado argentino y el menemato realizó sobre el atentado a la AMIA. Esta amistad, y la defensa que invariablemente hace Reimundes de Palacios, puede tener relación con que, según surge de los documentos del grupo Idus, el escribano Eduardo G. Gowland (M 3252, Registro N 94 de la Ciudad de Buenos Aires) aparece tanto en la escritura N 112 de la empresa como en la adquisición de la sede ubicada en la calle Sarandí 296, Ciudad de Buenos Aires, perteneciente a la empresa seguridad privada ARPA, que tiene firmes lazos con el comisario Palacios. Otras empresas del grupo son Idus Securities S. A. donde Fernando Calabria es el presidente del directorio y Reimundes director titular. Idus Investment Corporation S. A. es una sucursal de la empresa Idus Corporation C. V., con domicilio legal en Amsterdam, encontrándose constituida bajo las leyes de los Países Bajos, por lo que no tiene cuerpo directivo conformado. No obstante, en la Argentina tiene un representante legal: Beat Kramer, cuyo domicilio comercial es Callao 1234, Piso 3, Oficina 309. Reimundes también guarda relación con las empresas Plus Comunicación S.R.L. y Nueva Comunicación S.A., desarrollandosus actividades en materia de seguridad electrónica, alarmas y comunicaciones. Todo un entrepreneur.

Su personalidad multifacética, su impulso vital y entusiasmo lo impulsan a mantener otras actividades. Se ha vinculado a la soberana Orden de Malta, una vieja orden de guerreros religiosos que depende de la Santa Sede, cuyo embajador en la Argentina es Antonio Caselli, hijo mayor del ubicuo Esteban “Cacho” Caselli, gentilhombre del Vaticano, ex embajador de Menem en el estado pontificio, ex mano derecha de Carlos Ruckauf hasta su huida de la gobernación de Buenos Aires, ex secretario de Culto de la Nación durante el gobierno de Duhalde. A Caselli se le atribuyen las maniobras…

EL PAíS › LA INVESTIGACIóN POR ESPIONAJE

La causa sigue

La Fiscalía de Casación Penal N°1, a cargo del fiscal Javier De Luca, presentó ayer un recurso de queja ante la Corte Suprema contra el sobreseimiento de ex agentes de inteligencia periodistas acusados de “pinchar” las cuentas de correo electrónico de distintos dirigentes políticos y figuras del espectáculo, entre ellos de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti. Para la fiscalía, la Sala III del tribunal de Alzada incurrió “en un exceso de jurisdicción” al sobreseer a periodistas y ex agentes de inteligencia acusados ya que “debía ceñirse a analizar la admisibilidad del planteo, es decir, si el recurso contaba con fundamento suficiente para dar sustento a la causal invocada y no decidir como lo hizo”.

En un fallo emitido el 24 de mayo de 2016, la Sala III de Casación resolvió hacer lugar al recurso extraordinario de los procesados bajo la invocación de la doctrina de la arbitrariedad de sentencia. La medida benefició a Juan Bautista Yofre, Héctor Alderete, Pablo Carpintero, Carlos Pagni, Daniel Reimundes, Roberto García, Néstor Ick y Edgar Mainhard, a quienes había procesado la jueza Sandra Arroyo Salgado, quien luego se arrepintió de su propia investigación. Los involucrados habían sido procesados por los delitos de asociación ilícita, espionaje y encubrimiento.

Para la fiscalía, la Sala incurrió “en un exceso de jurisdicción”, así como también consideró que era “arbitrario” el sobreseimiento dictado por todos los hechos bajo cualquier calificación, ya que, “aun cuando se considerase que no se configuró el delito de espionaje (art. 2 ley 13.985), de todas maneras subsistía la imputación por el delito de asociación ilícita para cometer violaciones de secretos”.

Arroyo Salgado procesó a Yofre, Pagni y el resto de los acusados por de asociación ilícita, espionaje y sustracción de registros o documentos confiados a la custodia de un funcionario o de otra persona en el interés del servicio público y la Cámara Federal de San Martín confirmó los procesamientos. El fallo que fue revertido por la Sala III de Casación Penal, aunque días antes de esa decisión, la misma jueza dictó un fallo, que fue cuestionado por Casación, con el que dio marcha atrás en su propio expediente.

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